real madrid 1 - 2 arsenal
Batacazo madridista: Remon-nada en Miércoles Santo en un horrible partido
El Real Madrid, inoperante e impotente, volvió a ser derrotado por el Arsenal (1-2) con un juego infinitamente inferior, unos jugadores que no dieron la cara y con indicios de claro fin de ciclo

Jude Bellingham se lleva las manos a la cabeza tras la eliminación.
Había ambiente, pero no prendió nada. Había convocatoria al espíritu Juanito, pero si Juan Gómez llega a ver esto se hubiera quedado afónico en el minuto dos pegando voces ante la falta de sangre. El Arsenal ganó (1-2) en el Santiago Bernabéu a un Real Madrid inoperante, que dejó claros signos de fin de cilo, y el Rey de Europa se despide de la Champions humillado como pocas veces antes. No hubo remontada, hubo remon-nada.
Cuando todo el orbe futbolístico, tanto los seguidores del Madrid como los antimadridistas, esperaban un equipo blanco frenético en pos de la remontada, fue todo lo contrario. Este equipo, que aúna alguno de lo mayores talentos futbolísticos del mundo, chirría más que las suspensiones de la furgoneta de un fontanero. Había ganas (más bien ganitas, nada excesivo) pero lo que no había por ningún lado era fútbol.
Ni espíritu de Juanito, algo que obviamente es imposible que sepan qué es jugadores que no han mamado madridismo desde niños y a los que el club olvida darles unas clasecitas acerca de dónde están y lo que es eso del sentimiento. Se vio desde el túnel: los de las remontadas, antes de saltar al campo, se comían a sus rivales con la mirada. Los jugadores del Arsenal y del Real Madrid estaban de palmaditas, abrazos y saludos. Es una batalla perdida. Si quieres ganar a un rival mejor, y encima remotando tres goles, el ojo tiene que estar lleno de sangre, no de palabras bonitas.
Para colmo, ese invento infernal llamado VAR decidió ser protagonista; apareció de improviso para señalar un penalti de Asencio inverosímil, que le detuvo Courtois a Saka, y luego volvió a salir de la cueva para anular otro por un agarrón similar de Rice a Mbappé. Las deliberaciones fueron tan extensas en ambos casos que la primera parte se extendió por siete minutos de añadido. Un suplicio para el madridista, porque el equipo no jugaba a nada y ni siquiera los jugadores a los que se les presuponía garra tuvieron a bien sacar la uñas.
Cómo sería la cosa que los de Ancelotti se fueron al descanso, en el día más importante de sus vidas, con cero remates a puerta. Mbappé perdido, Rodrygo transparente. Vinicius en la misma pésima línea de este año. Ni siquiera Bellingham o Valverde estuvieron regulares. Aquello era un desastre.
Y era tan desastre que, a la vuelta de vestuarios y a poco que hizo el Real Madrid, pareció que los de Ancelotti resurgían. No era nada del otro mundo, pero al menos, estaban. Ancelotti meneó el avispero a la hora de juego: quitó a Lucas (el mejor del equipo, así estaba la cosa), Alaba y Rodrygo para meter a Fran García, Ceballos y Endrick para ver si conseguía reanimar a su equipo. Pero la primera en la frente: tras los cambios, se adelantó el Arsenal por medio de Saka en una jugada, la enésima en la eliminatoria, en la que Merino retrató a Rudiger.
Santa Bárbara mojada
Y son las cosas del fútbol. El Madrid, más inofensivo que un mormón intentando colocarte su publicidad en la puerta de casa pero al menos igual de pesado, empató por medio de Vinicius nada más anotar los gunners, en el único fallo defensivo de los de Arteta en toda la eliminatoria. ¿Sería eso la chispa necesaria para volar la Santa Barbára de Concha Espina?
No, no lo fue. Pólvora mojada. El Madrid siguió siendo igual de inoperante que antes, y ni siquiera la entrada de Modric y Brahim dotó de fluidez al juego de los de Ancelotti. El equipo se iba hundiendo físicamente, en el pesadísimo césped del Bernabéu, y se materializó la tragedia, más aún con Mbappé lesionado en el tobillo a diez días de la final de Copa del Rey. Sí, intentó morir en las inmediaciones del área de Raya, el Producto Mínimo Exigible, pero Martinelli clavó las últimas escarpias en el ataúd blanco, ése que cantan desde la Grada de Animación. Remon-nada en Miércoles Santo. Menudo petardazo.