Orbea refuerza su compromiso social con una fundación propia para impulsar movilidad, deporte e inclusión
La histórica cooperativa vasca institucionaliza su estrategia de impacto social con una entidad que canalizará proyectos en cinco grandes áreas, siguiendo una tendencia cada vez más extendida entre las grandes empresas industriales

Orbea fundation
La responsabilidad social ha dejado de ser una acción puntual para convertirse en un eje estratégico de muchas compañías. En ese contexto, Orbea ha decidido dar un paso más con la creación de Orbea Foundation, una entidad que nace con el objetivo de estructurar y ampliar el impacto social que la marca de bicicletas ha desarrollado durante décadas.
La iniciativa supone un nuevo capítulo para la empresa de Mallabia (Vizcaya), cuya identidad está estrechamente ligada al cooperativismo desde 1969, cuando los trabajadores adquirieron la compañía y la transformaron en una cooperativa integrada en la Corporación Mondragón. Un modelo empresarial que ha marcado su evolución y que ahora se traslada también a una estructura específica para desarrollar proyectos sociales, educativos, deportivos y medioambientales.
Más que una acción de imagen, la creación de la fundación responde a una tendencia creciente entre las grandes compañías industriales, que buscan dotar de continuidad y mayor capacidad de actuación a sus programas de sostenibilidad e impacto social.
Cinco ejes para canalizar la acción social
Orbea Foundation concentrará su actividad en cinco ámbitos considerados estratégicos por la compañía.
El primero será la movilidad sostenible, apoyando iniciativas que promuevan formas de desplazamiento más saludables, accesibles y con menor impacto ambiental, un terreno en el que la bicicleta juega un papel cada vez más relevante en las políticas urbanas y de descarbonización.
El segundo foco será el deporte y el bienestar, donde la fundación respaldará tanto el deporte base como la conservación y desarrollo de senderos y espacios naturales destinados a la práctica del ciclismo y otras actividades al aire libre.

Fundación Orbea
La tercera línea de actuación estará vinculada a la formación, el emprendimiento, la investigación y el cooperativismo, reforzando uno de los pilares históricos de la compañía y favoreciendo iniciativas que impulsen el desarrollo económico desde una perspectiva colaborativa.
A ello se suman proyectos relacionados con la justicia social, orientados a favorecer una sociedad más inclusiva y cohesionada, y la preservación del patrimonio cultural y deportivo, con una atención especial a la lengua y la cultura vasca.
Desde Orbea explican que la fundación permitirá dedicar más recursos, consolidar alianzas con entidades sociales y ampliar el alcance de iniciativas que hasta ahora se desarrollaban desde la propia empresa.
EStendencia
Orbea se harta de mensajes vacíos y lanza un órdago con su nueva declaración empresarial
Borja Fadón
Una tendencia que gana peso en la industria
La decisión de Orbea no es un caso aislado. En los últimos años numerosas compañías han optado por crear fundaciones propias para profesionalizar su estrategia de responsabilidad social y desvincularla de la actividad puramente comercial.
En el sector de la movilidad, fabricantes como Michelin, Toyota, Volvo o BMW cuentan desde hace años con fundaciones o programas estables centrados en educación, seguridad vial, sostenibilidad e inclusión social. En España, empresas industriales de referencia como Seat, Fundación Iberdrola o Fundación Repsol también han reforzado sus estructuras de impacto para impulsar proyectos de innovación, formación o transición energética.
El movimiento responde, además, a una creciente demanda de consumidores e inversores, que valoran el compromiso social como parte del desempeño global de las empresas, especialmente en sectores ligados a la movilidad sostenible.

Fundación Orbea
El cooperativismo como punto de partida
En el caso de Orbea, la fundación se apoya en una historia empresarial singular. La compañía, fundada en el siglo XIX y reconvertida en fabricante de bicicletas tras abandonar la producción de armas, encontró un punto de inflexión en 1969 con su transformación en cooperativa.
Ese modelo ha permitido que los trabajadores participen en la gestión y en la toma de decisiones, una filosofía que la empresa considera inseparable de su crecimiento internacional. Hoy Orbea es uno de los fabricantes europeos de bicicletas con mayor proyección, especialmente en segmentos como la bicicleta de montaña, carretera y eléctrica.
Con la creación de Orbea Foundation, la firma pretende trasladar ese mismo espíritu de colaboración a una estructura permanente que facilite alianzas con administraciones, asociaciones, clubes deportivos, centros educativos y organizaciones sociales.
La nueva fundación nace así con la intención de convertir en proyectos de largo recorrido un compromiso que, según la empresa, forma parte de su identidad desde hace más de medio siglo y que ahora busca ganar capacidad de actuación en un momento en el que la movilidad sostenible, la salud y la cohesión social ocupan un lugar cada vez más relevante en la agenda empresarial.