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El Gobierno renuncia a 63.000 millones en préstamos europeos del Plan de Recuperación tras años de baja ejecución

Son casi tres cuartas partes de los créditos que España tenía a su disposición dentro del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (PRTR)

Ejecución presupuestaria

Ejecución presupuestaria

Santiago Sánchez
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El Gobierno ha comunicado a la Comisión Europea que no utilizará alrededor de 63.000 millones de euros en préstamos del Mecanismo de Recuperación y Resiliencia (MRR), casi tres cuartas partes de los créditos que España tenía a su disposición dentro del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (PRTR). La decisión se integrará en una nueva adenda (la séptima modificación del Plan desde 2023) que reconfigurará el tramo final del programa a ocho meses del cierre oficial de los fondos.

España contaba con 83.200 millones de euros en préstamos asignados, de los que hasta ahora solo se han desembolsado en torno a 16.300 millones. Con la decisión anunciada, España renunciará a cerca de un 75%del bloque de préstamos. Las subvenciones, en torno a 79.800 millones, se mantienen intactas.

Desde el Ministerio de Economía se justifica la renuncia por dos factores: el cambio de contexto financiero y la necesidad de contener el endeudamiento público. Desde el Gobierno se incide en que los créditos del MRR computan íntegramente como deuda pública y están sujetos a condiciones estrictas de calendario y cumplimiento de hitos, a diferencia de la deuda soberana estándar, que ofrece mayor flexibilidad.

En este contexto, Moncloa defiende que limitar el recurso a los préstamos europeos es una decisión de prudencia fiscal que evitará elevar en exceso la ratio de deuda sobre el PIB en la recta final de la legislatura.

Sin embargo, la decisión supone, un giro respecto a la estrategia adoptada en 2023. Fue la propia España la que, mediante la Adenda aprobada ese año, decidió incorporar plenamente el bloque de préstamos al diseño original del PRTR, elevando el volumen total del Plan hasta 163.000 millones de euros, aproximadamente el 13% del PIB.

Esa ampliación se presentó entonces como una “red de seguridad” para sostener la inversión pública y privada en los años de consolidación fiscal. Ahora, apenas dos años después, el Gobierno opta por dejar sin utilizar la mayor parte de esa palanca financiera, cuando el plazo para comprometer los préstamos expira en agosto de 2026.

Baja ejecución y seis adendas previas

La renuncia llega en un contexto marcado por las dificultades de ejecución del Plan y continuas modificaciones. Desde octubre de 2023, el PRTR ha sido reprogramado seis veces, con decisiones del Consejo y de la Comisión que han supuesto la reformulación de cerca de 170 hitos y objetivos: se han cambiado indicadores, plazos y, en algunos casos, el propio contenido de las actuaciones.

Los motivos recogidos en esas decisiones apuntan a una combinación de problemas administrativos, carga burocrática y falta de demanda. En varios componentes (turismo, conectividad digital, competencias digitales, programas de formación), España ha pedido a Bruselas redefinir o recortar medidas alegando que las convocatorias no encontraban suficientes proyectos o que los requisitos de gestión hacían inviable cumplir los objetivos en plazo.

A esas dificultades se suman las cifras de ejecución presupuestaria. A 31 de octubre de 2025, según los datos de la Intervención General de la Administración del Estado, los pagos realizados con cargo al MRR apenas alcanzan el 12,4% de los créditos presupuestados para este año 4.300 millones ejecutados sobre más de 34.500 millones disponibles. Es el peor registro de toda la vida del Plan, tanto en porcentaje como en volumen absoluto.

Ejecución presupuestaria

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En términos comparados, España se sitúa también por detrás de la mayoría de sus socios. De acuerdo con los datos de la Comisión Europea, nuestro país ha recibido hasta ahora el 44% de los fondos Next Generation asignados y ocupa el puesto 22 de 27 en porcentaje de fondos efectivamente desembolsados, pese a ser uno de los principales beneficiarios en términos absolutos.

Más allá del debate financiero, la renuncia a 63.000 millones en préstamos abre interrogantes sobre qué programas concretos dejarán de ejecutarse. La decisión impacta de forma especial en la parte puramente financiera del Plan, que incluía grandes líneas de crédito canalizadas a través del ICO, el BEI y los PERTE.

Entre los instrumentos potencialmente afectados figuran:

• La Línea ICO Verde, dotada inicialmente con 22.000 millones.

• El Fondo de Resiliencia Autonómica (FRA), con 20.000 millones previstos.

• La Línea ICO Empresas y Emprendedores, de 8.000 millones.

• El fondo Next Tech (4.000 millones) para ‘startups’ tecnológicas.

• Los créditos vinculados al PERTE Chip, por unos 10.750 millones, destinados a atraer inversiones en semiconductores.

También podrían verse reconfigurados algunos programas de vivienda social y asequible incluidos en la Adenda de 2023, que combinaban subvenciones y préstamos para ampliar el parque de alquiler público.

El Gobierno ha sugerido que parte de estas actuaciones podrían financiarse en adelante con recursos nacionales o a través de empresas públicas, aunque no ha ofrecido aún un desglose detallado.

La séptima adenda que ahora negocia España con Bruselas llega con el reloj en contra. Según el reglamento del MRR las inversiones deben estar comprometidas antes del 31 de agosto de 2026, que las solicitudes de pago deben cursarse como muy tarde en septiembre de ese año y que la Comisión debe abonar los últimos desembolsos antes de finales de 2026.

En este contexto, el margen para rediseñar el Plan y sustituir programas basados en préstamos por otras actuaciones financiadas con subvenciones o con recursos nacionales es reducido.

La renuncia a los 63.000 millones en créditos alivia en el corto plazo la senda de deuda pública, pero alimenta el debate sobre si España ha aprovechado plenamente una oportunidad histórica de financiación a largo plazo. La respuesta, a la vista de los datos de ejecución y de las sucesivas reprogramaciones del Plan, está cada día más próxima a una gran oportunidad perdida para nuestro país.

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