| 20 de Junio de 2024 Director Benjamín López

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El expresidente de la Generalitat y eurodiputado de Junts, Carles Puigdemont.
El expresidente de la Generalitat y eurodiputado de Junts, Carles Puigdemont.

Clamoroso silencio judicial ante la ley de amnistía: es el momento de mojarse

Los magistrados del Tribunal Supremo y los fiscales que intervinieron en la instrucción y el juicio merecen una defensa pública de sus superiores jerárquicos

| ESdiario Editorial

El solemne acto de apertura del año judicial, presidido como es habitual por el Rey este jueves, sirvió para comprobar el clamoroso silencio tanto del presidente del Tribunal Supremo, Francisco Marín, como del fiscal general, Álvaro Nieto, ante la posible amnistía de los políticos condenados por el ‘procés’. Ni una sola alusión, ni una referencia a un asunto que, de consumarse, supone una humillación y un descrédito total del propio Supremo y de la fiscalía, los que condenaron y acusaron
respectivamente a los políticos separatistas’. Porque la amnistía supone reconocer que España vulneró los derechos de los condenados y que fue un juicio político sin legitimidad alguna.

Porque la amnistía supone reconocer que España vulneró los derechos de los condenados y que fue un juicio político sin legitimidad alguna

La situación requería un pronunciamiento, primero porque la amnistía supone una infamia y es claramente inconstitucional. Y, segundo, porque los magistrados del Tribunal Supremo y los fiscales que intervinieron en la instrucción y el juicio merecen una defensa pública de sus superiores
jerárquicos.

Los fiscales afean la posición del fiscal general

Así lo ha dejado ver con claridad la mayoritaria Asociación de Fiscales que, en un duro comunicado, afea la posición del fiscal general. “El silencio ante la gravedad de lo pedido no es una opción válida para quien ostenta la dirección del Ministerio Fiscal”, decía ese escrito.

“El silencio ante la gravedad de lo pedido no es una opción válida para quien ostenta la dirección del Ministerio Fiscal”, decía ese escrito.

Y es que el momento exige dar un paso al frente. La situación es de tal gravedad que obliga a no ponerse de perfil. Lo han hecho algunos antiguos líderes socialistas que, de momento, se han limitado a un reproche verbal al Gobierno de Sánchez, duro, pero probablemente insuficiente. El último hasta ahora ha sido Alfonso Guerra, que ha habla de “infamia” y considera la amnistía una “condena de la Transición”.

Quizás cabría exigir a todos esos políticos que claman contra lo que ven, que además de hablar pasen a la acción, tomen medidas concretas. Una de ellas podría ser formar un nuevo partido socialista, moderado y constitucionalista, que ofrezca a los votantes del PSOE una alternativa digna y sensata. Hay que demostrar con hechos las palabras.

No estaría tampoco fuera de lugar que todos los ciudadanos que vean la amnistía como una aberración den un paso al frente y se mojen, especialmente aquellos que tienen un liderazgo social, empresarial o, por qué no, deportivo. Todos ellos gozan de un altavoz y una repercusión mucho mayores que los demás y deben emplearlo.

Es el momento de salir de la zona de confort y de que cada cual muestre al menos su indignación en la medida de sus posibilidades.

Es el momento de salir de la zona de confort y de que cada cual muestre al menos su indignación en la medida de sus posibilidades. Hay que hacerlo por España y también por egoísmo. Si Sánchez y Puigdemont consuman su alianza junto a Otegi, Junqueras y Yolanda Díaz, nuestro país puede entrar en un declive que pagaremos todos, también los que ahora callan.