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Yan Diomandé no quiere Red Bull, pero el que sí empieza a necesitar alas es Vinicius
El costamarfileño salió desde el banquillo para marcar un golazo a su antiguo equipo y volvió a retratar al brasileño, despedido con pitos. El Madrid goleó 4-1 jugando mal y Mourinho tampoco ayudó: el otrora pirómano parece indolente

Yan Diomandé celebra su golazo ante el RB Leipzig con Kylian Mbappé
El Real Madrid llegará al Clásico con nueve puntos de nueve en Champions y un 4-1 en la mochila. Quien mire únicamente el resultado pensará que todo marcha estupendamente. Quien haya visto al equipo de Mourinho contra el RB Leipzig tendrá algunas preguntas más. Y unas cuantas son bastante preocupantes.
Porque el Madrid volvió a jugar mal. Muy mal durante buena parte de la primera mitad. Sin saber qué hacer con el balón, sin velocidad y con Courtois obligado a mantener en pie un partido que el Leipzig pudo haber torcido mucho antes. Bernardo Silva encontró el 1-0 en el 43 y permitió llegar al descanso con una ventaja que no explicaba demasiado bien lo sucedido.
La segunda mitad mejoró el marcador bastante más que las sensaciones. Güler hizo el segundo en el 52 y Mbappé terminó encontrando su gol en el 83. Entre medias, el Madrid tuvo más espacios y respiró, pero nunca transmitió esa sensación de equipo que sabe qué quiere hacer con la pelota. El domingo espera el Barcelona y aquello será otra cosa. Esperemos que no una carnicería.
Y luego estaba el duelo de la noche. Mourinho había cumplido su palabra: Vinicius fue titular por la izquierda y Yan Diomandé esperó en el banquillo. Los galones seguían siendo del brasileño, pero después había que defenderlos sobre el césped. Vinicius volvió a desperdiciar la oportunidad. Partido gris y otra despedida entre pitos del Santiago Bernabéu.
Diomandé necesitó bastante menos. Saltó al campo y, cuando Gomis acababa de recortar distancias en el 85 tras una pifia de parvulario entre Huijsen y Rudiger, el costamarfileño agarró una pelota en la frontal y soltó un zapatazo descomunal para hacer el 4-1 en el 87. Encima, contra su antiguo equipo. Red Bull da alas, dicen. A Diomandé no le hace falta una lata, pero a Vini, a quien parte de su estadio empieza a recriminar hasta el tamaño de sus posaderas, sí necesita remontar el vuelo como sea.
Mourinho tampoco estuvo para tirar cohetes
Y si el Madrid estuvo espeso sobre el césped, desde el banquillo tampoco llegó precisamente un desfibrilador. Resulta extraño tratándose de Mourinho. El otrora pirómano parece indolente: pasó demasiados minutos apático, apenas salió del banquillo y tardó una barbaridad en mover un partido que pedía energía nueva.
La imagen final fue dantesca. Con 3-0, Endrick y Carlos Espí se preparaban para entrar. Gomis marcó el 3-1 a falta de cinco minutos y Mourinho abortó el cambio para mandar a calentar a Tchouaméni. Con dos goles de ventaja, en casa y ante el Leipzig, el entrenador eligió mirar primero hacia blindarse y no darle minutos a quienes lo reclaman. Si no se los da, ¿cuándo media plantilla se desenganchará del proyecto?
Al final apareció precisamente Diomandé para convertir el susto en goleada y dejar un lío estupendo camino del Clásico. El futbolista que comenzó el partido en el banquillo terminó levantando al Santiago Bernabéu. El que empezó recuperando su sitio acabó escuchando otra vez los pitos.
El Madrid se marcha con un 4-1, pleno europeo y cuatro goles para enseñar en el resumen. También con un juego que sigue sin aparecer, Vinicius necesitando alas y un Mourinho que, cuando tocaba agitar, prefirió proteger. El domingo llega el Barça. Y allí este el resultado ya no servirá de coartada.
Ficha técnica
1 - RB Leipzig: Vandevoordt; Baku, Orbán, Lukeba, Raum (Finkgräfe, 73'); Seiwald, El Aynaoui (Maksimovic, 63'); Gruda (Reitz, 63'), Nkunku (Baumgartner, 78'), Nusa (Gomis, 73'); Rômulo.
Goles: 1-0, Bernardo Silva (43'); 2-0, Güler (52'); 3-0, Mbappé (83'); 3-1, Gomis (85'); 4-1, Yan Diomandé (87').
Árbitro: István Kovács (Rumanía).