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LeBron sigue siendo el Rey: le da el triunfo a los Lakers en el regreso de Doncic
LeBron James sentenció en un final memorable el triunfo angelino (108-112) en el regreso de Luka Doncic tras su paternidad. El esloveno firmó un triple-doble, pero la noche fue del ’23’.

LeBron selló la victoria en Filadelfia
El viaje por el Este había dejado una herida incómoda en Boston y un ruido creciente alrededor de LeBron James. Una racha histórica rota, descanso obligado por molestias y preguntas sobre si el tiempo empezaba a alcanzar al jugador que lleva dos décadas esquivándolo. En Filadelfia, como tantas veces, la respuesta llegó sin discursos: llegó en forma de dominio.
A sus casi 41 años, LeBron gobernó el cierre de un partido muy NBA: rachas, tensión, errores y una resolución para veteranos de sangre fría. Doce puntos en los últimos cinco minutos, un recital que incluyó tiros en suspensión, un triple clave y un paso atrás definitivo ante Grimes. Firmó 29 puntos (12/17 TC), 7 rebotes, 6 asistencias, además de un tapón y un robo. Fue el recordatorio perfecto de que sigue siendo él quien mueve la aguja cuando quiere.
Doncic vuelve… y produce como si nada
En la vuelta tras viajar a Eslovenia para el nacimiento de su segunda hija, Luka Doncic llegó cansado —el 9/24 en tiros lo delató—, pero volvió a imponer su talento. 31 puntos, 16 rebotes, 11 asistencias para un triple-doble que sostuvo a los Lakers en muchos tramos. Pérdidas, alguna desconexión y un final más discreto, pero impacto al nivel habitual. La presencia del esloveno cambió por completo la estructura ofensiva del equipo de Redick.
Los Lakers sobrevivieron a un segundo cuarto pésimo —más de cuatro minutos sin anotar en juego—, a una noche fallona de Austin Reaves (3/14) y al empuje de Tyrese Maxey, que volvió a liderar a unos Sixers huérfanos de un Joel Embiid irreconocible: 4/21 en tiros y sin la amenaza habitual en la pintura.
Ayton (7/7) dio solidez interior, Paul George volvió a pasar de puntillas (12 puntos) y la rotación apenas ofreció picos de energía. Aun así, el plan fue claro en un final igualado: balón a LeBron y que decida. Y decidió.
Después del golpe en Boston y con una Copa NBA que los Lakers quieren volver a disputar en Las Vegas, el triunfo en Filadelfia supone aire y convicción. El próximo paso, San Antonio en cuartos, con la posibilidad del regreso de Wembanyama. Una prueba que llega en el mejor momento posible para un equipo que necesitaba una noche así.