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Mi vida es una anécdota y se la cuenta a su público

Pedro Ruiz se desnuda (el alma) en su última obra de Teatro

El periodista repasa su polifacética carrera trufada de interesantes historias y recuerdos aptos para todos los públicos.

Un servidor de ustedes junto a Pedro Ruiz en el Palacio de la Prensa cumpliendo su mandato, habla de la obra.

Un servidor de ustedes junto a Pedro Ruiz en el Palacio de la Prensa cumpliendo su mandato, habla de la obra.

Israel García Juez
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De lo único que no habla Pedro Ruiz en su última obra, Mi vida es una anécdota, es de sus múltiples amoríos y novias que no le han permitido tener descendencia quizá apoyándose en la mítica frase que algunos niños de papá hemos escuchado sobre aquello de que el talento no se hereda.

Vaitiare es la única alusión directa pues es justo y necesario reseñar cuando has sido capaz de ligarte a una antigua novia de Julio Iglesias.

Es difícil elaborar una crónica sobre un espectáculo que se basa en las vivencias y anécdotas que el protagonista tiene la amabilidad de compartir con su público. Lo digo porque si lo haces, le restas completamente interés al show pero si no lo haces, es complejo seducir a la gente a que se pase.

A medida que me voy haciendo mayor me convierto en un descreído superior y ya casi nada me sorprende. Tengo que decirles que este espectáculo en el Palacio de la Prensa, en la madrileña Gran Vía, merece mucho la pena pues va a despertar en ustedes sensaciones, recuerdos, guiños a la historia y todo ello a pesar de que Don Pedro aunque no canta demasiado bien y toca la guitarra lo justito, sabe llevar con maestría un hilo argumental que no se hace pesado en ningún momento.

Escuché en el cuarto de baño a otros asistentes que decían; joder, sólo habla de sí mismo pero ahí radica el encanto. Cuando tú has tenido la suerte de vivir una vida rica en experiencias, conocer gente que merece la pena, poder tener programas de éxito en la época dorada de la televisión y poder hacer cosas singulares, tienes de algún modo la obligación de compartirlas con los demás para que no crean que la tele fue el páramo que en algunos momentos de la actualidad nos parece que es. En dónde la zafiedad, la falta de ideas y de talento, también la ausencia de personajes verdaderamente interesantes hace que nos entreguemos con armas y bagajes a las series de Netflix.

Se hace parodia y esperpento incluso imitación acertada de muchas de las personas que han marcado la actualidad española. Desde el Rey Emérito, pasando por Dalí, Maradona, Mario Conde, El Loco de la Colina, Josep Borrell, Sara Montiel o Camilo José Cela.

Desvela los entresijos de cómo funcionaba la mítica TVE cuando apostaba por grandes producciones y había presupuesto para hacer cosas singulares. El problema es que donde hay dinero hay corruptela y Pedro no se muerde la lengua a la hora de destacar que siempre hay trincators que desvirtúan el objetivo que los profesionales se marcan a la hora de llevar adelante un proyecto.

El espectáculo dura una hora y media, permite al final del mismo hacer preguntas a Ruiz y lo digo en primera persona pues después de tanta persona singular se me ocurrió decirle quién era el personaje más despreciable que había conocido a lo que me respondió amablemente, que eso prefería decírselo al interfecto a la cara.

Son 38.50 eurillos lo que vale la entrada y me cuentan que esta semana habrá espectáculo también el domingo.

Del 19 de Octubre de 2025 al 28 de Diciembre de 2025 podrán encontrar al Pedro Ruiz más confidencial que a sus 78 años se mantiene en forma entre otras cosas porque haga frío o calor se baña todos los días del año en la piscina de su casa.

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