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Ryanair impone multas de 500 euros a pasajeros conflictivos para frenar el caos en los vuelos

La aerolínea irlandesa anuncia una sanción de 500 euros a quienes sean expulsados de sus aviones por mal comportamiento, una medida que busca poner fin a los incidentes que perturban la tranquilidad de los viajeros.

Archivo - Varios pasajeros en el mostrador de Ryanair en el Aeropuerto Adolfo Suárez Madrid- Barajas, durante el cuarto día de huelga de la compañía irlandesa.

Archivo - Varios pasajeros en el mostrador de Ryanair en el Aeropuerto Adolfo Suárez Madrid- Barajas, durante el cuarto día de huelga de la compañía irlandesa.Carlos Luján - Europa Press - Archivo

Publicado por
Marian Romero
Madrid

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Ryanair ha decidido tomar medidas drásticas contra los pasajeros que alteren el orden en sus vuelos. A partir de ahora, cualquier viajero que sea expulsado de un avión por conductas indebidas deberá pagar una multa de 500 euros, según ha comunicado la compañía en una nota de prensa. Esta iniciativa, que busca garantizar la comodidad y seguridad de todos a bordo, refleja el hartazgo del sector ante comportamientos que, aunque aislados, generan molestias innecesarias.

“No es justo que la mayoría de los pasajeros, que solo quieren viajar tranquilos, sufran por culpa de unos pocos indisciplinados”, señaló un portavoz de Ryanair. La aerolínea, conocida por su firmeza en la gestión de costes y normas, espera que esta sanción actúe como un “elemento disuasorio” para erradicar actitudes inaceptables en un espacio tan reducido como el interior de un avión. Además, la compañía se reserva el derecho de perseguir a los infractores por daños civiles, lo que podría incrementar aún más las consecuencias para los responsables.

Casos que evidencian la necesidad de mano dura

Los incidentes recientes demuestran que el problema no es menor. En marzo, un tribunal maltés impuso una multa de 2.000 euros a un pasajero que fumó a bordo y desobedeció a la tripulación en un vuelo de Colonia a Malta. En otro caso, el pasado 17 de enero, un viajero que afirmó ser diplomático de la ONU para ocupar un asiento no asignado en un vuelo de Lanzarote a Santiago de Compostela provocó un retraso de 40 minutos y fue expulsado por la Guardia Civil. Ryanair no dudó en iniciar acciones penales contra él.

Por si fuera poco, el 9 de enero, un pasajero causó daños por valor de 3.000 euros en un vuelo entre Berlín y Marrakech. Este individuo no solo fue denunciado ante los tribunales polacos y la Guardia Civil, sino que también recibió un veto de cinco años para volar con la aerolínea. Estos ejemplos ilustran el impacto que un mal comportamiento puede tener en la experiencia de viaje y en los costes operativos.

Un problema que afecta a todo el sector

Desde Ryanair insisten en que, aunque los casos son puntuales, el problema del comportamiento perturbador es común a todas las aerolíneas. “En un avión, donde el espacio es limitado y todos compartimos el mismo entorno, estas conductas son especialmente inaceptables”, subrayó el portavoz. La compañía espera que esta nueva política no solo mejore la experiencia de sus clientes, sino que también inspire a otras aerolíneas a adoptar medidas similares.

Con esta multa, Ryanair envía un mensaje claro: el respeto y la responsabilidad son imprescindibles para volar. Los pasajeros que ignoren esta advertencia no solo se arriesgan a un desembolso económico, sino también a consecuencias legales y restricciones futuras. Porque, al final, viajar debería ser una experiencia agradable para todos, y no un campo de batalla para unos pocos.

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