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Miguel Queipo

Miguel Queipo de Llano

La válvula de escape para ser felices en 2026 si Sánchez no lo remedia

La flecha de salida apunta a Pedro Sánchez, mientras el deporte es nuestra válvula de escape

La flecha de salida apunta a Pedro Sánchez, mientras el deporte es nuestra válvula de escapeEuropa Press

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En eso estamos todos, o casi todos: que se vaya. Que tome las de Villadiego. Que se vaya a hacer snorkel a las cataratas del Iguazú o ala delta al Himalaya, que para el caso nos da igual. Pero mientras esperamos a que Pedro Sánchez se largue, el deporte nos seguirá deparando esos momentos que necesitamos para evadirnos de la crispación diaria y del saqueo fiscal que nos tiene más chuchurríos que un tulipán en julio en plena Puerta de Alcalá. 

No todo es fútbol, aunque es imposible (y sería temerario) no empezar hablando de él. Éste 2026 que alborea es año de Mundial de fútbol, el de México, Estados Unidos y Canadá, en la Copa del Mundo más multitudinaria y larga de la historia: 48 selecciones y del 11 de junio al 19 de julio. Y con España en el saco de favoritas para ponerse una estrella en el pecho. Precisamente contra otra de ellas, la Argentina de un Leo Messi que da sus últimas bocanadas, los de De la Fuente se jugarán la Finalissima en Doha (Catar) el 27 de marzo: el campeón de Europa contra el campeón de Suramérica. Un título nuevo pero que suena bien.

Añadan la Liga, la Champions, la Copa, la Supercopa árabe de dentro de unos días, la Europa Legue, la Conference League y la cantidad de torneos que, en formatos masculino y femenino, regarán nuestros meses frente al televisor, mientras el Real Madrid se debate entre su conversión societaria, el Barcelona decide si se pasa del laportismo a un nuevo presidente y si le salpica, o no, el Caso Negreira y el Atlético comienza a sentir el empujón económico de su nuevo dueño, Apollo.

Pero cuando nos apartamos de los veintidós señores en calzoncillos corriendo tras un balón, hay muchas más cosas. Unos Juegos Olímpicos de Invierno en Milán-Cortina, en febrero. A Carlitos Alcaraz y su mediático duelo con Jannik Sinner con una raqueta en la mano. A Ilia Topuria persiguiendo convertirse en el primer triple campeón de la historia de la UFC. A la NBA tanteando crear en Europa una nueva división de su competición, donde estaría el Real Madrid pero no el Barcelona, provocando la escisión de algunos equipos de la fabulosa Euroliga con el Valencia Básket  y su fastuoso Roig Arena deshojando la margarita. Y a Marc Márquez defendiendo su corona de campeón de MotoGP y tras el sueño de ser el mejor piloto sobre dos ruedas de la historia.

Y nos queda más motor, con Carlos Sainz padre pegándose desde ya contra las dunas árabes en pos de llevarse otro Tuareg a casa antes de que el casco de una leyenda mundial repose, por fin, en un armario. Y a su hijo y al incombustible y futuro padre Fernando Alonso apurando el nuevo reglamento de Fórmula Uno 2026 para poder hacernos soñar con podios, victorias y, quién sabe, quizás el título en el año de la reentré por la puerta grande del GP de Madrid en el calendario con ese fabuloso circuito en IFEMA, el 13 de septiembre.

Todavía nos quedarán los outsider, las María Perez, la natación artística, el waterpolo, el balonmano... Tantos y tantos deportistas españoles que consiguen que nuestro país, en eso de sudar tinta china y echarle redaños, sea puntero por cosas fetén. No sé ustedes, pero a mi este 2026 no es que me haya llegado con mucha ganas de tener que volver el día 2 al gimnasio, a los entrenamientos y a ver cómo mi deplorable forma física no tiene remedio. Lo que me dan ganas es que todo eso que les he contado ahí arriba sea ya. Campeón del mundo de sillonbol, atrévanse a venir a quitarme el título. ¿Quién me ha robado el mando de la tele?

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