El 55% de los españoles ve la economía en caída libre desde la pandemia, según Funcas
La ciudadanía percibe un deterioro económico generalizado, con un 90% lamentando la pérdida de poder adquisitivo y una mayoría dispuesta a pagar más impuestos solo para sanidad y educación

Archivo - Logo de Funcas.
La economía española no levanta cabeza para la mayoría de los ciudadanos. Según una encuesta de Funcas realizada en mayo, el 55% de los españoles considera que la situación económica del país es peor que antes de la pandemia, frente a un escaso 20% que ve mejoras. Este pesimismo, que se extiende como una sombra sobre el futuro, refleja el desencanto de una sociedad agotada por el aumento de los precios, la pérdida de poder adquisitivo y la incertidumbre que atenaza a los más jóvenes. En un contexto donde las políticas públicas son señaladas como principal culpable, tanto por quienes ven avances como por quienes denuncian retrocesos, los españoles claman por soluciones que devuelvan la estabilidad a sus vidas.
El estudio de Funcas, presentado este 25 de junio, pone números a la frustración. Un 24% de los encuestados califica la economía como “mucho peor” que en 2019, y un 31% la ve “algo peor”. A pesar de las cifras oficiales que presumen de un crecimiento del PIB del 3,2% en 2024 y un mercado laboral dinámico, la percepción ciudadana no acompaña. “La gente no siente esa mejora en su día a día”, explica María Miyar, directora de Estudios Sociales de Funcas. El encarecimiento de la vida, con un 85% de los hogares señalando el aumento de precios como el principal golpe a su economía, y la percepción de que los impuestos han crecido (70% lo afirma) alimentan un malestar que no distingue ideologías.
La situación personal, aunque menos sombría, no escapa al pesimismo. El 34% de los españoles cree que su economía doméstica ha empeorado desde la pandemia, especialmente entre los 35 y 54 años, donde casi cuatro de cada diez admiten dificultades para llegar a fin de mes. Los hogares con niños pequeños son los más vulnerables, mientras que los mayores de 64 años y los más jóvenes reportan menos apuros. “Es un patrón habitual: la gente ve su situación personal con algo más de optimismo, pero al mirar el país incorpora los problemas de todos”, señala Miyar. Entre las razones del deterioro, además de los precios, figuran la subida de impuestos (42%), la inestabilidad laboral (12%) y la pérdida de empleo en el hogar (9%).
El poder adquisitivo, o más bien su ausencia, es el gran drama.
Un abrumador 90% de los encuestados asegura que los salarios no siguen el ritmo del coste de la vida, con un 61% afirmando que suben por debajo, un 21% que están estancados y un 8% que incluso han disminuido. Este consenso trasciende ideologías, evidenciando una herida profunda en la economía familiar. “Los españoles sienten que trabajan más para comprar menos”, resume el informe, que también destaca el impacto de la ideología en las percepciones: el 76% de los votantes de derecha ve un empeoramiento económico general, frente a un 30% en la izquierda.
En cuanto a los impuestos, el 70% percibe un aumento desde la pandemia, y solo un 1% cree que han bajado. Sin embargo, la disposición a pagar más impuestos depende de a qué se destinen. Los españoles muestran un respaldo mayoritario a financiar sanidad (46%) y educación (40%), pero rechazan casi de plano destinar más recursos a defensa (10%) o promoción de la natalidad (16%). “La gente quiere un sistema que priorice sus necesidades básicas, no aventuras militaristas ni promesas vacías”, apunta el análisis.
Este panorama dibuja una España desencantada, donde el crecimiento económico que celebra el Gobierno de Pedro Sánchez no cala en la calle. Los ciudadanos, atrapados entre la inflación, los impuestos y la incertidumbre, exigen un cambio de rumbo que ponga sus preocupaciones en el centro. Mientras el Ejecutivo presume de cifras macroeconómicas, la realidad de los hogares cuenta otra historia: la de una recuperación que no llega al bolsillo de la mayoría.