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expertos consultados por esdiario ven lógico el tránsito de las cuatro ruedas a las cadenas oruga

¿Se pueden transformar las fábricas de coches en industria militar ahora en fuerte ascenso?

La sobrecapacidad, los recortes de empleo y la presión de China coinciden con una carrera inversora que lleva tecnología y producción del motor hacia el negocio militar.

Imagen de un tanque de Infantería Mecanizada.
Jesús Hellín / Europa Press
26/9/2022

Imagen de un tanque de Infantería Mecanizada. Jesús Hellín / Europa Press 26/9/2022Europa Press

Israel García Juez
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La profunda reestructuración que atraviesa la industria europea del automóvil empieza a cruzarse con otro proceso de signo contrario: la fuerte expansión del sector de la defensa.

Volkswagen prepara la transformación de su fábrica de Osnabrück, mientras fabricantes y proveedores como Daimler Truck, Schaeffler, Deutz o ZF aumentan sus inversiones y proyectos militares.

Los proveedores europeos han anunciado 104.000 recortes de empleo entre 2024 y 2025, reflejando una creciente crisis en el sector automotriz debido a la baja demanda de vehículos.

¿Qué ofrece el sector de la defensa? 

La transformación hacia el sector de defensa se presenta como una solución para mantener la capacidad industrial y empleo especializado en Europa ante la crisis del automóvil.

No existe una reconversión general de las fábricas de automóviles en plantas armamentísticas ni todos los proyectos responden directamente a los problemas del motor.

Pero la coincidencia resulta cada vez más evidente: Europa dispone de fábricas, ingenieros y cadenas de suministro infrautilizadas al mismo tiempo que necesita multiplicar rápidamente su capacidad para fabricar vehículos, drones, transmisiones y otros sistemas militares.

Volkswagen ofrece por ahora el ejemplo más claro. Apenas cuatro días después de aprobar un nuevo plan que reconoce que su capacidad europea supera la demanda en más de 500.000 vehículos y contempla un ajuste adicional de alrededor de 50.000 puestos, el grupo anunció una salida para la planta de Osnabrück: dejará de fabricar automóviles y se convertirá progresivamente en un centro dedicado a soluciones de seguridad y defensa.

La defensa aparece así como una posible vía para conservar capacidad industrial, empleo especializado e inversiones que la actual demanda de automóviles ya no consigue absorber.

La producción de vehículos en Osnabrück terminará en el verano de 2027, una decisión que Volkswagen había adoptado ya en 2024. El nuevo acuerdo alcanzado con el estado de Baja Sajonia y Aurelius Capital contempla la posible venta de Volkswagen Osnabrück GmbH y su transformación gradual en un centro especializado en seguridad y defensa.

El primer proyecto previsto se desarrollará con la israelí Rafael Advanced Defense Systems y contempla la posible fabricación de sistemas y componentes de defensa aérea para Alemania y Europa. Volkswagen aportará durante la transición su experiencia industrial, sus conocimientos en desarrollo e industrialización y la infraestructura ya existente en la fábrica.

Para los trabajadores, la operación supone además una alternativa al cierre industrial. El comité de empresa de Volkswagen calcula que más de 1.200 empleados podrán tener una perspectiva de continuidad en la propia instalación, aunque las condiciones definitivas dependerán de los acuerdos finales y de los proyectos que se incorporen posteriormente.

El movimiento resulta especialmente significativo porque Volkswagen acaba de admitir que tiene una capacidad instalada en Europa que supera en más de 500.000 coches anuales el volumen que actualmente puede colocar en el mercado. 

Además de Osnabrück, el grupo analiza usos alternativos para instalaciones europeas como Emden, Zwickau, Hannover y Neckarsulm ante la falta de garantías sobre su asignación futura de modelos.

Un problema en toda Europa 

La reconversión de Osnabrück llega en medio de una crisis mucho más amplia. La patronal europea de proveedores CLEPA calcula que las compañías del sector anunciaron 54.000 recortes de empleo en 2024 y otros 50.000 en 2025, hasta sumar 104.000 en apenas dos años. Frente a esos ajustes, en 2025 únicamente se anunciaron unos 7.000 nuevos puestos.

La producción también muestra el deterioro estructural. 

Según los datos recopilados por CLEPA, la fabricación total de vehículos en la UE se situó en 2025 alrededor de un 20% por debajo de 2019, una diferencia equivalente a unos 3,1 millones de unidades anuales. Incluso la fabricación de coches eléctricos, pese a crecer con fuerza, se ha quedado muy por debajo de las previsiones realizadas hace pocos años.

Jaguar Land Rover representa el último ejemplo del ajuste, aunque por el momento no existe ningún proyecto conocido para trasladar producción hacia defensa. 

El fabricante británico anunció este lunes que eliminará alrededor de 4.000 empleos durante los próximos dos años, dentro de un programa destinado a ahorrar 1.700 millones de libras y reducir el número de vehículos necesarios para alcanzar el punto de equilibrio.

