| 24 de Enero de 2023 Director Antonio Martín Beaumont

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Gerard Piqué durante su último partido, el Barça - Almería.
Gerard Piqué durante su último partido, el Barça - Almería.

Piqué deja al Barcelona por todo lo alto: victoria contra el Almería y liderato

El cuadro azulgrana venció por 2-0 al Almería en un choque lleno de emociones por la despedida de uno de los mejores centrales de la historia. Dembélé y De Jong hicieron los goles culés.

| Alberto Marrero Deportes

El Barcelona se llevó los tres puntos al vencer al Almería 2-0 en una noche agridulce. El lado bueno, que dormían líderes de la Liga Santander gracias a los goles de Ousmane Dembélé y de Frenkie de Jong. La cruz de la moneda, el adiós de un Gerard Piqué, que vivió un partido muy emotivo por todos los homenajes, pero que deja el mal sabor de boca en la gente de saber que uno de los mejores centrales de la historia cuelga las botas. 

Una leyenda se despedía del fútbol y del club de su vida. Gerard Piqué colgaba las botas y el Camp Nou le rendía un homenaje brutal desde los prolegómenos del partido. Un futbolista, por muy cuestionado que esté en estos días, que lo ha ganado todo, que ha cumplido sus sueños y que ha llenado de felicidad con su calidad la casa de todos los culés y también de los españoles por los títulos que consiguió con la selección española.

Era su día y Piqué era titular, aunque también es cierto que no es que Xavi vaya sobrado de defensas. Junto al hombre del día, Marcos Alonso como central y Balde y Jordi Alba en los laterales. Por delante, Sergio Busquets, Pedri y Frenkie de Jong, estando en el tridente ofensivo Lewandowski acompañado de Dembélé y Ferran, que estaban abiertos a las bandas. En la portería, el muro alemán Ter Stegen.

El partido comenzó con ese homenaje a Piqué, que lucía el brazalete de capitán y disfrutó sacándose la foto con el resto de sus compañeros y su equipo. También recibió la ovación Lewandowski por su MVP como jugador del mes de octubre de La Liga y se rindió un respetado minuto de silencio por Roger García Escriche, que era trabajador del club azulgrana. Mucha fiesta, pero no hay que olvidarse que el Barça se está jugando el campeonato persiguiendo al Real Madrid.

Rodillo culé

Se notaba que era una noche especial en el Camp Nou porque había cánticos para Gerard Piqué y se le ovacionaba cuando tocaba el cuero, algo que choca con lo que pasó hace unos días en el mismo lugar. Se quería un gol del central y en los saques de esquina le buscaban. Hasta en el minuto 5, cuando el VAR señaló un penalti por mano de Kaiky, el público lo pitó. Los futbolistas siguieron el sentido profesional y no el emocional y Lewandowski fue el encargado de lanzarlo… y fallarlo.

Toda la primera mitad fue un monólogo del Barcelona. Jordi Alba penetraba por la banda izquierda como en los viejos tiempos. Ferran también aparecía y le salía todo, menos de cara a portería. El extremo sigue sin sacar ese olfato goleador y las mandaba todas fueras, se las sacaba un Fernando imperial o veía como Kaiky se la sacaba sobre la línea cuando ya todo el estadio cogía aire para cantar el gol.

El Barcelona era claramente mejor, pero tuvo un susto tras un pase en horizontal de Frenkie de Jong a Piqué que no darían en benjamines. La robó Ramazani y se plantó solo ante Ter Stegen, que detuvo de manera providencial el disparo del delantero del Almería. Eso fue un espejismo para los andaluces, que vivieron todo el primer tiempo defendiendo en su campo y celebrando cada intervención del pletórico Fernando, que sacó ocasiones clarísimas a Ferran, Dembélé, Pedri o cualquiera que se atreviera ponerle a prueba. Si hoy le pide a Turki un aumento de sueldo lo haría de manera justificada.

La segunda mitad comenzó con el mismo guion, pero esta vez a los dos minutos lograron adelantarse gracias a una jugada rápida en la que no hubo tiki-taka. Pase en largo de Busquets a Dembélé, que coger el balón pegado a la línea de banda. El Mosquito tira hacia dentro superando a dos rivales y ajusta su disparo mordido al palo largo. Fernando, esta vez, sólo pudo seguir la trayectoria del cuero con la mirada.

El cambio de Piqué

Dembélé fue el héroe de abrir la lata, y minutos después se convirtió en villano al no materializar una ocasión clarísima en la que había superado a Fernando y que hubiera encarrilado la victoria del Barça antes de tiempo. Xavi optó por darle media horita a Ansu Fati retirando del campo a un Ferran Torres que pagó su frustración golpeando el banquillo cuando se sentó en su sitio.

Nada más pisar el césped Ansu Fati estuvo a punto de hacer gol, pero se topó con Fernando, que dejó el rechace en el medio, donde estaba Frenkie de Jong para meter con una volea el balón en el fondo de la portería. En la primera jugada el holandés estaba en fuera de juego, pero una vez que golpeó Ansu se considera una nueva acción, por lo que el tanto subió al marcador.

El 2-0 no era suficiente y el Barça continuó buscando el tercero, pero Fernando seguía llamando la atención de Luis Enrique a base de paradas salvadoras. Mientras, Xavi seguía moviendo el banquillo. Entraban Gavi y Raphinha por Sergio Busquets y Ousmane Dembélé. Le quedaba una ventana al técnico culé… ¿sería para la ovación a Piqué?

Para responder a esa pregunta hubo que esperar al minuto 82, cuando Xavi dio entrada a Christensen por Piqué. El central había firmado un gran partido y todos sus compañeros, colegiado y rivales se acercaron para despedirle mientras iba abandonando el campo conteniendo las lágrimas. Ovación cerrada del Camp Nou. Todo el mundo en pie. Emoción a flor de piel para culés y para cualquier amante del mundo del fútbol porque se va uno de los mejores centrales de la historia.

Antes que eso, un gol anulado a Ansu Fati por claro fuera de juego y el Barcelona buscando el tercero, pero a menos intensidad viendo que el Almería tampoco estaba dando mucha guerra. Tras la sustitución de Piqué, poco más en el verde. De hecho el ambiente se volvió frío hasta que González Fuertes señaló el final y se volvió al homenaje de Piqué. Vuelta de honor, manteado, lágrimas, vídeo de su trayectoria y agradecimientos al público. Una lluvia de emociones que se ha ganado tras su carrera deportiva.