El Real Madrid de Xabi Alonso muestra sus cartas y Vinicius resucita en Filadelfia
El brasileño, de nuevo estelar tras meses de hibernación, cincela el liderato de los blancos, que acaban como primeros de grupo y se enfrentarán el martes a las 21:00 a la Juventus en los octavos de final del Mundial de Clubes

El Real Madrid de Xabi Alonso carbura cada vez mejor
Fue, sin duda, el mejor partido del Real Madrid de Xabi Alonso, con tres centrales, en Filadelfia (la ciudad, no el queso para untar) y el día que no estaba Asencio. A la tercera, pero así hay licencia para soñar. Los blancos se deshicieron (0-3) del Salzburgo en un encuentro en el que Vinicius, desaparecido durante 2025, volvió a ser Vini, esa centella desequilibrante que cualquiera querría tener en su equipo. Gol con la zurda, asistencia maravillosa de tacón a lo Guti para el tanto de Valverde. Y el Real Madrid, primero de grupo: espera la Juventus (martes 1, 21:00) en octavos de final de este Mundial de Clubes.
El Salzburgo fue, por fin, una buena prueba para Xabi Alonso, donde se vieron las señas de identidad que pretende para su equipo, y esta vez con tres centrales, uno de ellos un Tchouameni al que al final todos le encajan ahí, en el centro de la defensa. Al tercer partido, tras las premuras del primero y la expulsión prematura de Asencio en el segundo. Los blancos salieron mordiendo arriba, aunque con la defensa demasiado despitadilla aún, pero si encima Vinicius aparece la cosa es siempre más sencilla.
Y es que lo del brasileño, cuando está al fútbol y no al entorno, es una locura de jugador. Marcó un golazo tras un maravilloso pase de Bellingham y su hombro dolorido, el que le mantendrá de baja hasta octubre cuando acabe el Mundial, y dio una asistencia de tacón de videoteca a Valverde para el segundo tanto madridista. Además dispuso de un par de claras ocasiones en una primera parte primorosa de los blancos. Si necesitaba resucitar, Vinicius se desenterró, se sacudió el polvo y volvió a ser lo que todos esperan de él.
La segunda parte fue una cosa diferente. Tampoco demasiado apurada, pero ya saben que el Madrid, desde que los balones son redondos, sestea cuando vuelve de vestuarios. El Salzburgo, eliminado, apretó buscando el gol que le metía en la segunda parte. Pero para eso están Courtois y sus paradones. Lo que el Madrid no conseguía despejar, el belga se encargaba de atajarlo. Y si no, Bellingham despejando bajo la portería, que para eso también sirve el inglés.
Jugó hasta el misterioso Rodrygo en ese segundo acto, el brasileño del que nadie sabe su situación. Jugador de inmensa clase, su indolencia y apatía le condenan, porque al ser un pechofrío (cosa maravillosa de cara al gol) cuando no marca parece que se pasea al trote. Si encima se compara con el derroche de ganas del pariente de Rita Hayworth, el canterano Gonzalo García, la cosa queda como escandalosa. El canterano, al que se le caen los goles de los bolsillos aunque no es un 'nueve', marcó el tercero. Golazo a su cuenta.
Eso sí: no hay partido del Real Madrid sin susto en forma de lesión: se marchó tocado Rudiger, tal vez dolorido por la exigencia tras volver de su lesión, y Alonso tuvo que tirar de Jacobo Ramón, a quien conoce desde el Infantil A del equipo blanco, cuando la prima por ganar un partido era una rosquilla y un refresco de cola. Ahora, en octavos, la cosa ya se pone complicada de verdad. Pero con Vini todo siempre es más fácil. Bienvenido de vuelta.