21 de Junio de 2021 Director Antonio Martín Beaumont

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Pedro Sánchez, en un acto del 8M
Pedro Sánchez, en un acto del 8M

Las armas que Sánchez guarda para futuras batallas en Madrid y el voto del miedo

¿Por qué ha apostado el PSOE por Ángel Gabilondo para las próximas elecciones a la Comunidad de Madrid?

| Esther Jaén España

"Me veo como Ministra de Defensa”, respondió Margarita Robles el pasado miércoles, en los pasillos del Congreso de los Diputados, cuando le preguntaron si se veía encabezando la candidatura socialista a la Comunidad de Madrid. Una respuesta para salir del paso, pensaron algunos dirigentes socialistas, convencidos de que, si la necesidad apretaba, la ministra acabaría plegándose a las peticiones y necesidades del PSOE.

Pero esas sencillas palabras encerraban un mensaje claro para el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez: “apartad los ojos de mí”.

La brillante magistrada del Tribunal Supremo que Sánchez captó desde el inicio de su aventura, para reconquistar un PSOE que lo había dejado noqueado y fuera de la secretaría general, siempre fue clara: mi compromiso es personal, con Pedro Sánchez.

La ministra de Defensa no es mujer de partido, aunque se convirtiera en portavoz del Grupo Socialista, y el PSOE no le puede exigir sacrificios en el nombre de unas siglas. No se le exige en esta ocasión, pero en el laboratorio de ideas y nombres donde Iván Redondo gusta de practicar su particular “alquimia demoscópica”, llegaron a la conclusión de que, en su momento, el nombre de Margarita Robles será una gran baza frente al del alcalde, José Luis Martínez Almeida, en los futuros comicios municipales, en 2023.

Eso será si Pedro Sánchez en persona la convence. Para este viaje electoral, para el que decidieron apostar por Ángel Gabilondo, la cúpula socialista puso otros nombres sobre la mesa: la presidenta del Senado, Pilar Llop, que es un nombre que ya habían manejado para 2023. Con ella llegaron a la conclusión de que, pese a su buen perfil, no tenía el suficiente rodaje ni conocimiento entre los potenciales votantes de la Comunidad de Madrid.

Y el tiempo apremiaba, por tanto, sólo cabía descartarla. También se habló de la ministra de industria, Reyes Maroto, aunque, según fuentes socialistas,se ha hablado más de su hipotética candidatura en los medios de comunicación que, en realidad, en el partido.

No se pensó en una nueva operación Illa a la madrileña, porque son perfiles distintos y momentos distintos y Maroto no estuvo en realidad entre las posibilidades que se barajaron para las elecciones del 4‐M, pero eso no significa que dentro de dos años, no se retome su nombre y su perfil… todavía falta mucho… incluso unas nuevas elecciones”. Y ¿por qué apostaron por Ángel Gabilondo, para las próximas elecciones? Porque la convocatoria les pilló con el pie cambiado y han preferido no quemar nombres que guardan para el futuro; porque piensan que puede ser buena opción para el votante de centro izquierda que no participa de ese "efecto Ayuso" y al que, muy por el contrario, le horroriza la candidata del PP y su dureza, rayana con los planteamientos de VOX y confían en poder arañar votos de Más Madrid, y de Ciudadanos con el perfil del catedrático de Metafísica que abomina de la política de garrotazo y tentetieso.

Porque, si para la derecha Ayuso es voto útil, Gabilondo puede y debe serlo en la izquierda y en el centro que la presidenta madrileña deja libre y Ciudadanos no parece que pueda seguir ocupando, salvo sorpresa o milagro electoral.

Ayuso dice que quiere gobernar sola, pero los socialistas se encargarán de subrayar que sólo volverá a la presidencia de la Comunidad de Madrid de la mano de VOX. Apelarán al voto del miedo, a que viene la ultraderecha y la ultraultraderecha… y tratarán de movilizar, si no el voto de la ilusión, por lo menos el del miedo y/o la aversión.

En el entorno de Sánchez creen que Ayuso ha decidido jugárselo a todo o nada y que, pese a ganar las elecciones en 2019, el PSM ahora mismo tiene “nada”. Quizás, con un poco de suerte, puedan tenerlo todo si Ayuso y Vox no suman mayoría absoluta.