El recibo de la luz el año del apagón, pagamos más por menos

Recibo de la luz
Esta semana el presidente Sánchez ha hecho su particular balance del año, sosteniendo “que vamos en la buena dirección”. Lástima que no lo hiciera en el Congreso, en el que se viene vetando y negando desde hace varios años el que era tradicional debate sobre el estado de la Nación y que permite replicar al presidente. Pero claro, si se admite réplica, la mentira se evidencia. Y es que Sánchez en su balance energético no dijo una sola verdad. Y eso que dijo muy poco; de la casi hora y media de cháchara, apenas dedicó dos minutos a la factura de la luz. Dijo tan poco, que para Sánchez el histórico e inédito apagón jamás existió. Ni una sola palabra sobre el colapso del sistema eléctrico.
Por el contrario, el presidente en materia energética solo ve éxitos que concretó en ciento veinte segundos con cuatro escuetas afirmaciones; “hemos reducido el 17% emisiones en sector eléctrico”; “las facturas de electricidad son más baratas, las más baratas de la UE”; “casi el 60% de la generación eléctrica es renovable” y ”la factura de la luz ayuda a la capacidad de ahorro de los consumidores”. La realidad es bien distinta.
Respecto a las emisiones, en los últimos doce meses (diciembre 24 a noviembre 25) la generación con emisiones del sector eléctrico ha crecido un +19% respecto al periodo anterior, por el mayor uso de los ciclos combinados de gas para dar soporte al “modo de operación reforzada” tras el apagón.
También por el gran apagón en generación renovable hemos ido hacia atrás. En 2024, la generación renovable fue del 56,8% del total; en 2025 ha sido del 55,7%, un punto porcentual menos. Y los “vertidos” de energía renovable “tirada sin usar” por restricciones a su producción han batido récord llegando hasta el 17% a 31 de octubre y duplicando el 8% de 2024.
Es falso que las facturas de electricidad sean más baratas como falso es que sean las más baratas de la UE. La factura de la luz en España ha subido este año más proporcionalmente que en otros países europeos, por el apagón, que incrementó el coste de los servicios de ajuste y por los impuestos y cargos en España, que es lo que más depende del gobierno.
Mientras la UE recomienda en su Plan de Acción para una Energía asequible que se traspasen a Presupuestos Generales del Estado los cargos no relacionados con el coste de la energía y se rebajen al tipo mínimo los impuestos que gravan la factura eléctrica, en España se han instalado de nuevo en los tipos máximos y los cargos han seguido sumando en 2025 más de 3.000 millones de euros, por el déficit de tarifa heredado de Zapatero y el sobrecoste de los sistemas extra peninsulares. Hay que añadir que cerraremos el año con un incremento del +55% de la recaudación tributaria por la factura de la luz al recuperar el 21% del IVA y el 7% impuesto al Valor de la Producción de Energía Eléctrica, que no existe el resto de la UE. Y a esto se suma que sólo por subastas de derechos de emisión el gobierno ha ingresado desde 2018 a 2024, 15.600 millones de euros, ocho veces que lo ingresado entre 2012 y 2017 por el gobierno de Mariano Rajoy (2.062 millones).
Por otro lado, la desidia que derivó en apagón, está incrementando el coste de los servicios de ajuste por insuficiencia de la red hasta casi 5.000 millones de euros, frente a los 2.600 millones de todo el año 2024, casi el doble. Y todavía para el 2026 se anuncian incrementos adicionales del 14%.
La consecuencia de todo ello es que un hogar medio acogido al Precio Voluntario para el Pequeño Consumidor pagó un promedio de 59 euros al mes, entre diciembre 2023 y noviembre de 2024; en los últimos doce meses, de diciembre 2024 a noviembre 2025 ha pagado 70 euros mensuales, un +19%. Y que la factura eléctrica para los grandes consumidores industriales españoles sea casi el triple más cara que la de los franceses y un + 33% que la de los alemanes.
Por eso, afirmar que “la factura de la luz ayuda a la capacidad de ahorro de los consumidores” es un insulto al 28% de nuestros compatriotas que están en pobreza energética oculta. La pobreza energética el gobierno no quiere ni medirla; los últimos datos oficiales son de 2021, año en el que comenzó la crisis energética. Desde entonces, apagón oficial de datos. Sin embargo, informes de la Universidad de Comillas revelan que la pobreza energética en España se ha disparado desde que Sánchez está en el gobierno. Hoy en España hay 5 millones de personas más que tienen una temperatura inadecuada en su hogar y 1.385.000 personas más que se encuentran en una situación de pobreza energética oculta. La propia UE descubre la realidad cuando con los últimos datos disponibles Eurostat sitúa a España como el país con más pobreza energética de la UE, con un 20% duplicando la media europea.
Y no sólo es la luz. El diésel es un 20 % más caro por lo que llenar el depósito, cuesta 15 € más que cuando Sánchez llegó al gobierno. Y la gasolina, un 16% más y llenar un depósito, 13 € más. Ha sido con un gobierno de Sánchez cuando los españoles han pagado el diésel y la gasolina más cara de la historia. También el máximo histórico de la bombona de butano ha sido con Sánchez. Hoy el precio de la bombona es un 16,4% superior que cuando Sánchez llegó al gobierno.
Atrás quedan los tiempos de los telediarios que proyectaban dramáticas imágenes de pobreza energética en España porque la factura eléctrica había subido un 13% y el líder de la oposición Sánchez recriminaba al presidente Rajoy cuanto les costaba a los españoles. Cuanto hemos cambiado, Pedro…a peor, a mucho peor.