| 04 de Diciembre de 2021 Director Antonio Martín Beaumont

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Adriana Lastra, durante su intervención en el 40 Congreso Federal.
Adriana Lastra, durante su intervención en el 40 Congreso Federal.

Un sector del PSOE denuncia el rodillo y falta de democracia e "hiperliderazgo"

Izquierda Socialista rompe el "espíritu a la búlgara" impuesto por Pedro Sánchez para denunciar públicamente que se ha aprobado el informe de su gestión sin aceptar réplica ninguna.

| J.R.V España

Si algo se ha comentado en los corrillos de los delegados asistentes al 40 Congreso Federal tras la esperada intervención de Felipe González ha sido su advertencia de que seguirá "diciendo lo que piensa" y su llamamiento a Pedro Sánchez para que deje expresarse con libertad a todos los socialistas.

Eso en los corrillos, por que en el plenario -cuya agenda controla milimétricamente Ferraz- no parece que todos estén teniendo esa oportunidad de dar su opinión. De hecho, la corriente Izquierda Socialista -minoritaria pero siempre animadora de los cónclaves socialistas- ha denunciado públicamente lo que es un clamor en la Feria de Valencia: que hay rodillo de la dirección y una estudiada imposición a todos: la "unidad".

El ala más a la izquierda del PSOE ha lamentado así que el balance de gestión de los últimos cuatro años que ha presentado la dirección que encabeza Adriana Lastra se ha aprobado "sin votación", y sin que se les haya dado la palabra para cuestionar algunos de sus puntos, como pretendían hacer durante el plenario del cónclave federal.

 

Según ha explicado el representante de IS, Vicent Garcés, él mismo se ha levantado para pedir la palabra después de que el secretario de Organización, Santos Cerdán, expusiera su informe. Aunque Izquierda Socialista iba a apoyar igualmente el balance de gestión, sí querían dejar constancia de su postura crítica antes de que se aprobara.

 

Felipe, Sánchez, Zapatero y Almunia, con un gran mural de Rubalcaba al fondo.

 

En este sentido, Garcés lamenta que a pesar de haber pedido la palabra, no se le haya dado, y el presidente Congreso, Ximo Puig, haya dado por aprobado el informe, por unanimidad y sin votación mediante.

Izquierda Socialista quería poner de manifiesto públicamente algunas de sus "preocupaciones entorno a la democracia interna, las políticas económicas no neoliberales, la estructura territorial del estado, la cuestión de la república y el laicismo, o la cuestión saharaui".

Esta corriente ya mostró algunas de estas preocupaciones en las enmiendas que han presentado a la ponencia política que ha elaborado la dirección para renovar el proyecto socialista, y a los estatutos.

En concreto, Izquierda Socialista critica en sus propuestas la "involución democrática" que creen que sufre el PSOE, y proponen que el partido "limite mandatos" por entender que está aquejado de "hiperliderazgo" y de concentración de poder en pocas personas que dificulta expresar el pluralismo en los órganos internos.