Al rock and roll de Xabi Alonso le falta media banda: petardazo ante el Al-Hilal
El Real Madrid es incapaz de pasar del empate ante el equipo de Arabia Saudí en el estreno blanco en el Mundial de Clubes. Gonzalo marcó el tanto madridista y Valverde falló un penalti

Xabi Alonso se estrenó con un empate en el Mundial de Clubes
Rock and roll a ritmo de chotís. Esto no es pretemporada aunque lo parezca, y el estreno del Real Madrid en el Mundial de Clubes, primer partido de Xabi Alonso como técnico blanco, acabó en petardazo de los buenos. Un empatito, 1-1, ante el Al-Hilal de Arabia Saudí, otro equipo que también estrenaba técnico, así que la excusa de la falta de acoplamiento a las nuevas ideas del preparador tolosarra no tiene lugar.
Más allá del resultado, al menos el estreno del tolosarra dejó algunas pinceladas, demasiado pocas, de lo que se puede esperar de su proyecto. Nada de tres centrales, algo con lo que elucubraba la Prensa en las semanas previas, sino el 4-3-3 de siempre, el de Ancelotti. Con algunos cambios: presión más adelantada y más organizada, pero también un notorio desorden defensivo cuando se superaba la primera línea de hienas blancas.
Pero la evidencia más clara es que al equipo le falta un organizador. Exactamente igual que viene sucediendo desde la retirada de Kroos. Un organizador creativo, para más señas. El Madrid empuja, aprieta, ahora muerde... pero tiene menos creatividad que un ejército de preescolares en clase de pintura al dedo. La entrada de Güler en la segunda parte mejoró el panorama, pero es que este equipo no inventa. Te intenta matar por aplastamiento. Y eso, hoy, no sirve si el rival está organizado. El Al-Hilal lo estuvo, e incluso tuvo ocasiones para asustar de lo lindo a Courtois.
Lo realmente preocupante viene por el nivel de algunos jugadores. Vinicius, ése que decían que venía con un hambre atroz, fue el mismo espectro que lleva siendo enero. La nueva posición de Bellingham no funcionó, y el inglés sigue siendo una sombra respecto a lo que demostró en su primera temporada, algo que comienza a ser preocupante. Rodrygo anduvo sin filo...
Menos mal que la voracidad de Valverde (pese al penalti fatalmente lanzado y fallado), el olfato goleador de un magnífico Gonzalo García (le llaman GG7 por algo) y la capacidad de sacar el balón jugado del debutante Huijsen (pese a que a veces se confía demasiado) dieron algo de lustre al partido blanco.
El traspié madridista, más allá de la mala imagen a nivel mundial que dejó el equipo otra vez, en una temporada que tiene pinta de que va a ser para el olvido, no debería tener demasiada incidencia en su periplo por el Mundial. Pero no es el estreno soñado. Prometieron rock and roll pero salir al escenario sin guitarristas y sin percusión no parece lo mejor. Así que se despachó un chotis y arreando. La respuesta, esta vez, tiene que llegar desde los despachos. A menos que sigan sin ver lo evidente: falta un Kroos.