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Coches de combustión en el punto de mira: Bruselas se replantea su prohibición antes de 2035

La Comisión Europea adelanta una revisión clave sobre la prohibición de vender coches de combustión y reabre el debate sobre el papel del motor tradicional.

El futuro del cocche de combustión en el aire

El futuro del cocche de combustión en el aireGetty Images

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La Comisión Europea ha decidido mover ficha antes de lo previsto y revisar este mismo año la hoja de ruta que prohíbe la venta de coches de combustión a partir de 2035. La presidenta del Ejecutivo comunitario, Ursula von der Leyen, ha confirmado que se adelanta la revisión intermedia de los objetivos de emisiones de CO₂, prevista inicialmente para 2026. La noticia ha sacudido a la industria del motor, que llevaba meses reclamando un replanteamiento ante la lenta transición hacia el vehículo eléctrico.

El cambio no anula la meta de 2035, pero sí introduce una incógnita que altera la planificación de fabricantes y gobiernos. Con los costes energéticos al alza y la demanda de coches eléctricos estancada, Bruselas abre la puerta a reconsiderar la neutralidad tecnológica, es decir, la posibilidad de permitir motores de combustión que funcionen con combustibles sintéticos o biocombustibles avanzados.

Un calendario que se acelera antes de lo previsto

La revisión de la normativa de emisiones estaba programada para 2026, pero Von der Leyen ha decidido adelantarla a finales de este año. La decisión llega después del diálogo estratégico con el sector automovilístico celebrado en Bruselas en septiembre, donde los fabricantes europeos expresaron su preocupación por no llegar a tiempo a los objetivos fijados.

En una carta dirigida a los líderes europeos, la presidenta comunitaria explica que su intención es ofrecer certidumbre a un sector clave para la economía continental, que teme perder competitividad frente a China y Estados Unidos. “Seguimos comprometidos con el principio de neutralidad tecnológica y eficiencia de costes”, escribió Von der Leyen, dejando entrever que el futuro del automóvil europeo podría no ser exclusivamente eléctrico.

Seguimos comprometidos con el principio de neutralidad tecnológica y eficiencia de costes”, escribió Von der Leyen

Europa entre la presión climática y la realidad industrial

El plan de la Unión Europea de eliminar los coches de combustión en 2035 fue una de las medidas estrella del Pacto Verde. Sin embargo, la realidad industrial y social ha cambiado desde su aprobación. El ritmo de adopción del coche eléctrico avanza más lento de lo previsto, los puntos de carga siguen siendo insuficientes y los precios continúan alejando a buena parte de los consumidores.

La industria alerta además de un riesgo de deslocalización. Si la normativa no se ajusta, advierten, parte de la producción podría marcharse fuera de Europa. Fabricantes como Stellantis, Volkswagen o BMW piden una transición más flexible y mayor inversión en combustibles sintéticos, capaces de neutralizar las emisiones sin obligar a sustituir de golpe toda la flota actual.

Combustibles sintéticos y biocombustibles en el punto de mira

Von der Leyen ha confirmado que la revisión incluirá una evaluación sobre el papel de los combustibles sin emisiones y de bajas emisiones dentro del futuro marco regulatorio. La medida responde a la presión de países como Alemania, Italia o Polonia, que defienden una transición gradual y el uso de combustibles alternativos como vía para alcanzar el objetivo de cero emisiones.

Los combustibles sintéticos (también conocidos como e-fuels) se fabrican a partir de hidrógeno verde y CO₂ capturado del aire, lo que permite un balance prácticamente neutro en emisiones. No obstante, su coste sigue siendo elevado y su producción a gran escala todavía no es viable. Bruselas deberá decidir si autoriza su uso más allá de 2030, algo que podría cambiar por completo el mapa de la movilidad europea.

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