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Harry Kane: el Balón de Oro al que Mourinho llevó a otra dimensión deja sin premio a Mbappé

El inglés pasó media carrera escuchando que marcaba mucho pero no ganaba nada. Este lunes regresó a Londres para tocar el cielo y recordó al entrenador que un día prometió ayudarle a llegar hasta allí

Harry Kane con el Balón de Oro 2026

Harry Kane con el Balón de Oro 2026x.com

Miguel Queipo
Publicado por
Miguel Queipo de Llano

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El madridista quería a Mbappé. El barcelonista, a Lamine Yamal. Y seguramente ninguno tenía demasiadas ganas de ver aparecer a Harry Kane para llevarse el Balón de Oro. Es normal. El fútbol consiste también en querer a los tuyos y encontrar después argumentos para demostrar que son los mejores y que todo es injusto. "Inyustisia", ya lo decía Cristiano Ronaldo.

Pero hay un problema. Uno empieza a repasar la historia de Harry Kane y acaba pensando que, demonios, tampoco parece que se lo hayan regalado. Porque hubo un tiempo en que nos acostumbramos a verle marcar tantos goles que dejaron de impresionarnos. Siempre estaba la coletilla preparada para rebajar cualquier barbaridad: "Sí, pero no ha ganado nada".

José Mourinho conoció a aquel Kane. Ya era uno de los mejores delanteros del mundo cuando el portugués llegó al Tottenham en 2019 y Amazon estaba grabando All or Nothing. Las cámaras dejaron para la posteridad una conversación que, vista ahora, parece escrita después de conocer el final. "I can help you explode", le dijo Mourinho.

José le habló también de llevarle a "otra dimensión". Kane respondió que quería alcanzar el escalón de Messi y Cristiano Ronaldo. No pecaba de falta de ambición. Tampoco Mourinho pretendía enseñarle a meter goles. Para entonces llevaba cientos. Su idea era añadir algo nuevo al delantero que ya aterrorizaba las áreas rivales: le hizo alejarse de ellas.

Kane comenzó a bajar, recibir entre líneas, arrastrar centrales y utilizar su golpeo para poner a correr a Son. El resultado fue una de esas temporadas que explican más que cualquier discurso: 23 goles y 14 asistencias en la Premier 2020-21. Terminó como máximo goleador y máximo asistente del campeonato. Las dos cosas. 

Hubo una tarde que resumió aquel invento. Contra el Southampton, Kane dio cuatro asistencias a Son (desde ese día, Sonaldo, recordando al portugués) y todavía tuvo tiempo para marcar. Mourinho había recibido un goleador extraordinario y estaba ayudando a convertirlo en otra cosa: un nueve, un diez y, cuando hacía falta, casi un hombre-boya de waterpolo, jugando de espaldas a la portería.

La historia, sin embargo, no terminó como ambos querían. El Tottenham despidió a Mourinho seis días antes de disputar la final de la Copa de la Liga. Kane fue de los primeros en despedirse: "Gracias por todo, míster. Un placer haber trabajado juntos". José se marchó y Harry continuó haciendo lo que llevaba toda la vida haciendo. Marcar. Y perder.

Porque ésa fue la crueldad del fútbol que acompañó durante años a uno de los mejores delanteros de su generación. Kane acumulaba goles, récords y temporadas descomunales, pero faltaba siempre una copa en la foto. Terminó marchándose del Tottenham, el club de su vida, para buscarla en el lugar donde parecía imposible no encontrarla: el Bayern. Pero aquello parecía una maldición: el Bayern dejó de ganar.

Hasta tenía gracia, siempre que uno no fuese Harry Kane. El inglés había fichado por el campeón perpetuo de Alemania y aterrizó justo cuando se acabó la fiesta. Volvieron las bromas sobre su maldición. Volvió el "sí, pero...". Y Kane volvió a hacer exactamente lo mismo que había hecho durante toda su carrera. Seguir jugando a un nivel extraordinario.

Los títulos terminaron llegando. Los goles nunca se habían marchado. Tampoco aquella transformación que comenzó a verse con Mourinho: Kane ya no necesitaba vivir dentro del área para gobernar un partido. Podía marcarlo, fabricarlo o hacer mejor al compañero que corría a su lado. El goleador se había convertido definitivamente en el delantero total.

Y este lunes regresó a Londres. Mbappé esperaba su primer Balón de Oro. Lamine Yamal soñaba con el suyo. Pero cuando llegó el momento de abrir el sobre apareció el nombre de aquel inglés al que durante media vida habíamos preguntado qué había ganado. Harry Kane subió al escenario, recogió el premio y empezó a acordarse de quienes le habían acompañado hasta allí. Uno de ellos fue José Mourinho.

Seis años después de aquella conversación grabada por Amazon, el entrenador que le había prometido llevarle a "otra dimensión" escuchó su nombre en el discurso del mejor futbolista del mundo. Mourinho no descubrió a Kane y sería absurdo regalarle una carrera que pertenece al inglés. Pero aquellos 23 goles y 14 asistencias cuentan una parte preciosa de la historia.

Así que el madridista puede seguir defendiendo a Mbappé. Faltaría más. Y el barcelonista seguirá convencido de que Lamine terminará recogiendo varios. Probablemente los dos tengan argumentos para sentirse decepcionados. Pero luego uno mira a Harry Kane, recuerda todo el camino y piensa que, qué demonios, aquí no hay inyustisia.

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