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El Estrecho asimétrico

Irán mantiene el control efectivo del Estrecho de Hormuz mediante un bloqueo asimétrico que limita el comercio global pese al alto el fuego.

Un buque de carga navega por el Golfo Pérsico, cerca de Bushehr, Irán.

Un buque de carga navega por el Golfo Pérsico, cerca de Bushehr, Irán.Rouzbeh Fouladi

Miguel Cornejo
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Un último vistazo al Estrecho de Hormuz, esperando que de verdad no haga falta repasarlo la semana que viene. Las dos anteriores tuvimos que repasar tanto el impacto probable en la economía mundial como la incapacidad de los atacantes de forzar un acuerdo. Esta semana estamos viendo más de lo mismo.

En estos momentos, pese al supuesto acuerdo de alto el fuego, el tráfico por el Estrecho de Hormuz está cerca de mínimos históricos (sólo cerca) mientras la exportación de petróleo ya lo ha alcanzado. En los primeros dos días del acuerdo, apenas cuatro barcos (dos no petroleros) salieron del Golfo, todos por la garita de Irán.

Desde que empezó el conflicto, al menos 35 barcos de la llamada “flota fantasma” iraní han pasado por el estrecho camino, nominalmente, a Malasia, ya sea con su transpondedor encendido o directamente ocultos. Eso barcos abastecen a su vez, en tierra o en mar, a los buques chinos. Ese es el método que usaban Irán para burlar el bloqueo (y China para aprovecharse de él), y ese es el que sigue funcionando. A día de hoy, los barcos con gas licuado o petróleo de otros orígenes siguen sin pasar: los sistemas de seguimiento marítimo siguen mostrando cómo se acercan, verifican que no puede, y se vuelven al interior del Golfo.

La razón no es el miedo a los drones o los misiles, sino algo que Irán empezó a hacer hace semanas, y que ya observó la comunidad OSINT (los observadores que usan fuentes abiertas para analizar lo que está pasando y los gobiernos no cuentan). El Estrecho está minado. Está lo suficientemente minado como para que EEUU no se arriesgue a meter sus flotillas en el Golfo. Es la famosa “guerra asimétrica” en la que EEUU puede poner una bomba en casa de cada dirigente iraní, pero los iraníes pueden subirse a las lanchas que les quedan y cortar el suministro de petróleo a medio mundo.

Y no son minas ciegas de la WWII. Por un lado, están dispuestas de modo que queda un pasillo libre, el pasillo que lleva a la garita de Irán. Y por otro, son minas que Irán puede localizar, desactivar, y activar. Y que no es nada fácil eliminar, y menos cuando el régimen las defiende desde tierra.

En resumen, Irán no necesita volver a sacar sus misiles para bloquear el Golfo. Nunca lo ha ha desbloqueado. Tiene el control físico, de ahí su exigencia de cobrar por el paso.

Lo segundo que hay que entender y que ya parece confirmado es que el acuerdo de alto el fuego no tiene un texto concreto. Se basó en los 10 puntos de Irán, pero con dos semanas para adaptarlos al largo plazo. Y esos 10 puntos incluyen desde el fin de los ataques al derecho a enriquecer uranio, pasando por que EEUU pague reparaciones de guerra y terminando por el control (y cobro) indefinido del paso por el Estrecho por Irán, compartido con Omán. Algo que ni siquiera Omán ha pedido, y que contradice el derecho internacional sobre la navegación por el Estrecho.

El alto el fuego no ha llegado a implementarse en ningún momento. Israel ha seguido atacando tanto Irán como Líbano, pese a que EEUU haya dejado de hacerlo. E Irán ha implementado su garita y dejado claro que el único modo seguro de pasar por el Estrecho es “ponerse en contacto con las autoridades iraníes”. Que cobran por ello.

Esto deja las cosas esencialmente como la semana pasada. La flota fantasma sigue pasando, pero el resto del comercio está casi cerrado (ver gráfico de Lloyds). Esto quiere decir que las restricciones que sufre el uso de combustible no han desaparecido ni tienen marco para desaparecer, y si China es quien menos las sufre, eso no significa que no le perjudique: no todo su abastecimiento era de crudo iraní.

Incluso si EEUU puede convencer a Israel para que cese sus ataques en Líbano, el problema no está resuelto. Otros países del Golfo ya han dejado claro que no aceptan el control iraní de Hormuz (y culpan a Reino Unido, Unión Europea y EEUU de aceptarlo). El daño a las refinerías saudies es mucho mayor, y más difícil de reparar, de lo que se dijo inicialmente. Trump no sólo no ha ganado: ha dejado una situación literalmente insostenible en Hormuz.

A dia de hoy, Irán sigue sin mandar emisarios para negociar en Pakistán. Cuando los mande, los enviados de Trump van a tener que asumir que el régimen tiene muy pocas cartas, pero en un conflicto tan asimétrico, y habiendo descartado la invasión, son todas las que necesita.

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