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Mourinho estrena el otoño jugándose mucho más que un derbi en el Metropolitano
El Barcelona aventaja en seis puntos al Real Madrid antes de un derbi en el que Simeone confía en castigar las pérdidas blancas y Mourinho afronta tres semanas sin fútbol antes de un octubre temible

Jose Mourinho empieza a jugarse los bigotes en el Metropolitano
Raphinha dejó anoche un regalito envenedado en Nervión para José Mourinho. Su hat-trick ante el Sevilla permitió al Barcelona mantener el pleno, siete victorias de siete, y dormir seis puntos por encima del Real Madrid. Por eso el Atlético-Real Madrid (16:15, DAZN) vale este domingo bastante más que los tres puntos que reparte el reglamento. Vale más de media Liga para los blancos.
Mourinho lo sabe, aunque se esforzara en enfriar la temperatura. "El campeonato es una maratón", recordó el portugués, que precisamente cumplía sus primeros 100 días desde su regreso al banquillo blanco. Admitió que cada vez resulta "más difícil escuchar algo positivo del Real Madrid". Perder hoy garantizaría tres semanas largas para comprobarlo. El ruido de sables en el megaparón de selecciones puede ser terrible.
Mourinho se quedará prácticamente solo en Valdebebas. "Se quedan cuatro jugadores durante veinte días", lamentó, con tres semanas para criticar. Y el regreso tampoco invita precisamente a la siesta: Villarreal y Sevilla visitarán el Bernabéu antes de que el Madrid termine octubre acudiendo al Camp Nou. Un Tourmalet después de tres semanas sin competición.
Dos compañeros de guerra
Enfrente espera un Atlético al que Mourinho sitúa entre los candidatos al título: "Una plantilla fuerte, con muchas soluciones, con un gran entrenador que sabe lo que quiere". Simeone recupera al quedado Julián Álvarez, que estará en la convocatoria, y ha preparado el encuentro poniendo especial atención en aquello que considera más peligroso del Madrid: sus salidas al galope.
El Cholo pidió "seguridad en lo que haces" para evitar pérdidas que permitan correr a Vinicius y Mbappé, esas "transiciones rapidísimas" que pueden destrozar un partido en segundos. El argentino también aparcó las antiguas guerras dialécticas con Mourinho: "Tengo mucha admiración por él. Sabe el aprecio que le tengo". El portugués correspondió llamándolo "compañero de guerra".
Amigos antes y después, seguramente bastante menos durante noventa minutos. Para el Atlético, el derbi ofrece la oportunidad de hacerse fuerte en casa y golpear al vecino; para el Madrid, una derrota significaría quedarse a nueve puntos del Barcelona cuando apenas acaba de llegar el otoño. No sería un adiós matemático a LaLiga. Pero sí una distancia muy seria demasiado pronto.
Y, sobre todo, sin posibilidad inmediata de réplica. Mourinho dijo ayer que sólo contempla que el derbi sea un punto de inflexión "para bien". Probablemente haga bien: si sale mal, todo Madrid hablará de ello. La maratón acaba de empezar, pero la primera cuesta ya parece considerable.