Un 28,4% afirma que el precio es el motivo número uno, seguido de la rapidez (13,4%)
¿Cuál es el motivo que nos lleva a comprar comida preparada en el Súper en vez de cocinar nosotros?
Los platos listos para comer crecen un 55% desde 2022 y Mercadona es responsable de una tercera parte de ese crecimiento por una firma apuesta por este sector.

Sección de comida preparada de un establecimiento para facilitar la vida a los ciudadanos. REMITIDA / HANDOUT por MERCADONA 12/9/2023
En un contexto de aceleración social, con cada vez más hogares que sienten que no les queda tiempo libre, el impacto en el consumo de alimentos es inevitable, de modo que el tiempo diario que dedicamos a cocinar ha caído hasta los 24,5 minutos, están aumentando las ocasiones de plato único en la comida (+5,5 p.p vs 2020) y en la cena (+3,3 p.p. vs 2020) y ya un 41% de las personas (+5 p.p. vs 2020) afirma comer a menudo deprisa y corriendo, según el informe “Conveniencia, el súper poder que lo cambia todo”, presentado con motivo de la jornada “Desayunos del Consumidor” de Worldpanel by Numerator.
Y es que la conveniencia es el primer motivo de consumo dentro del hogar, generando así el espacio idóneo para el desarrollo del listo para comer, del que un 78% se consume en casa y un 22%, fuera.
Si se compara con el reparto del gasto del conjunto del gran consumo, el 71% del gasto es intradoméstico y el 29%, extradoméstico.
La evolución de los platos listos para comer se ha acelerado especialmente desde 2022, creciendo un 55% en 2025 respecto a ese año, y Mercadona supone una tercera parte de ese crecimiento.
Aquí es clave la relación conveniencia/precio, pues el motivo principal por el que un consumidor decide comprar comida preparada en un supermercado o tienda en vez de un negocio de hostelería es el precio, relevante para el 28,4%, seguido de la rapidez (13,4%), aprovechar para comprar otras cosas que hagan falta (10,4%) y la facilidad para comer el producto cuando y donde quiera (10,1%).
Es decir, un motivo económico y tres de conveniencia.
Y es clave tener claro dónde compite y contra qué se compite.
Por un lado, el listo para comer -y el plato preparado- crecen a costa de robar protagonismo al plato 100% casero, en un contexto en el que cada vez dedicamos menos tiempo a cocinar.
Esto, además, tiene implicaciones para aquellos productos que forman parte de una cadena de valor, como por ejemplo una marca de tomate, cuyo principal competidor no es ya su equivalente en marca de distribución, sino el plato listo para comer que lo incluye como ingrediente.
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Todo ello obliga a ver el mercado de una manera más amplia para poder detectar esas amenazas, pero también las oportunidades y que están relacionadas con los momentos de consumo.
Esta visión más completa del mercado supone que hay que analizar las cuotas no en silos, sino unificadas, es decir, distribuidores (súper, híper, etc.), restaurantes, take away y delivery de forma conjunta.
Según Joan Riera, Client Service Office Director; y Sara Rodríguez, Strategic Business Director FMCG, “la conveniencia sube enteros y con ello la oportunidad, el súper poder, que se le puede ofrecer a cada ocasión de consumo.
No obstante, hay que dejar de ver el mercado de manera tradicional y hacerlo en su máxima amplitud y, por supuesto, no ponerse a la defensiva y pensar en la amenaza, sino ir al ataque y buscar la oportunidad”.