ANÁLISIS DE MERCADOS

El IBEX se sostiene a pesar de inestabilidades externas

El IBEX resiste en la parte alta del canal alcista y mantiene el pulso frente a la incertidumbre global

(Foto de ARCHIVO) Un panel informativo en el Palacio de la Bolsa de Madrid, a 3 de febrero de 2026, en Madrid (España). Jesús Hellín / Europa PressJESUS HELLIN / STUDIOMEDIA19

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El Ibex 35 cierra la semana con una imagen de fortaleza muy difícil de discutir. Sigue pegado a máximos históricos, ronda la zona de 18.500 puntos y despide febrero con una subida mensual del 3,44% y semanal cercana al 1,7%, pese a una auténtica avalancha de resultados empresariales. Lo más llamativo no es solo el nivel, sino la forma: el índice ha sido capaz de sostenerse arriba incluso con un entorno exterior menos cómodo, marcado por la corrección de Nvidia y las dudas sobre la rentabilidad del gasto en IA en Wall Street, además del ruido geopolítico entre Estados Unidos e Irán. En otras palabras, el mercado español sigue mostrando una resistencia notable, asimila resultados, convive con las dudas internacionales y aun así no suelta altura.

Gráfica IBEX 35 febrero 2026

Desde el punto de vista técnico, el índice continúa dentro de un canal alcista de medio plazo perfectamente definido por las dos directrices verdes, y ahora mismo se mueve en la parte alta del canal, lo que confirma que la tendencia principal sigue siendo netamente alcista. La media móvil de 20 sesiones sigue apuntando hacia arriba y actuando como apoyo dinámico, muy por debajo del precio, lo que indica que el mercado mantiene inercia positiva sin necesidad de apoyarse continuamente en la media. El primer soporte relevante se situaría precisamente en esa franja de 18.100–18.000 puntos, mientras que por debajo aparece un segundo escalón más serio en la zona de 17.900, como referencia de control de corto plazo.

Los indicadores acompañan el escenario de continuidad. El RSI se mueve alrededor de 65, es decir, en zona claramente positiva pero todavía sin una sobrecompra extrema que obligue a pensar en agotamiento inmediato. Y el estocástico está girado al alza y en terreno alto, reflejando un impulso todavía vivo. Traducido: el Ibex puede necesitar pausas o pequeñas digestiones porque ya está arriba del todo, pero el gráfico no está dando señales de deterioro; más bien sugiere una tendencia madura, ordenada y con capacidad de seguir estirando mientras no pierda soportes. En resumen, semana muy sólida, cierre en máximos y una estructura técnica que, hoy por hoy, sigue hablando de subida.

INDRA

Indra ha pasado a convertirse en el gran protagonista del mercado español. La compañía presentó unas cuentas de 2025 muy por encima de lo que esperaba el mercado: beneficio neto de 436 millones (+57%), ingresos de 5.457 millones (+12,7%), un crecimiento del 36% en defensa y una cartera de pedidos de 16.083 millones, además de un dividendo de 0,30 euros por acción.

Gráfica INDRA febrero 2026

A eso se añadió una guía muy ambiciosa para 2026, con el objetivo de superar los 7.000 millones de facturación, muy por encima de los anteriores hitos del plan estratégico. El mercado lo leyó como una confirmación y la acción llegó a dispararse más de un 21% tras resultados y cerró en máximos históricos en la zona de 62,7 euros.

En el plano técnico, Indra ha roto con claridad la resistencia de los 60 euros, que era la gran referencia visible de corto plazo, y se ha metido de lleno en subida libre. Esa ruptura deja atrás un rango de consolidación bastante amplio y convierte la antigua zona de resistencia en primer soporte, junto con el área de 50,1 euros y, más abajo, la franja de 46,3 euros como siguiente escalón de control. El precio cotiza además claramente por encima de la media de 20 sesiones (en torno a 52,3 euros), mientras el RSI se mueve ya en la zona de 65, es decir, con fortaleza pero sin una sobrecompra absolutamente extrema, y el SMI sigue apuntando al alza, reflejando que el impulso continúa vivo. Tras la ruptura, lo razonable sería ver pull back sobre 60 euros, pero mientras esa cota no se pierda, el valor queda con margen para seguir estirando.

