Los taxistas vuelven a salir a la calle y amenazan con cortes semanales indefinidos si la Generalitat no frena a las VTC
Las asociaciones del taxi convocan una marcha lenta por el corazón de la ciudad y una concentración ante la Conselleria de Infraestructuras para exigir una nueva normativa que ponga coto al "intrusismo" de los coches de alquiler con conductor.

Taxistas en huelga durante el paro convocado por el sector del taxi, a 25 de febrero de 2026,
Los taxistas de Valencia vuelven a la calle este miércoles y esta vez con una advertencia que no deja lugar a dudas: si la Generalitat no les da soluciones, cortarán el tráfico una vez por semana de forma indefinida. Las asociaciones representativas del sector han convocado una doble protesta en la capital valenciana que combinará una marcha lenta por el centro de la ciudad con una concentración ante la sede de la Conselleria de Infraestructuras.
La movilización arrancará a las 10.30 horas en la calle Blanqueries con Torres de Serranos, donde los taxis comenzarán a congregarse. A las 11.00 en punto, la caravana pondrá en marcha su recorrido a paso de tortuga por la plaza Tetuán, las calles Colón y Xàtiva, Guillem de Castro, Àngel Guimerà, Linares, la Avenida del Cid y la calle 9 d'Octubre, para terminar con una pitada frente a la Conselleria. Simultáneamente, desde esa misma hora habrá una concentración a pie ante la ciudad administrativa 9 d'Octubre.
Ambas acciones se darán por concluidas sobre las 12.30 horas.
El detonante de la protesta es la proliferación de vehículos de transporte con conductor —las llamadas VTC, o "coches negros" como los denominan los propios taxistas— que el sector considera que operan sin las mismas restricciones que el taxi tradicional. "Cada día hay más coches negros haciendo de taxis", denuncian las juntas directivas, que llevan meses reclamando una nueva normativa autonómica que regule la movilidad y ponga freno a lo que califican de "intrusismo" descarado.
La paciencia del sector lleva tiempo agotándose. Las asociaciones recuerdan que han dejado pasar el verano de 2025, la investidura del nuevo president, las Fallas, la Navidad y la Semana Santa esperando una respuesta de la administración que no termina de llegar. "Si no hay soluciones, haremos una cada semana de forma indefinida", han avisado, en lo que supone la escalada de presión más clara desde que arrancaron las negociaciones para la nueva normativa autonómica.