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El Barça cancela a sus campeones del mundo; Laporta prefiere exaltar la estelada
El presidente azulgrana evita el reconocimiento a los ocho mundialistas tras la pitada de San Mamés, pero convierte el partido contra el Athletic en una reivindicación independentista por la brutal intervención policial de Elche

Joan Laporta, en el palco del Camp Nou
El Barcelona ha decidido que sus ocho campeones del mundo con España no reciban este jueves el homenaje previsto ante el Camp Nou. Sí respaldará, en cambio, un acto de “exaltación de la estelada” durante el partido contra el Athletic. Dos decisiones anunciadas a la vez que dejan una contradicción difícil de esconder, por mucho que Joan Laporta invoque la voluntad de unir.
Lamine Yamal, Pedri, Pau Cubarsí, Dani Olmo, Gavi, Joan Garcia, Eric Garcia y Rodri iban a ser reconocidos por el título conquistado en julio. La propuesta procedía de la Federación Española, pero el club considera que “no se da el contexto, el entorno o el momento más apropiado”. La RFEF ya ha sido informada y ha aceptado la cancelación.
El precedente de San Mamés explica parte de la cautela. Unai Simón, Nico Williams y Aymeric Laporte ofrecieron la Copa del Mundo a su afición durante el estreno liguero en casa y recibieron aplausos, pero también una sonora pitada desde el sector más independentista del estadio. Luis de la Fuente, presente en el palco, no escondió su disgusto: “Siento pena, así de claro”. Las imágenes muestran la división de la grada.
En Barcelona también se preparaba una protesta. Una peña culé había convocado antes del encuentro de Elche una movilización contra el reconocimiento a los internacionales españoles. Después, la ANC anunció el reparto de 10.000 esteladas y una concentración bajo el lema “Ningún homenaje a la selección de los opresores”. El club ha optado por retirar a sus futbolistas de una escena que podía terminar con ellos recibiendo los silbidos de su propio público.
Una actuación policial injustificable
El origen inmediato de la respuesta institucional está en Elche. Antes del partido del domingo, varios agentes golpearon con porras y puñetazos a un joven que portaba una estelada. Una de las grabaciones muestra cómo continúa recibiendo golpes cuando ya se encuentra reducido en el suelo. El vídeo refleja la dureza de la intervención policial.
La Policía Nacional ha abierto una investigación interna. El Sindicato Unificado de Policía asegura que el detenido había proferido insultos racistas, se negó a identificarse y agredió a los agentes. Ninguna de esas circunstancias, si se confirman, convierte en aceptables los golpes propinados a una persona inmovilizada.
El Barcelona hace bien al condenar una actuación que hasta los más recalcitrantes antibarcelonistas han criticado y al recordar que la estelada es un símbolo legal. Lo discutible llega al mezclar esa defensa necesaria con la desaparición del homenaje deportivo. Proteger la libertad de expresión no debería exigir esconder a ocho jugadores por haber ganado con España, una elección además que ellos mismos tomaron. Los futbolistas no provocaron la agresión de Elche, pero terminarán pagando sus consecuencias.