El Barcelona se la jugará en Milán... esperando que ese día les activen los aspersores
El cuadro azulgrana empató 3-3 contra el Inter en Montjuic y todo se decidirá dentro de una semana en Italia
Raphinha y Pedri, en el Barcelona - Inter de Milán.
El Barcelona no pasó del empate frente al Inter de Milán en un nuevo partido trepidante y los de Hansi Flick se la tendrán que jugar en el Giuseppe Meazza en una semana. El partido fue entretenido para todos los amantes de este deporte, que pudieron disfrutar con el 3-3 y las exhibiciones de Lamine Yamal y de Dumfries.
El partido comenzó cuesta arriba para el Barcelona, ya que a los 30 segundos Marcus Thuram, mítico hijo del jugador francés que pasó por el Barcelona, adelantó a los suyos al mandar al fondo de la red con el tacón un centro de Dumfries. El internacional galo silenció a Montjuic, pero un rato después el golpe fue mayor con un gol de tijereta del carrilero neerlandés.
En ese momento apareció un Lamine Yamal que había encendido las alarmas en el calentamiento, retirándose del verde antes de tiempo. Finalmente pudo jugar y brilló en una gran noche en la que se celebraron sus 100 partidos como jugador del Barcelona. El canterano recortó distancias con un auténtico golazo y después fue testigo de cómo Ferran Torres igualaba la contienda.
En el segundo tiempo Denzel Dumfries volvió a ver portería y ponía contra las cuerdas a un Barcelona que volvió a empatar unos minutos después. Fue gracias a una jugada ensayada, aunque hubo suerte, porque el disparo de Raphinha lo repelió el larguero, pero la espalda de Sommer lo introdujo en su propia portería, por lo que el guardameta del Inter fue el autor del definitivo 3-3.
¿Los aspersores?
Fue hace 15 años cuando el Inter de Milán se cargó en el Camp Nou al Barcelona en las semifinales de la Champions League. Aquel día fue famoso porque cuando los italianos, junto a su entrenador por aquel entonces José Mourinho, celebraban el pase a la final, se mojaron porque el club azulgrana activó los aspersores del césped.
Esta vez la eliminatoria se decidirá en el Giuseppe Meazza y ambos equipos llegan con la igualdad en el global, pero los italianos parten con esa ligera ventaja por jugar en casa. Pese a ello, los de Hansi Flick saldrán a por todas para meterse en la final de la Champions League que se jugará en el Allianz Arena, esperando ser ellos los que sufran esta vez el agua de los aspersores.