El matiz importante sigue estando en la operación con Escribano Mechanical & Engineering (EM&E), que no ha desaparecido del radar pese a la euforia bursátil. Indra ha comunicado a la CNMV el protocolo de control de conflictos para estudiar la transacción, con una comisión ad hoc de consejeros independientes, pero esa comisión no tiene poder vinculante y la decisión final seguiría en manos del consejo. Eso mantiene viva una de las dudas que ya comentábamos la semana pasada: el riesgo de gobierno corporativo y de percepción de conflicto de interés en una operación ligada a la familia Escribano. La diferencia es que, tras los resultados, el mercado está otorgando más peso al crecimiento operativo y al ciclo de defensa que a ese ruido, de modo que la compra de Escribano ya no está “perjudicando” la cotización como antes; hoy funciona más como una sombra latente que como un freno inmediato. Si el proceso se aclara con buena gobernanza y una valoración razonable, el mercado probablemente lo absorberá; si reaparecen dudas sobre precio, estructura o independencia del consejo, ese será el principal foco de volatilidad para la acción.

TELEFÓNICA

Tras meses muy dañada por el gran hueco bajista de noviembre, la ruptura de 3,73 invita a pensar en un ataque a 3,868 euros, que son los mínimos del hueco bajista que sigue condicionando todo el gráfico; si los superara, el siguiente objetivo natural sería cerrar el gap hasta la zona de 4,115 euros. Se ve una estructura bastante limpia, con soporte inmediato en 3,63, un segundo apoyo relevante en 3,53, y la sensación de que el valor está en una fase de pull back alcista más que de simple rebote agotado.

Gráfica Telefónica febrero 2026

Lo más interesante es que esta mejora técnica llega justo después de unos resultados que, operativamente, han sido mejores de lo que sugiere el ruido político y bursátil. Telefónica comunicó para 2025 unos ingresos de 35.120 millones, con crecimiento del 1,5% en términos constantes, y un cuarto trimestre más fuerte, con 9.174 millones de ingresos, EBITDA ajustado +2,8% en términos constantes, además de remarcar que Telefónica España cerró su mejor año comercial desde 2018.

Es decir, el negocio operativo da señales de estabilización e incluso de mejora en España. El problema es que el mercado no está mirando solo eso, sino el conjunto del nuevo plan: recorte del dividendo, reordenación geográfica, ERE y, sobre todo, la sensación de que la compañía ha entrado en una etapa donde pesa más la ingeniería política del capital que la pura lógica empresarial. Esa lectura es la que explica que, pese a la mejora operativa, siga habiendo desconfianza sobre la capacidad de crear valor bursátil sostenible.

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Ahí entra el factor del intervencionismo del Gobierno. La SEPI alcanzó el 10% de Telefónica por decisión del Consejo de Ministros, justificándolo oficialmente como una inversión estable para proteger una compañía estratégica para defensa y seguridad nacional. A eso se sumó Criteria Caixa, que elevó su participación al 9,99% y manifestó su intención de llegar hasta el 10,01% cuando obtenga las autorizaciones necesarias. Y, además, STC ya hizo efectiva su 9,97%, con derecho a pedir representación en el consejo. El resultado es que Telefónica ha pasado a tener tres grandes accionistas en torno al 10%, dos de ellos ligados directamente a una lógica de “españolidad” y control estratégico del capital. Eso puede dar estabilidad accionarial, pero también introduce un descuento político en la cotización: el mercado teme que determinadas decisiones de gobierno corporativo, presidencia, consejo o estrategia respondan parcialmente a equilibrios de poder y no solo a rentabilidad para el accionista. Esa sospecha se ha reforzado con la remodelación del consejo y con el debate público sobre la “colonización” política de la empresa.