| 04 de Diciembre de 2022 Director Antonio Martín Beaumont

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Pedro Sánchez y Begoña Gómez, bajando por la escalerilla del avión a su llegada a Bali
Pedro Sánchez y Begoña Gómez, bajando por la escalerilla del avión a su llegada a Bali

Las obscenas vacaciones perpetuas de Pedro y Begoña

Mientras arrecian los estragos por la crisis y los desastres jurídicos provocados por la ineptitud del Gobierno, la pareja presidencial disfruta de un tour mundial que da vergüenza ajena.

| ESdiario Editorial

 

Hemos asistido en España a una de las semanas más tensas de los ya convulsos últimos meses. Y no solo por los estragos de la recesión económica y de la inflación galopante, sino también  por los quebrantos al Estado de Derecho que está propiciando el Gobierno de la nación tratando de despenalizar delitos tan graves como los de sedición y malversación, además de por los errores chapuceros de la ley del sí es sí. Y todo ello ha sido contemplado a distancia, a mucha distancia, por el presidente Pedro Sánchez, embarcado en un verdadero tour mundial junto a su esposa, Begoña Gómez.

 

Tras un periplo por Kenia, los inquilinos de Moncloa pusieron rumbo a El Cairo para la Cumbre del Clima y de allí a Bali para la reunión del G-20. De vuelta, parada en Corea del Sur para un viaje oficial. Un trasiego que puede resultar inevitable dentro de la agenda presidencial, al menos en buena parte, pero del que son absolutamente evitables las formas.

Al menos, con la que está cayendo, ahorrarse determinadas poses y posados y no dar por obligatorio el acompañamiento de la esposa del presidente deberían ser unas atenciones mínimas para el sentir de una ciudadanía desconcertada ante una realidad cada día más agobiante e incierta.

¿De verdad es necesaria esta exhibición de burda magnificencia para defender los intereses de España en el mundo?

Y en estas horas duras y asfixiantes, la opinión pública asiste al desfile de la pareja presidencial por aeropuertos, residencias de lujo y recepciones fastuosas. ¿De verdad es necesaria esta exhibición de burda magnificencia para defender los intereses de España en el mundo?

Más bien parece que la querencia de Sánchez y Gómez por los viajes en el Falcon, por sus vacaciones de opulencia, por la mezcla de las agendas públicas y privadas y por la absoluta falta de transparencia son la prueba de que nos le importa nada más que ellos, el poder y su bienestar. Y como parte de los privilegios de ese golpe de fortuna que los aupó hasta La Moncloa están estas obscenas vacaciones perpetuas. Y nada ni nadie les impedirá exprimirlas hasta la última hora del último día.