| 08 de Diciembre de 2022 Director Antonio Martín Beaumont

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Feijóo, aclamado por su bancada tras vapulear a Sánchez.
Feijóo, aclamado por su bancada tras vapulear a Sánchez.

El "presidenciable" Feijóo desarbola a Sánchez con el retrato de sus desmanes

El líder del PP ha protagonizado la intervención de altura que los suyos le reclamaban. Y ha enumerado el desastre institucional que el líder del PSOE dejará como legado a toda la Nación.

| Antonio Martín Beaumont España

El cara a cara de este martes en el Senado entre Pedro Sánchez y Alberto Núñez Feijóo ha sonado diferente. El líder del PP es consciente de que sus movimientos son examinados por millones de españoles que desean el cambio cuanto antes. Incluso socialistas a los que se les cae la cara de la vergüenza ante tanto sinsentido gubernamental.

 

Así que, con mano de hierro en guante de seda, con sus formas, el jefe de la oposición no puede desperdiciar las oportunidades que le dan para desenmascarar, cuando además lo tiene delante, al mandamás socialista cuya política no busca el interés general sino el suyo propio.

Cuentan fuentes informadas que la organización socialista se le ha agitado a Sánchez. En fin… de esa manera. Tampoco exageremos. Porque los barones, aunque algunos haciendo de tripas corazón, han pasado por alto la desaparición de la sedición

El desarme al que se está sometiendo a la democracia en España obliga a la alternativa a hacerse más visible. A ser un martillo pilón constante. A estar presente en cada plaza para denunciar a dónde nos llevan. A poner el foco sobre el gran problema que es Sánchez.

Desastre económico, sin duda. Cómo los populares no van a seguir llevándose las manos a la cabeza cuando algunos alimentos cuestan casi un 45% más que el año pasado y la calefacción se ha convertido en un artículo de lujo. O cuando se va a aprobar este jueves un Presupuesto que es en realidad el cuento de la lechera.

Además, implicarse hasta el fondo en señalar el descaro que supone haber convertido el “escudo social” ante la crisis en una coraza para que Sánchez y sus aliados hagan campaña electoral, no impide perder de vista el desmontaje institucional al que este Gobierno condena al país.

Son tiempos tristes para los españoles que siempre han luchado por hacer de esta nación una de las selectas democracias plenas que hay en el mundo. En los influyentes rankings internacionales que se dedican a medir esto, España, por su falta de independencia judicial, es considerada hoy una “democracia deficiente”.

 

Irene Montero y Fernando Grande Marlaska: dos ministros que simbolizan la agonía del Gobierno.

 

La abolición del delito de sedición, los jugueteos para desmontar la malversación y beneficiar a corruptos, la chapuza de la ley del Sí es sí, con la arrogante ministra Irene Montero más ocupada en insultar a los jueces que arreglar el roto legislativo, no deberían ser temas sepultados por las fiestas navideñas o los goles que se cantan en el Mundial de Catar.

Cuentan fuentes informadas que la organización socialista se le ha agitado a Sánchez. En fin… de esa manera. Tampoco exageremos. Porque los barones, aunque algunos haciendo de tripas corazón, han pasado por alto la desaparición de la sedición. Y el partido se la ha tragado sin decir ni mu.

La “responsabilidad” y que es bueno para favorecer la convivencia en Cataluña, han sido las excusas artificiales creadas por los guionistas monclovitas como salvavidas donde agarrarse sus siglas.

La "difícil pedagogía" con Cataluña

Al parecer, por donde ya no pasan es por digerir cambiar la malversación para favorecer de nuevo a los golpistas catalanes. Ciertamente, es una decisión de alto voltaje y de muy difícil “pedagogía” para frenar su coste en las urnas. Según admite el entorno presidencial, donde algunos bajan la cabeza, “Sánchez se ha sentido herido en su autoestima”. Tiene hasta gracia.

El desarme al que se está sometiendo a la democracia en España obliga a la alternativa a hacerse más visible. A ser un martillo pilón constante. A estar presente en cada plaza para denunciar a dónde nos llevan.

Con todo, la equivocada comunicación de La Moncloa ha ido dejando mensajes contradictorios. Durante días, miembros del Gobierno alejaron la idea de la malversación en espera de que lo hiciese Sánchez.

Este jueves, el Congreso toma en consideración la proposición de ley para introducir cambios en el Código Penal. La última semana de noviembre el Pleno debatirá las enmiendas a la totalidad y, en pleno puente de la Constitución, se discutirán en comisión las enmiendas parciales.

Un intento más de que pase lo más desapercibida posible la debilidad parlamentaria de un Pedro Sánchez que sus pasos se los marca con descaro Oriol Junqueras.