ANÁLISIS DE MERCADOS

Alta volatilidad, movimientos violentos condicionan la BOLSA por IRAN

La semana del Ibex 35 es la demostración de cómo una guerra puede cambiar el ritmo del mercado en cuestión de horas: volatilidad alta, cambios violentos y predominio de posiciones defensivas.

Gráfico de la evolución reciente del índice IBEX 35 en los mercados bursátiles.

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El detonante ha sido la escalada del conflicto con Irán y, sobre todo, el shock energético: el mercado ha puesto precio al riesgo de suministro con el cierre del Estrecho de Ormuz y el petróleo encaminándose a su mayor subida semanal desde 2022 (Brent +17% aprox. en la semana).

El resultado en el Ibex ha sido una secuencia muy dura: caídas fuertes lunes y martes, rebote técnico el miércoles y nuevas ventas el jueves, con un saldo semanal muy próximo al -6% y con un patrón sectorial clarísimo: Repsol arriba por petróleo y el resto (bancos, consumo, turismo) como principales damnificados. En paralelo, el componente político también ha pesado, en este caso para mal. El “protagonismo” del presidente Sánchez ha debilitado a España buscando el choque diplomático con la administración Trump, exclusivamente por motivos electorales y personales, añade ruido a un mercado ya tenso. Una auténtica irresponsabilidad.

En lo técnico, la tendencia alcista de fondo venía muy ordenada, pero a comienzos de semana se ha producido un hueco bajista que sigue abierto; ese detalle es importante porque suele actuar como techo mientras no se cubra. De hecho, para volver a hablar de fortaleza para nuestro selectivo habría que ver cierres por encima de 18.000 puntos; mientras tanto, el índice está en una fase de paliar daños. Los niveles por arriba, la zona 17.840 - 17.940 suponen resistencias y la media de corto plazo es la primera barrera seria. Por abajo, el área 17.060 - 17.000 se convierte en soporte crítico (ya fue la zona en el tramo más tenso).

Los indicadores acompañan el diagnóstico. EL RSI descargando muy bajo y estocástico en caída, típico de un mercado que rebota, sí, pero con la volatilidad instalada y sin haber reconstruido todavía la estructura. En resumen: el Ibex ha aguantado con heridas la semana, pero mientras el petróleo siga marcando la agenda y el hueco bajista permanezca abierto, la lectura semanal es de rebote dentro de un mercado nervioso, no de vuelta inmediata a máximos.

Barril de Brent

Gráfico de la evolución del precio del petróleo Brent en los mercados internacionales.

Las circunstancias hacen que hoy pongamos nuestro foco en el barril de Brent. Lo que ha cambiado esta semana no es solo el Irán, sino el mecanismo: el mercado ha pasado de descontar una tensión abstracta, una prima geopolítica, a descontar un escenario de disrupción real de flujos.

La referencia crítica es el Estrecho de Ormuz, un cuello de botella por el que transita aproximadamente un 20% del consumo mundial de líquidos petrolíferos (en 2023, 20,9 millones de barriles al día según la EIA) y también una parte relevante del comercio de gas licuado. Cuando el mercado percibe que hay riesgo de que esa autopista sufra cierres o ataques, las aseguradoras retiran sus coberturas, las navieras paran, y los costes de los fletes sufren un incremento por las primas de riesgo. El precio no se mueve por fundamentales normales, sino por riesgo de disponibilidad.

En este contexto, el Brent ha registrado su mayor alza semanal desde 2022, en torno al 17%, precisamente por el temor a interrupciones en la región. Ese dato es importante porque pone perspectiva: no es un subidón más, es un cambio en la composición de la volatilidad.

Cuando un cuello de botella es grande y no hay alternativas inmediatas, el mercado no busca equilibrio, busca un precio de racionamiento. Con Ormuz, las alternativas (oleoductos de bypass, cambios de rutas, trasvases de crudos, reservas estratégicas) existen, pero no sustituyen el flujo total con rapidez. Por eso, la subida se acelera y aparece el componente de pánico o, más finamente, coberturas urgentes de corto plazo en de refinerías y aerolíneas.

Además, cuando el crudo salta, saltan también productos derivados como diésel, gasolina o queroseno. Y ahí el impacto macro es casi inmediato: inflación esperada al alza, descuento de un escenario de tipos más altos por más tiempo y corrección en bolsa, sobre todo en sectores intensivos en energía y consumo. Un aumento sostenido del 10% en energía puede añadir 0,4 p.p. a la inflación y recortar EL crecimiento. No es una novedad, es la sensibilidad macro típica; eso sí, la magnitud exacta dependerá de la duración, la traslación a precios y la respuesta monetaria.

En estos shocks, lo relevante no es solo la guerra, es qué medidas amortiguadoras se activan y el mercado también mira, aunque no siempre se anuncie al minuto, la posibilidad de liberaciones coordinadas de reservas o señales de la OPEP sobre capacidad disponible. El objetivo ahora mismo debería ser contener la escalada y evitar el precio del Brent en 110$ - 120$ más que devolver el precio a 65$ en dos días.

A nivel técnico, el gráfico muestra que el Brent venía de un tramo más o menos ordenado y rompe con contundencia la zona 73$ –74$. A partir de ahí, entra en una fase de aceleración: velas largas, expansión de rango y volumen. El precio está ya en el entorno de 87$.

Niveles clave que importan de verdad ahora:

  •  73,6 $: Era techo y ahora es el soporte que separa un shock que se enfría de un nuevo escenario de precios.
  • 66,6 $ y 61,2 $: Niveles del rango anterior. Solo se volveríamos si hay desescalada rápida y una normalización logística.

El RSI está en una zona de sobrecompra extrema. Esto no significa que mañana cae seguro, significa que cualquier noticia de desescalada puede provocar una corrección rápida, incluso dentro de una tendencia alcista.

En eventos geopolíticos, la sobrecompra suele resolverse de dos formas:

  1. Corrección brusca (si hay noticia de alivio)
  2. Movimiento lateral en zona alta de precios, 80$–88$ mientras el RSI se enfría con tiempo.

Escenarios (para la semana que viene):

Escenario 1: Desescalada y normalización parcial de rutas

Si se percibe reducción del riesgo en Ormuz (seguros reactivados y tránsito aumentando), el mercado empezará a reducir la prima rápido. Podríamos ver retrocesos hacia 80$ - 78$ e incluso probar los 73$ - 74$.

Escenario 2: Tensión sostenida sin cierre total

El Brent se queda alto (80$ - 88$), con alta volatilidad diaria, mientras el mercado recalcula inventarios, refino y respuestas políticas. Es el escenario más compatible con lo que nos señala el RSI: enfriar precios pero sin desplome.

Escenario 3: Empeoramiento

Aquí ya no hablamos de prima, hablamos de racionamiento del petróleo. El mercado buscaría precios más altos para destruir demanda y forzar ajustes. Es el único escenario que justificaría continuidad vertical por encima de 90 con cierta persistencia, y aun así con altísima volatilidad.

Trasladado a España, el canal de impacto es directo: subida del petróleo, ioncremento de la inflación esperada, posible subida de tipos del BCE. Un Brent alto tiende a favorecer a energéticas integradas (Repsol suele ser el ganador relativo) y penalizar consumo, transporte, turismo y, en general, la renta variable si el mercado cree que el BCE tendrá menos margen para relajar la política monetaria.

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Y por eso el IBEX ha estado moviéndose a golpe de petróleo y titulares, con rebotes técnicos dentro de un mercado muy nervioso, es decir, lo que ya venimos viendo esta semana.