| 30 de Noviembre de 2022 Director Antonio Martín Beaumont

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Mañueco y Gallardo, con su pacto de Gpbierno
Mañueco y Gallardo, con su pacto de Gpbierno

PP y VOX pactan al fin un Gobierno de coalición que solo disgusta a la izquierda

El acuerdo que hará presidente a Mañueco y socio de Gobierno a VOX es bueno para Castilla y León y bueno para España, que articula así una sólida alternativa al sanchismo.

| ESdiario Editorial

 

PP y VOX han firmado al fin el primer Gobierno de coalición de España en Castilla y León, con la integración del partido de Abascal en el Ejecutivo de Mañueco con una vicepresidencia, tres consejerías y la presidencia del Parlamento autonómico.

El acuerdo se sustenta en 32 puntos que, en ningún caso, recogen nada de lo denunciado por la izquierda para imponer un “cordón sanitario” a la llamada ultraderecha: ni se discute el Estado de las Autonomías ni la vinculación a Europa. Ni tampoco se promulgan nuevas leyes que pongan en discusión las vigentes sobre materias como la violencia de género; la gestión de la inmigración o las distintas opciones sexuales.

El pacto da al PSOE, sin duda, el argumento que Pedro Sánchez ha buscado desde 2018 para intentar evitar que el PP consolide una alternativa a su Gobierno: el temor a la “ultraderecha” como elemento de movilización de su electorado ante un peligro supuesto que es imaginario y responde a la deplorable estrategia frentista habitual en Moncloa.

Si el PP aceptara además el bochornoso "cordón sanitario" a VOX, se quedaría sin opciones de alternativa. Con el acuerdo castellanoleonés, tiene más fácil volver a serlo. Y eso es una buena noticia para España

El acuerdo también sienta un precedente que el futuro presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, va a tener que gestionar: en adelante la feroz competencia entre PP y VOX va a tener que rebajar su intensidad ante la obviedad de que, llegado el momento de la verdad, han sido capaces de firmar acuerdos con distintas fórmulas en Andalucía, Madrid y, ahora, Castilla y León.

La alternativa

De cómo defender esas alianzas con VOX sin perder el espacio de centro que el PP parecía haberle recuperado a Ciudadanos depende, en buena medida, el futuro de Feijóo como alternativa. Y de cómo gestionará VOX su presencia en un Gobierno dependerá, a su vez, que se prolongue su criminalización desde la izquierda o, por el contrario, le sea más difícil esgrimir el miedo al fascismo, tan inexistente como útil para la izquierda.

En todo caso, algo está claro: la España de los bloques, que Sánchez tanto ha alimentado, será ahora más clara probablemente. Y la posibilidad de acuerdos entre socialistas y populares, rechazada ya por los primeros en incontables ocasiones, más remota, por la resistencia al consenso del Gobierno, más que por la negativa popular a buscarlo: si el PP aceptara además el bochornoso "cordón sanitario" a VOX, se quedaría sin opciones de alternativa. Con el acuerdo castellanoleonés, tiene más fácil volver a serlo. Y eso es una buena noticia para España.