Barcelona 7 - Racing 2
El cielo es azul, el agua moja y el Barcelona golea: exhibición bajo el diluvio
El conjunto azulgrana volvió a golear, volvió a gustar y volvió a asustar. Raphinha aumenta sus números de ensueño. El Racing no fue rival para el mejor equipo de la actualidad.

BARCELONA, SPAIN - SEPTEMBER 16: Joao Cancelo of FC Barcelona celebrates scoring his team’s first goal with teammate Lamine Yamal during the LaLiga EA Sports 2026/27 match between FC Barcelona and Real Racing Club de Santander at Spotify Camp Nou on September 16, 2026 in Barcelona, Spain. (Photo by Alex Caparros/Getty Images)
Pobre de aquel que le vea los ojos a la bestia. Ahora mismo el Barcelona es una máquina imparable, es un ente con insaciable sed de sangre. Ni la tormenta y las alertas rojas por el clima, ni mucho menos el Racing de Santander, pudieron hacerlos ver como mortales. Los recién ascendidos volverán al Sardinero vapuleados, algunos quizás traumados, pues poco han podido hacer para evitar ser aplastados por el que es actualmente, y con considerable diferencia, el mejor equipo del continente.
Fueron siete los goles azulgranas. Pudieron ser ocho, diez o incluso más. Antes del descanso ya llevaban cuatro, además de un penalti fallado y un sinfín de oportunidades desperdiciadas. Fueron 19 disparos en el primer tiempo. Dos de esos fueron auténticos misiles dirigidos por el pie derecho de Joao Cancelo, titular en lugar del habitual Xavi Espart. El portugués abrió al marcador con un balón que pegó en el larguero antes de entrar y anotó el tercero con la colaboración de Villalibre y un ligero desvío que hizo indetenible el envío.
El ritmo de los culés era realmente agobiante, incluso para el televidente. No daban descanso, llegaban por todas partes, no perdonaban el más mínimo despiste. El Racing no paraba de corregir, de tapar huecos, de llegar tarde, y eso terminó pasando factura. Así llegó el segundo tanto, con una entrada tardía sobre Raphinha, y el brasileño convirtió desde los once metros. La fragilidad defensiva del Racing terminó provocando otros dos penaltis más; los dos sobre Karim Adeyemi, que se convirtió en el mayor miedo de Pedro Felipe, uno de los centrales.
Casi por intercesión divina, sin hacer méritos desde el juego y a trompicones, el Racing se encontró con una ocasión dorada y Maguette hizo mínima la desventaja. Pero eso duraría poco. El Barcelona se repuso muy rápido de los pocos golpes que sufrió. Lo hizo también cuando Zabiri marcó el segundo y los visitantes se ilusionaron con una epicidad. Fue casi cruel para el Racing. El Barça estaba dispuesto a hundirlos, a aniquilarlos anímicamente.
Raphinha volvió a darse un banquete. De los tres penaltis, cobró dos y metió ambos. Y entre esos tuvo tiempo para marcar otro con el balón en juego, servido por Dani Olmo. Primer hat-trick de la campaña para el capitán. Suma ya once goles en siete partidos; en Liga, son nueve en seis compromisos. Único líder en la tabla de goleadores, a dos de Kylian Mbappé. Números de película.
Lamine tuvo su premio
Aunque sus compañeros celebraban un gol tras otro, Lamine no podía disimular la cara larga. No está del todo conforme si no marca. "Sé que a veces él se va del partido", dijo Raphinha hace unos días. Y se notaba. No paraba de correr, de pedir el balón. Incluso el propio Raphinha le cedió el segundo penalti, pero Agirrezabala se lució y evitó que el 10 tuviera premio. Tuvo que bregar para obtenerlo.
Fue el más participativo, el más influyente, el más desequilibrante. De hecho, ya había sumado dos asistencias; una de ellas a Gabriel Jesús, que ingresó al 69' y tardó diez minutos en encajar la pelota en la escuadra. Pese a su gran actuación, a Lamine todavía le faltaba algo. Pegó un balón en el palo, falló varias ocasiones, lo bloquearon a veces. Parecía que el gol no quería llegar. Pero Adeyemi se propuso no escuchar el último pitido antes del gol de su compañero. El alemán se escapó varias veces por banda izquierda, y en una de esas internadas lo encontró solo dentro del área. El candidato al Balón de Oro solo tuvo que empujar el esférico.