La industria del metal valenciana avisa al Gobierno: "la carga burocrática genera cansancio y frustración"
Empresas como Stadler Rail, ArcelorMittal o Analog Devices trasladan a la Comisionada de Competitividad Industrial un diagnóstico demoledor: burocracia ahogante, ayudas inaccesibles, costes disparados y competencia desleal de China que amenaza con deslocalizar la industria auxiliar de Ford Almussafes.

Reunión entre la patronal del metal valenciana y la Comisionada Especial para la Competitividad Industrial y de la Pyme, Núria Aymerich.
El metal valenciano ha puesto las cartas sobre la mesa ante el Gobierno. En un encuentro organizado por la patronal Femeval a instancias del Ministerio de Industria, una quincena de empresas del sector —entre ellas Stadler Rail Valencia, ArcelorMittal, Analog Devices o Industrias Ochoa— han trasladado a la Comisionada Especial para la Competitividad Industrial, Núria Aymerich, un diagnóstico que no admite eufemismos: las condiciones para seguir fabricando en España se están deteriorando y los problemas, lejos de resolverse, se agravan.
El sector del metal valenciano ha venido a alertar del hastío de las propias empresas, que han advertido de que el "cansancio y hastío" acumulado, especialmente en las compañías familiares, está llevando a muchos negocios a replantearse su continuidad. "Detrás de cada pyme no hay un incentivo económico, sino un incentivo social", han recordado los asistentes, en una frase que resume el estado de ánimo de un tejido industrial que siente que trabaja contra corriente.
El catálogo de problemas que el sector ha puesto sobre la mesa es extenso y conocido, pero no por ello menos urgente: exceso de burocracia, rigidez regulatoria, falta de talento y absentismo, dificultades para acceder a ayudas públicas, costes energéticos, laborales y logísticos en aumento, y una competencia asiática que juega con reglas muy distintas. "Nos enfrentamos a mercados globales con una mochila regulatoria europea, española y autonómica cada vez más pesada", han resumido, aclarando que no piden bajar estándares sino que la normativa sea "clara, proporcional y coordinada entre administraciones".
Las ayudas públicas, lejos de aliviar la presión, se han convertido en otro motivo de frustración. Las empresas reconocen los esfuerzos del Ministerio, pero señalan que muchas convocatorias son tan complejas y exigen tantos requisitos que resultan inalcanzables para la pyme industrial real. La lentitud en la tramitación de subvenciones y el hecho de que no lleguen cuando se necesitan "supone un freno directo a la competitividad". Y hay una paradoja que el sector ha querido exponer a la comisionada: la configuración actual de algunas ayudas puede acabar favoreciendo la compra de maquinaria en mercados asiáticos en detrimento de la industria local.
Ford Almussafes y su acuerdo con una empresa china para el uso de su planta también se ha puesto encima de la mesa en este encuentro. Las empresas han expresado su "desasosiego" ante el riesgo de que la posible entrada de nuevos actores internacionales en el entorno de la planta suponga una pérdida de peso de los proveedores locales, reclamando un marco de reglas equitativo que evite la deslocalización de la industria auxiliar.
A todo ello se suma la deuda pendiente de la dana: algunas empresas afectadas siguen sin recibir las ayudas prometidas para la reconstrucción, y el sector reclama que ese proceso se convierta en una oportunidad para modernizar y reforzar el tejido industrial dañado.
La Comisionada Aymerich ha reconocido la complejidad de los problemas planteados y ha calificado la presión competitiva china de "tsunami" ante el que Europa debe alcanzar acuerdos para proteger su economía de proximidad. Femeval valora el diálogo pero deja claro que lo que necesita ahora son medidas concretas, no más reuniones.