Puente presume de puntualidad ferroviaria mientras sufrimos retrasos y averías constantes
El ministro de Transportes intenta sacar pecho comparando a España con Suiza, pero justifica los fallos del sistema en las obras de Adif y en trenes obsoletos. El discurso triunfalista contrasta con la realidad de un servicio saturado, incidencias diarias y la incapacidad del Gobierno para modernizar el transporte público.

Oscar Puente presume de puntualidad
Óscar Puente ha vuelto a ponerse en modo propaganda. El ministro de Transportes asegura que España solo es superada por Suiza en puntualidad ferroviaria y presumió de que el país aventaja a potencias como Alemania, Francia o Italia. Una afirmación que, lejos de calmar a los usuarios, sonó a burla para los miles de viajeros que este verano han padecido retrasos, cancelaciones y trenes parados en medio del campo.
En una entrevista en Radio Nacional, Puente ha tratado de vender las bondades del sistema ferroviario español, afirmando que “solo el 20% de los trenes llegan con más de 15 minutos de retraso, frente al 50% de Alemania”. Sin embargo, el propio ministro reconoció después que la red está desbordada: en el punto de Torrejón de Velasco, entre Madrid y Sevilla, pasan cada día 289 trenes frente a los seis de hace tres décadas. “Si se para un tren, hay diez detrás esperando”, admitió, lo que equivale a reconocer un sistema al límite, donde cualquier incidencia provoca un efecto dominó.
Obras, material obsoleto y excusas
Puente achacó los problemas a las obras que Adif está ejecutando para renovar infraestructuras y al envejecimiento del material rodante. No obstante, en lugar de asumir responsabilidades, el ministro prefirió compararse con Alemania, donde se ha cortado por completo la línea Berlín-Hamburgo para su renovación. “Nosotros hemos renovado Madrid-Sevilla sin cortes”, dijo, sin mencionar que esa decisión está detrás de muchas de las incidencias que sufren los pasajeros.
En cuanto a los trenes, el propio ministro reconoció que los últimos en incorporarse a Renfe datan de 2008 y que los nuevos S106 “no han dado el resultado esperado”. Una confesión que evidencia la falta de planificación de un Gobierno que presume de modernidad mientras mantiene a los usuarios viajando en convoyes anticuados.
Un verano de incidencias
El titular de Transportes también se escudó en causas “exógenas”, como los incendios cercanos a las vías, para justificar los retrasos. Según sus cifras, el 23% de las incidencias del verano se deben a estos factores, frente al 7% del año pasado. Lo que no explicó es por qué el resto, la mayoría, responde a la precariedad del servicio y a la saturación de la red.
Los viajeros, sin embargo, no necesitan estadísticas: conocen bien los retrasos recurrentes en Cercanías de Madrid y Barcelona, las averías en líneas de alta velocidad y las cancelaciones que, en muchos casos, se comunican con escasa antelación y sin compensación suficiente.
De los trenes a los Presupuestos: más propaganda
Puente también fue preguntado por los Presupuestos Generales de 2026, la asignatura pendiente de Pedro Sánchez desde hace dos años. Aunque el ministro se lavó las manos asegurando que “no es de su competencia”, se apresuró a vender que la prórroga de las cuentas de 2023 ha permitido “el mayor crecimiento económico de Europa” y medidas como la gratuidad del transporte para jóvenes. Una afirmación discutible, que ignora la parálisis legislativa y el hecho de que el Gobierno lleva dos ejercicios consecutivos sin capacidad para aprobar unas nuevas cuentas.
En cuanto a la acusación de Podemos de que Sánchez prepara unos Presupuestos “para perderlos” y forzar elecciones, Puente intentó restar importancia asegurando que el presidente pretende agotar la legislatura.
La defensa de Sánchez y de sus afines en los tribunales
El ministro, convertido en escudero del presidente, no dudó en salir en defensa de Pedro Sánchez frente a los casos judiciales que afectan a su entorno más cercano, incluida su esposa. “¿Alguien sabe exactamente de qué se acusa a Begoña Gómez?”, se preguntó, tratando de desacreditar un proceso que, lejos de disiparse, sigue avanzando en los tribunales.
También mostró su respaldo al fiscal general del Estado, Álvaro García Ortiz, que se enfrenta a un juicio inminente. “No entiendo que alguien se siente en el banquillo sin una prueba directa”, afirmó Puente, alineándose con la estrategia de Moncloa de denunciar persecución judicial mientras evita dar explicaciones políticas.
La realidad que Puente no quiere ver
El discurso del ministro resume la estrategia del Gobierno: negar los problemas, maquillarlos con comparaciones internacionales y presentar la propaganda como sustituto de la gestión. Mientras Puente presume de puntualidad, los viajeros padecen retrasos diarios, trenes abarrotados y un servicio que no responde a las necesidades reales.
La foto es clara: un Ejecutivo que se justifica con excusas, que promete modernización pero entrega trenes obsoletos, y que presume de ser “el segundo de Europa” mientras miles de españoles llegan tarde al trabajo cada día.