| 26 de Septiembre de 2022 Director Antonio Martín Beaumont

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Robert Lewandowski
Robert Lewandowski

¿Cómo encajaría Lewandowski en el ecosistema blaugrana?

| ESdiario Deportes

El FC Barcelona es uno de los equipos que mejor fútbol ha planteado en las últimas dos décadas. Un período que coincide con la eclosión del modelo implementado por Johan Cruyff y su posterior sublimación por parte de Guardiola y Luis Enrique.

El Barça, acostumbrado a ofrecer buen fútbol, no ha logrado alargar la estela de éxitos conseguidos en dicho período, y actualmente se encuentra en una etapa de renacimiento. Un proceso centralizado en la figura de otro de los herederos modernos del Cruyffismo: Xavi Hernández.

A pesar de sus buenas intenciones iniciales, el catalán no logró los estándares mínimos de calidad exigibles la pasada temporada. El curso se planteó como un período de transición en el que se intentaron consolidar los cimientos de una nueva época dorada. El equipo cambió de entrenador en el ecuador del calendario, y Xavi cogió el timón de un barco varado.

La primera reacción del equipo al nombramiento de nuevo técnico fue muy positiva. Los jugadores protagonizaron una resurrección futbolística espectacular, sumando victoria tras victoria. Incluso los periodistas llegaron a teorizar con la posibilidad de que el equipo pudiera competir por el título liguero. Pero al final, las mismas problemáticas que se habían originado a principio de temporada, se repitieron al final.

La ausencia de Lionel Messi -entre otras primeras espadas del equipo- no encontraron sustitutos de garantías en el futbol base. Es por ello por lo que esta próxima temporada será verdaderamente el año I con Xavi en el banquillo. El de Terrassa intentará configurar un equipo de garantías que le permita luchar por todos los títulos posibles, una plantilla de autor, amplia y experimentada, con fichajes que ofrezcan un rendimiento inmediato desde el día posterior a su incorporación.

Con relación a la delantera, el egarense tiene muy clara cuál es su primera opción: Robert Lewandowski. Con la firma del polaco, el Barça intentará reeditar la fórmula que aplicó el Madrid la pasada temporada: focalizar su juego en un delantero letal que sume goles. En el caso de los madridistas, este rol lo ha protagonizado Benzema. La rivalidad entre el francés y Lewandowski volvería a posicionar en la Liga en una posición de ventaja en lo que se refiere a la esfera mediática.

Madrid y Barcelona reinan con mano de hierro en la Liga española. Salvo sorpresa mayúscula, los dos equipos volverán a partir como aspirantes a campeones. Sus jugadores lucharán también por todos los títulos individuales, veremos si con Lewandowski en cartera.

Su favoritismo quedará refrendado en las casas de apuestas, con pronósticos siempre favorables en sus duelos como locales. Toda la información sobre esta cuestión se puede consultar en la lista de páginas para apostar seguro en España, incluyendo las últimas cuotas y análisis. Seguro que Lewandowski y Benzema ocuparán las listas de opositores a máximos goleadores, una variable que también tiene presencia en los portales que hemos citado.

Una de las principales dudas que plantea la incorporación del delantero centro, es cuál podría ser su rol en el hábitat barcelonista. El Bayern de Múnich plantea un juego centrado eminentemente en la fortaleza física, con perfiles futbolísticos especializados en esta tipología de juego. El ariete ha brillado en un sistema de estas características, pero gracias a su habilidad técnica innata también encajaría en un modelo diferente.

El Barça practica lo que se conoce como juego de posición, donde se prioriza el fútbol asociativo y tiene un valor predominante la inteligencia táctica de los jugadores. Para encontrar un delantero similar a Lewandowski que haya funcionado en el Camp Nou, debemos remontarnos hasta el año 2009. Fue en ese momento cuando Joan Laporta consiguió incorporar a Zlatan Ibrahimovic.

El sueco presentaba unas características futbolísticas muy similares a las que ostenta “Lewy”, pero entre ambos hay un elemento diferenciador muy claro: su orden táctico y la asimilación de las jerarquías. Zlatan es un deportista que ha generado conflictos en algunos de los equipos en los que ha militado. Lewandowski, en cambio, nunca ha tenido esa ambición desmedida. Fue precisamente en este punto donde Ibrahimovic chocó con el resto de compañeros.

El Barça decidió en 2009 convertir a Lionel Messi en su máxima referencia, adaptando el juego del equipo en base a las características tácticas del argentino. Zlatan interpretó este movimiento como un menosprecio hacia su figura, y vehiculó sus quejas contra quien era el entrenador del club en ese momento: Pep Guardiola.

Lewandowski, en cambio, siempre ha aceptado su rol dentro del equipo, sea en el Dortmund o en el Bayern, donde ha convivido con otras figuras de talla mundial. El escenario del Barça ha cambiado muchísimo si tenemos en cuenta el precedente de 2009, ya que Lionel Messi ya no forma parte de la disciplina azulgrana.

El delantero del Bayern llegaría como figura mundial y con el estatus de líder del equipo asimilado desde el minuto cero. Un contexto propicio en el que Zlatan seguro que hubiera rendido mucho más. El jugador abandonó el club un año después, con la sensación global de que no ofreció todo su potencial.

Otra de las dudas que orbitan en torno al perfil futbolístico del jugador es su edad. El polaco cumplirá 34 años el próximo 21 de agosto y hasta ahora no ha sufrido ninguna lesión de larga duración. En las últimas temporadas se ha demostrado que los jugadores que llevan una vida ordenada pueden alargar mucho más su carrera.

No hay más que ver el caso del anteriormente citado Karim Benzema, u otro ejemplo mucho más paradigmático como es el de Luka Modrić, quien con 36 años (cumplirá 37 en septiembre), ha comandado al Madrid hacia la consecución de una nueva Copa de Europa. Bajo este esquema, Lewandowski todavía tiene mucho camino por recorrer en el fútbol de élite. Y un cambio de aires podría otorgarle la ambición que él mismo reconoce que ha perdido en Alemania.

Donde sí que existe unanimidad global es en base a su rendimiento goleador. El delantero centro anotó el pasado curso un total de 50 goles en 46 partidos. Y, si abrimos el prisma y analizamos el total de dianas en su trayectoria global en Múnich, comprobamos cómo ha marcado 344 goles en 374 partidos, con una ratio goleadora de 0,92 dianas por duelo. Es por eso por lo que el Bayern se muestra reacio a desprenderse de una de sus figuras claves en la última década.

El Barça no lo tendrá fácil de cara a completar una negociación que se intuye harto complicada. El Bayern no es históricamente un club vendedor, y siempre ha preferido quedarse con sus estrellas en cartera. Solo la finalización contractual ha permitido a los jugadores abandonar la disciplina alemana. Alaba es uno de los ejemplos más recientes, ya que fichó por el Madrid tras agotar los años firmados por contrato.

Lo que sí es seguro es que la incorporación del futbolista aumentaría el nivel de una liga que se encuentra huérfana de referentes. Ganaría en repercusión social, mediática y de seguimiento, y ayudaría al Barça a recuperar su posición perdida por lo que a trascendencia europea se refiere.