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El Valencia silencia el OAKA, conquista el infierno y resiste la furia del gigante (86-89)
En un OAKA conquistado, donde el ruido infunde miedo y respeto, el Valencia sobrevive al último latido del PAO y escribe una victoria de carácter desde el corazón taronja. Nos vemos en el ROIG ARENA.
Nathan Reuvers
El OAKA no es una cancha, ni siquiera un escenario deportivo. Es un lugar donde el baloncesto se retuerce entre el ruido, la presión y esa sensación de que en cualquier momento el equipo local puede quebrar al contrario. Aquí, donde tantos se caen, el Valencia Basket decidió resistir y ganar.
El Valencia jugó sin pedir permiso, sin bajar la mirada, sin concesiones, sin titubeos. Así empezó el partido. Cada posesión tenía una intención, cada ataque un propósito. El Valencia jugó como si el partido no tuviera dueño, sin sentirse visitante, ni siquiera en los momentos de duda. En el primer cuarto, el equipo taronja no solo tomó ventaja en el marcador, tomó el pulso del partido.
Panathinaikos no tardó en responder, no tanto por su juego como por su identidad, pero aún así el Valencia no perdió el sitio. Durante los primeros minutos impuso su ritmo, no dejó que el partido se pausara, no dejó que el pabellón empujara al PAO. Todo tenía sentido, todo tenía equilibrio, y en medio de ese orden apareció la figura del partido: Jean Montero. Jugó como si el partido le perteneciera. No fue solo su anotación, ni siquiera su dirección. Fue su capacidad para decidir cuándo había que correr y, sobre todo, cuándo había que parar.
El Valencia es un equipo, y alrededor de Montero aparecieron todos. Taylor, sólido en cada lectura. Key, golpeando en los momentos exactos. Pradilla, creciendo en la trinchera interior. Valencia no depende de un jugador, depende de una convicción colectiva.
Pero el OAKA nunca concede tregua. Tras el descanso, Panathinaikos reaccionó, llegó a ponerse por delante y en el último cuarto pudo incluso ganar el partido. Osman encontró el aro, Nunn puso ritmo, el público empujaba y el partido cambió de naturaleza. Cada acción individual del PAO se topaba una y otra vez con el Valencia.
El marcador se estrechó, el ruido se multiplicó, el partido dejó de ser estrategia para convertirse en supervivencia. Y ahí apareció el valor de no romperse. Ahí se ven los equipos. No en los parciales, no en los sistemas, sino en la capacidad de resistir cuando todo invita a caer. Valencia Basket eligió aguantar sin precipitarse, sin perder la forma, con ataques trabajados y defensas sostenidas.
Los últimos instantes fueron como en toda la serie: un detalle decide el partido. Un tiro, un pase, una decisión. Panathinaikos tuvo su momento, el OAKA contuvo la respiración, el balón voló, el tiempo se detuvo… y no entró. Silencio. No un silencio cualquiera, sino ese que aparece cuando el equipo visitante conquista el infierno.
Valencia Basket no solo ganó un partido. Ha ganado dos veces en un lugar que impone. Ha ganado en una noche en la que se necesitaban temple, confianza, valor y talento. Y lo ha hecho con carácter, con orden y con fe, diciendo muy claro qué es el Valencia Basket.
Y ahora, la serie ya no pertenece a ningún escenario. Pertenece al equipo que sea capaz de sobrevivir otra vez.
Estadísticas
PANATHINAIKOS AKTOR ATHENS (86): Osman (26), Hayes-Davis (12), Grant (4), Nunn (19), Lessort (8) -quinteto inicial- Kalaitzakis (-), Shorts (3), Rogkavopoulos (0), Faried (0), Toliopoulos (7), Hernangómez (7) y Mitoglou (0).
VALENCIA BASKET (89): Badio (6), Taylor (11), Montero (29), Sako (2), Costello (1) -quinteto inicial- Pradilla (10), Thompson (8), Reuvers (7), De Larrea (1), Key (12), Nogues (-) y Moore (2).
Parciales: (15-26 / 22–18 / 19-16 / 30-29)
Máximo anotador del partido: J. Montero (29)
Declaraciones
Pedro Martínez: “Estamos todos muy contestos, debemos rebajar un poco el estado del ánimo, no hemos ganado ninguna clasificación, solo el derecho al quinto partido. No creo que tengamos la eliminatoria ganada por jugar en Valencia. En esta serie no hay favoritos, nosotros tenemos la oportunidad de jugar un partido histórico en casa. Miras la historia de esta club, las veces que han ganado la final four, es un club mítico, nosotros estamos muy lejos de ellos, somos más pequeños, más humildes, les tenemos que respetar.”