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LALIGA | LEVANTE 2-3 FC BARCELONA

Remontada agónica del Barça en Valencia

El conjunto catalán vino de atrás y se llevó los tres puntos con tantos de Pedri, Ferran y la ayuda en los últimos minutos de Elgezabal

El Barcelona tuvo que remontar en su visita al Levante

El Barcelona tuvo que remontar en su visita al LevanteAlex Caparros/Getty Images

Felipe Ospina
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La tarde en Valencia comenzó marcada por el césped empapado. Como dicta la costumbre, el Barcelona se adueñó de la pelota desde el inicio. Con posesiones largas, intentaba abrir espacios en un terreno que complicaba las recepciones y que exigía un esfuerzo extra para levantar el ritmo. El Levante, sin embargo, no se dejó intimidar por el guion repetido de los culés y supo resistir, cerró líneas y convirtió la paciencia en su mejor aliada.

El equipo blaugrana se encontró atascado en el último tercio. Las combinaciones se diluían en la falta de movilidad de la ofensiva culé. Lamine Yamal, en el primer tiempo, no logró desbordar como nos tiene acostumbrados, mientras que por el otro costado, Rashford lograba desequilibrar con mayor facilidad, metiendo nervio en cada carrera.

El primer golpe lo dio el Levante al minuto 15. Iván Romero, con la calma de quien sabe que tiene la jugada en sus pies, engañó a Cubarsí, lo amagó con elegancia y lo dejó pasmado en el área. El silencio se rompió con el disparo seco que batió a Joan García y encendió a la grada local. El 1-0 demostró que el Levante no solo estaba dispuesto a resistir, sino también a morder.

Barcelona reaccionó. Con más orgullo que claridad, adelantó líneas y buscó con insistencia el empate. Ferran Torres tuvo en sus botas la ocasión más clara: un mano a mano que lo enfrentó con el portero granota. El remate, potente pero impreciso, terminó estrellándose en el travesaño, desperdiciando la oportunidad de empatar el marcador.

El partido se fue tiñendo de tensión y cuando el primer tiempo parecía extinguirse, llegó la acción que encendió la polémica. Una mano de Alejandro Balde dentro del área fue señalada como penalti. Jose Luis Morales, con sangre fría, lo transformó en el 2-0 que hizo estallar a su gente justo antes del descanso.

Pedri y Ferran, goleadores en el triunfo azulgrana

Pedri y Ferran, goleadores en el triunfo azulgranaAlex Caparros/Getty Images

El segundo tiempo fue otro partido. Apenas regresaron del descanso, Flick movió el banquillo: Gavi y Dani Olmo ingresaron por Rashford y Casadó, y con ellos cambió la actitud del equipo. El mediocampo empezó a respirar distinto, más dinámico, más inquieto. Raphinha se recostó por la izquierda y Olmo, desde la posición de enganche, aportó movilidad. El Barça, todavía con la cuesta arriba del 2-0, parecía ahora un conjunto con más argumentos para intentarlo. 

El golpe de esperanza llegó pronto. Al minuto 49, Pedri encontró un balón suelto en la frontal del área y, sin pensarlo dos veces, sacudió la pierna derecha. El disparo fue un látigo que se coló en la escuadra que Cunat no pudo detener. El gol despertó al Barcelona y encendió un fuego de confianza. Apenas tres minutos después, Ferran Torres remató un balón en el área, esta vez conectó con precisión y empató el marcador. 

Tras la ráfaga de goles, la ofensiva blaugrana levantó el pie del acelerador. Tal vez confiados en que el tiempo corría a su favor, administraron la posesión, buscaron con paciencia y no arriesgaron demasiado. El Levante resistía como podía, aferrado a un punto que ya sentía suyo.

El destino, no obstante, aguardaba hasta el último suspiro. En el minuto 92, cuando la tensión era insoportable, Lamine Yamal desbordó por derecha y lanzó un centro venenoso al corazón del área. Elgezabal, en su intento por despejar, cabeceó con mala fortuna y terminó marcando en propia puerta. El silencio de los granotas contrastó con el estallido blaugrana y el 2-3 sellaba la remontada y escribía otra página de dramatismo culé. 

El Barcelona, que había sufrido en el barro del primer tiempo, salió del Ciutat de València con una victoria de esas que no se olvidan, de esas que huelen a carácter, a sufrimiento y a gloria.

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