Mbappé-Vinicius: el descalabro con el PSG deja a las dos estrellas en la picota
Sí, el Real Madrid no pudo sobreponerse a los dos errores groseros de Asencio y Rüdiger en los primeros minutos, pero preocupa y mucho la desconexión absoluta de las dos estrellas: cero implicación defensiva y nulo peso ofensivo

Kylian Mbappé y Vinicius, en un partido.
La debacle del Real Madrid ante el PSG (4-0) en las semifinales del Mundial de Clubes ha abierto un serio debate no solo en el madridismo, sino también dentro del club blanco. Sí, es cierto que los parisinos se pusieron 2-0 a favor a los nueve minutos por dos errores garrafales de Asencio y Rüdiger (aunque antes Courtois ya había salvado dos tantos franceses con sendos paradones), pero la primera vez que Xabi Alonso ha podido contar con Mbappé y Vinicius en su once inicial, la chalupa madridista se fue a pique sin molestar siquiera al portaaviones de Luis Enrique.
Que el Real Madrid tiene muchas carencias no es nada nuevo. Fran García sufrió de lo lindo en el lateral izquierdo ante los soberbios Doué y Achraf (¿pero quién demonios decidió que el hispano-marroquí no servía para el Real Madrid?), aunque cabría preguntarse dónde estaba Bellingham para las ayudas. Que Arda Güler no puede llevar la manija de un equipo como el Real Madrid es obvio, por mucho que lo decoren como el recambio perfecto (¡y gratis!) para Kroos. Que sin el recién llegado Huijsen, los centrales no son para nada una garantía. Pero lo que ya ha quedado sobradamente de manifiesto es que Mbappé y Vinicius no pueden jugar juntos: se autodestruyen.
No pudo ni el gestor de egos...
El mejor gestor de egos del planeta fútbol, Carlo Ancelotti, lo intentó de todas las maneras desde que llegó el francés, pero sin éxito. Ambos, el galo y el brasileño, se desentienden de labores defensivas de manera vergonzante, provocando el contagio de sus compañeros, que se rompa el esquema táctico y dejando al Real Madrid jugando, permanentemente, un diez contra nueve en defensa (al menos, el portero rival no ataca).
Xabi Alonso exigió compromiso defensivo de todos en su presentación como técnico del club, aquello del rock and roll, pero no puedes tocar un riff en condiciones si en tu guitarra hay dos cuerdas desafinadas. El clamor en redes sociales contra el desempeño de los dos jugadores cuando están juntos es imparable. Tanto, que ya hasta en el seno del club han decidido tomar cartas en el asunto y no se descarta ninguna medida si los dos jugadores, Mbappé y Vinicius, se mantienen con el modo vagancia activo.
Son, cada uno, la kryptonita del otro. Se anulan. Se interfieren. Se codifican y se cosifican. De ser dos fantásticos jugadores por separado a convertirse en dos rémoras para el equipo cuando juegan juntos, perjudicando incluso al pobre Gonzalo, el mejor jugador del Real Madrid y máximo goleador del torneo hasta que irrumpieron las dos prima donnas y le desplazaron al costado derecho, donde su influencia en el juego es mucho menor. El batacazo con el PSG no es un traspié en un torneo de verano, ni mucho menos. Es un guantazo deportivo soberano que va a dejar damnificados. Al tiempo.