La presión procede de varios frentes: competencia de fabricantes chinos, elevados costes industriales y energéticos, necesidad de invertir simultáneamente en electrificación y software, cambios en la demanda y, en determinados mercados, nuevas barreras comerciales.

¿Y el mundo de los drones? 

El caso de Schaeffler muestra con especial claridad cómo las capacidades desarrolladas durante décadas por la industria del automóvil pueden utilizarse para fabricar material militar a gran escala.

El grupo anunció en 2024 un programa que afectaba a unos 4.700 puestos en Europa, aproximadamente 2.800 de ellos en Alemania, debido a la debilidad del mercado, la creciente competencia y la transformación de la industria de proveedores. Los traslados de producción reducían el recorte neto previsto a unos 3.700 empleos.

Dos años después, Schaeffler ha convertido la defensa en una de sus nuevas áreas estratégicas. La compañía pretende obtener en 2035 hasta el 10% de sus ingresos de nuevos negocios, entre ellos defensa y robótica humanoide, utilizando precisamente su experiencia en industrialización y fabricación masiva.

El proyecto más avanzado está en Francia. Schaeffler y Delair han creado una alianza para ampliar la producción de drones e interceptores mediante una nueva línea industrial que deberá ser capaz de fabricar alrededor de 100 unidades diarias en noviembre de 2026.

La compañía no abandona el automóvil, que continúa siendo su principal negocio, pero utiliza sus sistemas de fabricación, automatización, ingeniería y control de calidad para entrar en un mercado con unas perspectivas de demanda radicalmente diferentes.

Daimler Truck invierte en vehículos militares

Otro movimiento importante procede de Daimler Truck. El fabricante creó en junio la marca mundial Daimler Truck Defence y anunció una inversión de varios cientos de millones de euros durante los próximos años para ampliar ingeniería, producción, ventas y servicios destinados al mercado militar.

La compañía se ha marcado como objetivo alcanzar 1.000 millones de euros de facturación relacionada con defensa en 2028. Actualmente alrededor de 1.000 trabajadores están vinculados a este negocio, cuya expansión tendrá especialmente impacto en la fábrica alemana de Wörth.

La ventaja de Daimler es precisamente su escala industrial. Las plataformas militares pueden beneficiarse de motores, cabinas, componentes, talleres, redes de mantenimiento y cadenas de suministro ya desarrolladas para producir camiones civiles en grandes cantidades.

A diferencia de Volkswagen, por tanto, no se trata de rescatar una fábrica que deja de producir automóviles, sino de utilizar la capacidad y el conocimiento de un gran fabricante de vehículos comerciales para multiplicar el negocio militar.

ZF se mete en el mundo de los carros de combate 

ZF representa otro ejemplo de transferencia tecnológica entre ambos sectores. El gigante alemán de transmisiones anunció en 2024 una reducción gradual de entre 11.000 y 14.000 empleos en Alemania hasta 2028 para adaptar su estructura a la transformación del automóvil y elevar su competitividad.

Al mismo tiempo, la compañía amplía su actividad militar. ZF trabaja junto con Rolls-Royce Power Systems en el sistema de propulsión híbrido del futuro Main Ground Combat System (MGCS), el programa franco-alemán llamado a desarrollar la siguiente generación de vehículos de combate pesados europeos.

ZF desarrolla la transmisión electrificada eLSG 5000 para un conjunto propulsor de más de 1.400 kW. La empresa también presentó en Eurosatory 2026 una gama ampliada de transmisiones para vehículos militares de cadenas, reivindicando expresamente su capacidad para combinar experiencia industrial a gran escala y tecnologías desarrolladas en otros ámbitos de movilidad.

Motores, transmisiones, electrónica, sensores y fabricación automatizada permiten trasladar al negocio militar tecnologías desarrolladas originalmente para la automoción

Ford y General Motors se unen a la fiesta 

El fenómeno ha cruzado además el Atlántico y no se limita a empresas alemanas.

Ford se ha asociado con General Dynamics Land Systems UK y Ricardo para competir por el programa de nuevo vehículo ligero del Ministerio de Defensa británico.

La propuesta parte del Ford Ranger, una plataforma comercial producida a gran escala que posteriormente sería transformada e integrada como vehículo militar. El propio consorcio destaca que utilizar la plataforma y la cadena de suministro existentes permite reducir costes y plazos y, llegado el caso, elevar rápidamente los volúmenes de producción durante un conflicto.

General Motors ya dispone de GM Defense, pero en junio dio un paso adicional al firmar un acuerdo con Lockheed Martin para estudiar cómo combinar la experiencia militar de esta última con las capacidades de fabricación comercial a gran escala de General Motors. Entre los objetivos figura identificar instalaciones, procesos e infraestructuras civiles que puedan ayudar a ampliar más rápidamente la producción militar estadounidense.

No se trata en estos casos de abandonar la fabricación de coches. La lógica es diferente: defensa busca adoptar la velocidad, automatización, volumen y eficiencia características de la automoción.

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