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Al-Khelaifi acorrala a Infantino y emerge como posible candidato a presidir la FIFA

El máximo dirigente del PSG encabeza la rebelión de más de 800 clubes europeos, fuerza la retirada del proyecto de privatización comercial de la Copa del Mundo y conserva apoyos para disputar las elecciones de marzo de 2027

Nasser Al-Khelaifi, presidente del PSG y de la EFC

Nasser Al-Khelaifi, presidente del PSG y de la EFCGetty Images

Miguel Queipo
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Miguel Queipo de Llano

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Gianni Infantino creyó que podía poner una parte del negocio de las Copas del Mundo de fútbol en manos de inversores privados y presentar la operación como otra lluvia de millones para el fútbol. La lluvia terminó convirtiéndose en tormenta y ahora uno de los hombres que mejor conoce los despachos del balón aparece como el paraguas en todas las quinielas: Nasser Al-Khelaifi.

El presidente del PSG no solo dirige al club más poderoso de Francia. También preside la EFC, European Football Clubs, la organización que reúne a más de 800 equipos, forma parte del Comité Ejecutivo de la UEFA y controla el gigante audiovisual beIN Media. Poder deportivo, institucional y televisivo. No le falta precisamente agenda de contactos.

A finales de julio, Politico reveló que varios dirigentes europeos estaban intentando convencerle para competir contra Infantino en las elecciones de marzo de 2027. Entonces parecía una maniobra de pasillo. Dos semanas después, Al-Khelaifi ya ha demostrado que ha sabido hacer algo más importante que presentarse: obligar al actual presidente de la FIFA a retroceder.

Una carta de la EFC enviada el 31 de julio amenazó con retirar a sus equipos de los Mundiales de Clubes femenino de 2028 y masculino de 2029. La condición para evitar el portazo es que FIFA constituya una sociedad conjunta con los equipos y le conceda autoridad comercial y operativa sobre esas competiciones. Sin los clubes europeos, el torneo sería prácticamente irrelevante.

La organización presidida por Al-Khelaifi reclama además alrededor de 215 millones de euros en pagos de solidaridad pendientes desde el Mundial de Clubes de 2025 y exige conocer sus cuentas completas. Según The Guardian, la amenaza continúa vigente pese a que FIFA haya prometido una reunión urgente.

Infantino archivó su proyecto el 1 de agosto, pero apagar el incendio no ha reconstruido la casa. UEFA, CONCACAF (la confederación de Centro y Norteamérica) y la AFC, Confederación Asiática le han acusado de actuar sin consulta, quebrar la confianza y ocultar información. Mientras tanto, él mantiene oficialmente su candidatura para 2027. Como si aquí no hubiera pasado nada.

Al-Khelaifi asegura que no quiere sustituirle. Tras ganar el PSG la Supercopa europea, respondió que estaba “muy, muy feliz” al frente del club y deseaba continuar. Parece una negativa de cara a la galería que no se puede tomar como una renuncia formal e irreversible. Para presentarse necesita el respaldo escrito de cinco federaciones antes del 18 de noviembre. Politico sostiene que esos apoyos ya existen.

Infantino conserva aliados importantes y todavía está lejos de ser un cadáver institucional. Pero Al-Khelaifi reúne clubes, dinero, televisión y conexiones políticas suficientes para disputarle el puesto. Puede que hoy diga que no quiere el sillón. De momento, ya ha conseguido que quien lo ocupa vaya mirando los retrovisores. Por si acaso.

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