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El Valencia Basket ya conoce el lado oscuro de la luna, y hoy es verde. Valencia 67 PAO 68
El 6/33 en triples (18,2%) fue demasiado lastre para ganar el primer partido de playoff

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Pedro Martínez y el Valencia Basket ya conocen el lado oscuro de la luna. Y esta vez no fue una frase: fue una noche real, vivida en un pabellón lleno, con un ambiente nunca antes experimentado en el Roig Arena y con la sensación de que el baloncesto europeo de verdad ha llegado a Valencia para quedarse.
Primer partido de playoff. Nadie en el pabellón había vivido algo así. Desde mucho antes del salto inicial se respiraba una noche distinta, de esas que no necesitan presentación. El Roig Arena —repleta— empujaba con un ruido ensordecedor a un Valencia Basket que se asomaba, por primera vez, a ese lado oscuro de la luna del que habló su entrenador días atrás.
El Panathinaikos salió decidido a romper el partido desde el inicio. Muy sólido, muy veterano, muy consciente de dónde estaba. El Valencia, algo precipitado, tardó en encontrar el ritmo y pagó caro el gran acierto inicial del conjunto griego. En apenas cinco minutos, el PAO había abierto una brecha cercana a los diez puntos, con un Kendrick Nunn absolutamente encendido, autor de 14 de los 23 puntos de su equipo en el primer cuarto.
El arranque estuvo además marcado por un criterio arbitral discutido, frío con el juego local y con varios contactos no señalados que encendieron al pabellón. El Valencia solo pudo anotar cinco puntos en los primeros seis minutos y medio. La entrada de Montero y Puerto cambió el tono: más intensidad defensiva, las primeras pérdidas del PAO y opciones de correr. El problema era el de toda la noche: el triple no entraba. Pese a un 2/12 desde el perímetro, el Valencia resistía y cerraba el primer cuarto ocho abajo, aún dentro del partido.
El segundo cuarto trajo una mejora clara atrás. El Valencia defendía mejor, recuperaba balones, pero seguía sin culminar en ataque. El desacierto exterior se prolongaba (2/13), y aunque la diferencia se mantenía estable, no terminaba de bajar. Una revisión arbitral de una acción no señalada como antideportiva sirvió de pausa para la conjura. A partir de ahí, el Valencia firmó sus mejores minutos del primer tiempo: triple de Montero, triple de Badio y parcial de 8-2 para colocarse a cinco puntos.
El Roig Arena rugía. Pero la noche seguía negada desde fuera. Dos ataques fallados devolvieron oxígeno al Panathinaikos, que volvió a estirar la renta hasta los diez puntos antes del descanso. La cifra al intermedio lo decía todo: 5/26 en triples para el Valencia. Buenos tiros, bien trabajados… sin premio. Y, aun así, solo siete abajo: 32-39. El partido estaba vivo.
Tras el descanso, el Valencia salió con el mono de trabajo puesto. Defensa, defensa y más defensa. Durante dos minutos el marcador no se movió, síntoma de que el plan estaba claro. Pero el PAO seguía manejándose mejor en la eficiencia ofensiva y volvió a poner los diez de ventaja. Montero apareció con su segundo triple para acercar al equipo a seis, y un mate de Braxton Key colocó al Valencia a solo cuatro. Cuando parecía que podía llegar el golpe definitivo, el guion volvió a torcerse y el marcador pasó rápidamente del posible -1 al -9.
Lejos de venirse abajo, el equipo respondió con orgullo. Cuatro puntos seguidos de Key, robo de Badio y contraataque culminado por Thompson para poner el 47-50 a falta de 1:39. El tercer cuarto acabó con un taponazo espectacular de Badio que resumía el espíritu del equipo. 49-54. Todo abierto.
Los últimos diez minutos fueron el reflejo exacto de la noche. Canasta griega, respuesta valenciana. El desacierto volvió a aparecer y el PAO se fue de nuevo a ocho arriba, pero este Valencia Basket no negocia el esfuerzo. A base de corazón y defensa, fue limando la diferencia hasta colocarse a solo dos puntos con 4:30 por jugar (59-61).
Sin acierto, pero con alma, el Valencia llegó al final con opciones reales. Empató el partido. El pabellón era una caldera. Las bufandas giraban, la gente gritaba, algunos se llevaban las manos al pecho y otros miraban al cielo. En la grada alguien lo resumía mejor que nadie, con voz rota y los nervios desbordados: ‘No tengo corazón’.
A falta de 24 segundos, empate y posesión para el Panathinaikos. Falta personal, el PAO solo encesta un tiro, dos segundos finales. Última posesión. No hay tiro. Silencio. Se escapa el primer partido.
El Valencia dejó al Panathinaikos en 68 puntos y lo llevó al límite, pero el 6/33 en triples (18,2%) fue demasiado lastre para ganar un partido de playoff. No faltó defensa, no faltó carácter, no faltó ambiente. Faltó acierto.
El Valencia Basket ya conoce el lado oscuro de la luna. Hoy fue verde. Pero esta serie acaba de empezar.
Estadísticas
VALENCIA BASKET (67): Badio (7), Taylor (11), Pradilla (3), Sako (6), Thompson (2)-quinteto inicial- Puerto (0), Reuvers (6), De Larrea (-), Key (12), Montero (15), Moore (2) y Costello (3)
PANATHINAIKOS AKTOR ATHENS (68): Osman (2), Hayes-Davis (5), Grant (2), Nunn (21), Lessort (12) -quinteto inicial- Rogkavopoulos (0), Toliopoulos (-), Faried (0), Grigonis (7), Hernangómez (7) y Mitoglou (-),
Parciales: (15-23 / 17–16 / 17-15 / 18-14)
Máximo anotador del partido: K. Nunn (21)
Espectadores: 14.254
Declaraciones:
Ergin Ataman: “Han empezado controlando el juego en carrera del Valencia, en el primer cuarto han controlado el rebote. En la segunda parte han estado peor en ataque y no han controlado el balance defensivo. La última posesión le han dado la posesión a Nunn para que sacará la falta. Es solo el primer partido. La diferencia con los otros partidos con el Valencia ha sido es que no han dejado hacer el juego de transición al Valencia, pero en el global hoy han merecido la victoria.”
Pedro Martínez: “La derrota es dolorosa, la competición continua y a pensar en el siguiente. El partido al final ha sido igualado, que se ha decidido por pequeños detalles. Estos partidos son muy duros de jugar, muy físicos, con defensas muy buenas. No hemos comenzado bien y hemos tenido un poco de ansiedad y eso hace que se entre en una pequeña crisis mental. Estos partidos serán así, en esta competición los partidos son de jugar a media pista, y muy físicos, donde los árbitros dejan jugar. Se puede mejorar evidentemente. En la primera parte hemos tirado muchos triples que estaban bien tirados, pero sin mucho acierto, en la segunda parte hemos estado mejor en defensa y nos ha llevado a tener acciones de recuperación de balones que hemos terminado en la pintura. En estos partidos esta todo muy estudiado, si tiramos 25 triples, depende de cómo nos defiendan tiraremos con buenos porcentajes, pero en estos partidos se tiran unos triples que no son los que más a gusto estás para tirarlos, por la defensa que nos han hecho, y por eso los porcentajes bajan. Tenemos que hacer nuestro juego que es el que nos ha traído hasta aquí. “