Canarias no puede seguir siendo el vertedero político de Pedro Sánchez
La crisis del crucero evidencia el desgaste entre el Ejecutivo y el archipiélago canario
El presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, durante una reunión que se celebró en Lanzarote en 2025.
Lo ocurrido con la gestión del crucero afectado por hantavirus ha vuelto a retratar, con una crudeza insoportable, la forma en la que el Gobierno de Pedro Sánchez trata a Canarias: con improvisación, soberbia, silencio institucional y absoluto desprecio hacia un territorio al que solo recuerda cuando necesita descargar sobre él los problemas que no sabe gestionar.
Canarias está cansada de ser utilizada como el vertedero político de España.
Lo hemos visto con la inmigración ilegal descontrolada, con el abandono de nuestras fronteras, con la saturación de los servicios públicos, con la ausencia de inversiones estratégicas y ahora también con una crisis sanitaria internacional gestionada desde el caos y la imposición.
Mientras Europa activaba protocolos, rastreaba contactos y exigía coordinación institucional, el Gobierno de España volvía a ofrecer su peor versión: ministros contradiciéndose públicamente, comunidades autónomas desinformadas, ausencia total de liderazgo y un presidente del Gobierno escondido mientras crecía la preocupación social.
Y en medio de todo ello, el silencio incomprensible de quienes deberían haber aprendido algo tras la pandemia. Resulta imposible no recordar aquellos días en los que Fernando Simón comparecía constantemente para transmitir mensajes contradictorios, minimizar riesgos y trasladar una falsa sensación de control mientras España sufría una de las peores gestiones sanitarias de Europa. Hoy, años después, el sanchismo vuelve a repetir el mismo patrón: opacidad, improvisación y propaganda antes que información rigurosa y coordinación institucional.
Ni planificación.
Ni diálogo.
Ni transparencia.
Solo órdenes improvisadas desde Madrid para que Canarias asumiera nuevamente las consecuencias.
Y eso tiene un enorme coste económico y social para las islas.
Porque quienes gobiernan desde los despachos de Moncloa parecen olvidar que Canarias vive del turismo, de la confianza internacional y de la imagen de seguridad que proyecta al exterior. Cada mensaje contradictorio, cada rueda de prensa improvisada y cada crisis mal gestionada golpea directamente a miles de familias canarias que dependen de la estabilidad económica del archipiélago.
No se puede gestionar una alerta sanitaria internacional desde el enfrentamiento interno entre ministerios ni desde la improvisación permanente. Un país serio afronta las crisis desde la coordinación entre administraciones, el respeto institucional y la planificación conjunta. Exactamente lo contrario de lo que ha hecho el Gobierno de Sánchez.
La reacción del Ejecutivo ha sido un ejemplo perfecto de lo que nunca debe hacer un Estado responsable: imponer decisiones sin consenso, ocultar información a las comunidades autónomas y trasladar toda la presión política y logística a los territorios afectados.
Frente a esa deriva, el gobierno de Canarias tuvo que defender sus intereses prácticamente en solitario, obligando al Gobierno central a rectificar parcialmente para evitar un desembarco que generaba una enorme inquietud social y económica en Tenerife.
Y mientras tanto, Pedro Sánchez callado.
Porque esa es otra constante de este Gobierno: el presidente desaparece cuando hay problemas reales. No comparece, no da explicaciones y no asume responsabilidades. Prefiere esconderse mientras sus ministros improvisan sobre la marcha y convierten las crisis nacionales en conflictos territoriales.
Canarias merece mucho más que este abandono institucional.
Merece un Gobierno de España que entienda que las políticas de Estado no pueden gestionarse desde la propaganda ni desde el tacticismo electoral. Merece un Ejecutivo que hable con las comunidades autónomas antes de imponer decisiones. Merece planificación, coordinación y respeto.
Porque un país fuerte no humilla a sus territorios periféricos ni los convierte en zonas de sacrificio político.
Un país serio protege a todos los españoles por igual.
Y hoy, desgraciadamente, millones de canarios tienen la sensación de que este Gobierno los ha dejado solos una vez más.