cien años como denominación de origen
La D.O. Valdepeñas apuesta por mantener su esencia y producir grandes vinos de calidad
Su presidenta es el ejemplo claro de lo que quieren transmitir, cinco generaciones haciendo vino desde Moral de Calatrava en una región en la que el vino lo es todo y que cada vez se enfrenta a una crisis más importante.

Cristina Nieto, presidenta de la D.O. Valdepeñas. FOTOS- Ana Escobar
La D.O. Valdepeñas afronta una nueva etapa con la mirada puesta en recuperar el protagonismo que históricamente ha tenido en el mundo vitivinícola; el objetivo es reivindicar el valor de una denominación histórica y mostrar todo lo que sus vinos pueden aportar a la cultura gastronómica y al consumidor
El paisaje, el clima y generaciones de tradición vitivinícola han dado forma a la identidad de los vinos de Valdepeñas; una herencia que la Denominación de Origen quiere proyectar hacia el futuro, poniendo en primer plano la diversidad de sus vinos y la evolución de una zona que se acerca a su centenario en 2032.
La D.O. Valdepeñas retoma su camino con el reto de reivindicar el valor de una zona con una larga tradición vitivinícola
Por volumen de producción, se encuentra entre las cinco principales denominaciones de origen de España y reúne proyectos bodegueros con presencia en el mercado nacional e internacional.
Ahora, el objetivo es recuperar notoriedad y despertar de nuevo el interés por sus vinos desde una perspectiva actual, próxima y vinculada a los hábitos de consumo.
Volver a los orígenes para mirar al futuro
La nueva etapa de Valdepeñas parte de la idea clara de recuperar la esencia de una denominación histórica y proyectarla hacia el presente. La tradición vitivinícola del territorio es la base sobre la que se construye esta mirada renovada, que busca poner en primer plano vinos de calidad, con identidad propia y capaces de encontrar su lugar en el panorama actual.
En este recorrido, las variedades Cencibel y Airén ocupan un lugar destacado. Ambas forman parte de la identidad vitivinícola de la zona y representan dos de las referencias sobre las que se articula el trabajo de sus bodegas.
Su cultivo, unido a las condiciones del territorio y al conocimiento acumulado durante generaciones, contribuye a definir el carácter de los vinos acogidos a la Denominación.
La intención es que el consumidor vuelva a mirar Valdepeñas con curiosidad, descubra sus vinos y encuentre motivos para incorporarlos a diferentes ocasiones de consumo.
Una apuesta por acercar la cultura del vino a un público amplio, sin perder de vista la importancia del origen, la calidad y el trabajo que hay detrás de cada botella.
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Un territorio que marca carácter también al vino
El clima es uno de los factores que condicionan la viticultura en Valdepeñas.
El carácter continental, las escasas precipitaciones, las numerosas horas de sol y los contrastes térmicos, junto con los suelos pobres y calizos, influyen en el desarrollo de la vid y en las condiciones en las que se obtiene la uva.
Este entorno limita los rendimientos y favorece una producción más contenida que la de otras zonas vitivinícolas, una realidad que la Denominación quiere poner en valor desde su apuesta por la calidad.
El trabajo en el viñedo, la adaptación a las condiciones climáticas y la experiencia de los productores resultan fundamentales para aprovechar las posibilidades de cada campaña. A estas condiciones se suma una cultura del vino profundamente arraigada en el territorio.
La experiencia transmitida entre generaciones, el conocimiento de las variedades y la evolución de las técnicas de elaboración forman parte de una identidad que se mantiene viva en las bodegas de Valdepeñas.
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Una identidad compartida
La diversidad de las doce bodegas productoras permite entender la Denominación desde diferentes perspectivas. Junto a grandes empresas con capacidad para llegar a mercados amplios, conviven proyectos familiares y de menor dimensión que mantienen una relación estrecha con el territorio y con el trabajo enológico.
Esa convivencia es parte de la realidad actual de Valdepeñas y permite reunir distintas escalas de producción bajo una misma denominación de origen. El reto de esta nueva etapa es dar visibilidad a esa variedad y mostrar al consumidor los vinos que se elaboran hoy en la zona, con sus diferentes perfiles y formas de entender el producto.
Con la vista puesta en su centenario de 2032, la DO Valdepeñas quiere reforzar su presencia en el panorama vitivinícola nacional y recuperar un lugar destacado en la cultura gastronómica española. Una nueva etapa que mira a sus raíces para proyectar sus vinos hacia el futuro, con la calidad, la identidad y la evolución como ejes de su propuesta.