"Mbappé todavía no ha entendido lo que es el Real Madrid": Francia atiza al delantero
L'Équipe y RMC airean el creciente enfado dentro del club blanco por las últimas andanzas del francés, mientras flotan los 100 millones que debe percibir el 30 de junio como cláusula de fidelidad y que pueden marcar su futuro el próximo verano

Kylian Mbappé está en el ojo del huracán
Kylian Mbappé soñó durante media vida con jugar en el Real Madrid. Tenía su habitación empapelada con fotografías de Cristiano Ronaldo, visitó Valdebebas siendo un niño y convirtió durante años su llegada al Santiago Bernabéu en una especie de romance interminable. Lo consiguió. Lo incomprensible es que, más de dos temporadas después, todavía tenga que aprender qué significa ser futbolista blanco.
El problema no es una bicicleta. Tampoco una escapada romántica a París. Ni siquiera darle un "me gusta" a la fotografía de Militao pedaleando cuando todavía humeaba la última polémica. El problema empieza cuando todas las gotas caen en el mismo vaso. Y el vaso comienza a rebosar.
Hasta en Francia, tan entregada a su ídolo futbolístico nacional, se han dado cuenta. L'Équipe asegura que el malestar alrededor de Mbappé no deja de crecer en el Real Madrid. Habla de una actitud considerada "demasiado individualista", de falta de discreción y de una comunicación que empieza a irritar dentro del club. Una fuente madridista consultada por el periódico francés va incluso bastante más lejos.
"Tras más de dos años, da la impresión de que Mbappé todavía no ha entendido cómo funcionan el Real Madrid y su entorno, ni qué comportamiento debe adoptar... Está muy mal asesorado"
Su última escapada retrata bastante bien el problema. Cuando trascendió que Mbappé se encontraba en París mientras se recuperaba y se le vio saliendo de una discoteca con Ester Expósito, el Real Madrid corrió a apagar el incendio. A través de los canales mediáticos más próximos a la directiva hizo saber que el viaje estaba autorizado y había sido consensuado con los servicios médicos y el entrenador. El club protegió a su estrella.
Y Mbappé volvió a dejarles con el trasero al aire
Porque París no era el final del viaje. Poco después apareció por sorpresa en Suiza, un desplazamiento sobre el que el Madrid no había dicho, y ya no dijo, ni una palabra. Allí llegó además la dichosa bicicleta prohibida expresamente por Mourinho días antes durante su recuperación. El problema dejaba de ser dónde estaba Kylian para convertirse en otro que irrita a buena parte del madridismo: quién controla a Kylian. Porque su caso comienza a recordar demasiado al de Ronaldo Nazario.
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Después llegó su "like" a la fotografía de Militao también sobre dos ruedas. Su relación con Ester Expósito ha multiplicado además la exposición de dos personajes que difícilmente pueden pasar inadvertidos. Cada episodio aislado puede parecer una nadería. Todos juntos empiezan a formar ese ruido que el Real Madrid lleva décadas procurando mantener lejos del vestuario.
Hasta Daniel Riolo, durante años uno de los grandes defensores de Mbappé en Francia, empieza a preguntarse qué demonios le pasa. "¿Mbappé todavía tiene ganas? ¿Qué quiere?", planteó en RMC. Al episodio de la bicicleta lo llamó otra "perla del collar" y llegó a poner sobre la mesa una posible salida al terminar la temporada.
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Hay además un reloj que corre bastante más deprisa de lo que parece. Y marca 100 millones de euros. Mbappé tiene pactada una prima de fidelidad de 100 millones que deberá cobrar al completar su tercera temporada, el 30 de junio de 2027, si continúa una cuarta campaña en el Real Madrid. El próximo verano, por tanto, no será uno cualquiera. Toca aflojar el parné.
Cristiano Ronaldo, aquel futbolista cuyas fotografías miraba ensimismado Kylian desde la cama siendo un crío, comprendió pronto una peculiaridad del Bernabéu: allí no basta con ser una estrella. Hay que parecer jugador del Real Madrid también cuando no rueda el balón. El madridismo puede perdonar una mala noche. Lleva bastante peor que sus jugadores les tomen por el pito del sereno.
El sábado Mbappé vuelve ante la afición blanca ante el Villarreal. Después de la camiseta de Ceuta, París, Suiza, bicicletas, redes sociales y explicaciones, regresará al único lugar donde durante noventa minutos todo ese ruido puede quedar reducido a sordina si pone de su parte. Kylian tardó media vida en llegar al Real Madrid. Ahora tiene una noche para recordar por qué quería llegar.