Movidón en Miami: el Villarreal-Barça cabrea a los jugadores y a la afición al fútbol

La decisión de llevar el encuentro de LaLiga a Estados Unidos en pleno calendario competitivo provoca críticas de futbolistas, técnicos y seguidores, que acusan a la patronal de priorizar el negocio sobre el respeto al aficionado

Javier Tebas, presidente de LaLigaDennis Agyeman

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Mariola López

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La confirmación, a falta del OK definitivo de UEFA y FIFA, de que el Villarreal-Barcelona de Liga se disputará en Miami ha desatado una tormenta entre jugadores, entrenadores y aficionados. LaLiga insiste en que el encuentro será “histórico” y una oportunidad para crecer en el mercado estadounidense, pero la reacción ha sido mayoritariamente de indignación.

El principal argumento de los críticos es que se rompe el espíritu competitivo del torneo. Jugar a miles de kilómetros de los estadios habituales priva a las aficiones locales de disfrutar de un partido clave, altera rutinas y, en opinión de muchos, afecta directamente a la pureza de la competición: el estadio de La Cerámica es un campo complicado y el Barcelona jugará ese partido en un terreno 'neutral', con la ventaja que ello conlleva.

Desde el vestuario, las quejas no han tardado en llegar. Jugadores de ambos equipos consideran que el calendario ya es lo suficientemente exigente como para añadir un viaje intercontinental en mitad de la temporada. “Esto no es un espectáculo itinerante, es nuestra profesión”, han señalado de forma anónima algunos futbolistas.

Algunas peñas de Villarreal y Barcelona han emitido comunicados rechazando la medida. Acusan a LaLiga de anteponer intereses comerciales sobre la tradición y el vínculo con las ciudades de origen. En redes sociales, el hashtag #NoAlPartidoEnMiami se ha convertido en tendencia en cuestión de horas.

La Asociación de Futbolistas Españoles (AFE) también ha entrado en escena. Su presidente, David Aganzo, ha advertido que la medida no solo afecta a la integridad de la competición, sino que vulnera derechos laborales de los jugadores, especialmente en lo referente a traslados, condiciones de descanso y preparación física.

Por su parte, Javier Tebas defiende que este tipo de iniciativas sitúan a LaLiga “en el mapa global” y que los beneficios económicos repercutirán en todos los clubes. Sin embargo, para gran parte de la afición, la sensación es que se prioriza la cartera sobre la pasión.

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El debate se extiende más allá de este caso concreto. La posibilidad de que otros partidos oficiales se trasladen fuera de España preocupa a quienes temen que el fútbol se convierta en un producto deslocalizado, más pensado para las pantallas y patrocinadores que para quienes acuden semana tras semana al estadio.