Octavos de final | Argentina 1 - Egipto 2
Messi es una anomalía histórica: remontada legendaria para liquidar a Egipto
El astro argentino compensó un partido discreto con un final inolvidable. Se resiste a despedirse de su última Copa del Mundo mientras los egipcios gritan indignados por la polémica arbitral.

Messi, el héroe otra vez
Otra vez Lionel Messi. Siempre Lionel Messi. El 10 se dio el lujo de botar a la basura ochenta minutos de partido -y un penalti- para completar una de esas remontadas difíciles de olvidar. Él y solo él es la razón por la que Argentina esquivó otra bala, la de Egipto, se metió entre los mejores ocho y espera rival en los cuartos de final.
Messi no jugaba bien. Estaba firmando su peor actuación de la Copa del Mundo y, lejos de liderar, estaba lastrando a una Argentina que había mejorado con respecto a lo mostrado ante Cabo Verde. Pero llegó el 0-2 y, viéndose a pocos minutos de terminar su último Mundial, decidió que le quedaban unas citas más. Y se desató la magia.
El capitán empezó a pedir la pelota, a correr a por ella, a tomar el mando. Como aquel que juega a la consola e inclina el torso cuando se ve en riesgo. Se palpaba más peligro cerca del área egipcia, pero el tiempo amenazaba. Quedaban muy pocos minutos como para creer en una remontada... pero si alguien es capaz de lo imposible, ese es Lionel Messi.
Una ráfaga le bastó al mejor de todos para frustrar a todo un país que ya se preparaba para una celebración histórica. El primer golpe llegó con un centro quirúrgico que el 'Cuti' Romero complementó con un cabezazo imparable. Y el segundo, tan solo cuatro minutos después, tuvo la crucial participación de Lautaro Martínez, que le permitió a Messi aparecer en el corazón del área y acribillar a Shobeir. El líder ya había cumplido con su parte y sus compañeros se encargaron de secar la última gota de esperanza de los africanos, la prórroga, con un sublime contraataque en el tiempo de descuento.
Lo sufrieron, vaya que lo sufrieron. Las reacciones tras el pitido final lo dicen todo. Messi, que ya lo ha vivido todo en un campo de fútbol, no pudo evitar las lágrimas. Lloraba como quien acababa de tener una experiencia cercana a la muerte. Y es que sí, Argentina ha vuelto a vivir después de pasar por la UCI.
El tiempo dirá, pero la sensación es que Egipto ha activado algo en la actual campeona. Les ha costado imponerse después del debut contra Argelia. En los octavos de final parecían tenerlo todo en contra, pero consiguieron sacarlo adelante. La comunión entre jugadores y aficionados tras la victoria, la euforia de los protagonistas en la celebración, el manteo a Messi... la de hoy fue una victoria especial. El sueño del bicampeonato sigue más vivo que nunca para un equipo que se ha hecho adicto al sufrimiento.
Lautaro y Paredes, los escuderos
Los diez minutos finales han terminado eclipsando una actuación brillante de Leandro Paredes. Fue uno de los cambios en el once de Scaloni tras la mala tarde frente a Cabo Verde, y respondió de maravilla. Fungió como lanzador en el mediocampo, como apoyo de los centrales en salida y asistidor de los laterales en campo contrario. Todo el fútbol pasaba por él, que manejaba los ritmos de la mejor manera, aunque el muro de Salah y compañía evitaba que sus intenciones se convirtieran en algo más.
Al acierto de Scaloni con la titularidad de Paredes se suma otra decisión clave: el ingreso de Lautaro Martínez. El delantero del Inter no estaba teniendo un buen Mundial y por ello salió de la alineación, pero el entrenador le dio el voto de confianza en la desesperada búsqueda de dos goles que los resucitaran.
El ex Racing respondió con creces. Falló una ocasión clara a pase de Messi, pero fue solo un espejismo de lo que terminó siendo su tarde memorable. Fue crucial para alargar la jugada que terminó en el empate de Messi, pero sobre todo fue capital para sellar el triunfo. A él le llegó un balón larguísimo por banda derecha; llegó trotando, solitario, pero esperó, levantó la cabeza, vio a Enzo Fernández y le entregó un centro extremadamente preciso al segundo palo; la cabeza del mediocampista completó el trabajo.
La polémica
Los egipcios, frustrados al ver cómo los cuartos de final se les escapaban de las manos, rodearon a Letexier. El enojo era enorme luego de que el VAR les anulara un segundo gol, obra de un contraataque más cercano al arte que al deporte, comandado por Hassan y Salah y sentenciado por Ziko. Pero ese batacazo fue anulado por una falta previa, muy cerca del área de Egipto, sobre Lisandro Martínez; esa falta fue el génesis del 0-2 y llevó al principal a dar por inválido el tanto.
Ziko tuvo revancha poco después en otro contraataque y, ahora sí sin lugar a dudas, marcó un segundo gol que parecía definitivo. La consumación de la remontada argentina hizo que el reclamo se convirtiera en la última arma. Los egipcios, con el precedente de la falta a Lisandro Martínez, pedían cambiar el 3-2 por un penalti sobre Salah o, en todo caso, otro penalti por mano. Mano no hubo y, según el colegiado, tampoco infracción sobre la estrella de los faraones.