FÓRMULA 1
El nuevo motor Honda pone a prueba en Zandvoort el futuro de Fernando Alonso
El asturiano afronta el regreso del Mundial pendiente de una unidad de potencia renovada: anunció que decidirá si continúa entre el examen neerlandés de este fin de semana y Monza, el 6 de septiembre
Fernando Alonso, durante el GP de Hungría con el renovado AMR26
Fernando Alonso no eligió una fecha al azar. Antes del verano anunció que decidiría su futuro alrededor de Zandvoort y Monza, precisamente las dos primeras carreras en las que podrá comprobar si Aston Martin empieza a cumplir todo aquello que lleva prometiéndole desde hace meses. El equipo ya movió ficha con el chasis en Hungría. Ahora le toca a Honda.
El fabricante japonés estrenará en el Gran Premio de Países Bajos su unidad de potencia revisada, la única gran evolución que tiene previsto introducir esta temporada pese a disponer de dos oportunidades de desarrollo. Tampoco es un capricho: el sistema creado por la FIA situó al motor Honda a más de un 4% de los más potentes en la parte de combustión.
La primera versión provocó vibraciones, problemas de fiabilidad y hasta hizo que Alonso perdiese sensibilidad en manos y pies durante el Gran Premio de China. Aston Martin llegó al verano con un solo punto. No hay túnel del viento, discurso de Lawrence Stroll ni lápiz de Adrian Newey que pueda maquillar semejante naufragio.
La evolución completó unos 200 kilómetros en Hungaroring, durante una jornada de rodaje posterior al Gran Premio de Hungría y con Jak Crawford al volante. No aparecieron problemas graves, aunque Honda no facilitó tiempos ni cifras de potencia. Conviene recordarlo antes de comprar los supuestos caballos milagrosos que circulan por Internet.
En Budapest, las 16 modificaciones en el monoplaza introducidas en el AMR26 permitieron a Alonso alcanzar por primera vez la Q2 y terminar decimocuarto. Sigue siendo un resultado pobre, pero al menos dejó una mejoría visible. Zandvoort añadirá la segunda parte del experimento: más rendimiento, fiabilidad y, sobre todo, menos vibraciones. Después llegará Monza, con sus interminables rectas, sus variantes y la Parabólica, para no permitir ningún escondite.
El resultado del domingo puede quedar condicionado por una nueva penalización en parrilla si Aston Martin rebasa la asignación de componentes permitida por reglamento. Por eso importarán más la telemetría, la velocidad punta y la distancia con los equipos de la zona media que una clasificación final capaz de engañar bastante.
Los 80 millones por dos años siguen siendo humo
Alonso ha asegurado que continuará compitiendo porque se siente rápido y motivado. Otra cosa es que lo haga en la Fórmula 1. Su compromiso institucional con Aston Martin continuará, pero su contrato como piloto termina en diciembre y todavía no existe una renovación anunciada.
Durante el verano se ha hablado de dos temporadas más a razón de unos 40 millones de euros anuales. La cifra tiene más aspecto de runrún vacacional que de otra cosa: ninguna fuente solvente la respalda. Adrian Newey sí ha reconocido que desea conservarle si el coche demuestra un progreso tangible.
Pero el asturiano no necesita otra promesa ni otro cheque millonario imaginario. Necesita comprobar que Aston Martin puede convertir sus fábricas, sus millones y sus nombres ilustres en un monoplaza decente. Honda lleva meses pidiendo tiempo. En Zandvoort empieza a responder el cronómetro.