La acampada de Santiago se niega a abandonar tras el desalojo de Sol: "No tenemos intención de marcharnos"
Decenas de tiendas permanecen instaladas en la emblemática plaza compostelana mientras los manifestantes aseguran que continuarán con la protesta hasta que la asamblea decida ponerle fin.

Acampada en O Obradoiro a 3 de noviembre de 2026
El desalojo de la acampada de la Puerta del Sol de Madrid, ejecutado durante la madrugada de este martes por la Policía Nacional, no ha provocado la retirada de los manifestantes que permanecen instalados en la plaza del Obradoiro de Santiago de Compostela. Pese a lo ocurrido en la capital, los participantes en la protesta han dejado claro que no contemplan abandonar por ahora el espacio público.
La intervención policial en Madrid puso fin a la presencia de las últimas tiendas de la denominada Acampada 26S, con 334 personas desalojadas y dos detenidos. Sin embargo, en Santiago, donde todavía permanecen decenas de tiendas de campaña, los organizadores aseguran que mantendrán su movilización.
David Gallo, uno de los portavoces de la acampada compostelana, ha explicado que conocen lo sucedido en Madrid, aunque ha insistido en que las distintas concentraciones funcionan de manera independiente y adoptan sus decisiones mediante asambleas propias.
Los manifestantes consideran que todavía no se han alcanzado los objetivos que motivaron su protesta por el acceso a la vivienda, por lo que descartan fijar una fecha para levantar el campamento.
"Hasta que el cuerpo aguante y lo decida la asamblea", ha asegurado Alex, una de las personas que participan en la concentración. Los acampados insisten en que sus reivindicaciones no se limitan a las dificultades de acceso a la vivienda de las personas con empleo, sino que también incluyen a colectivos en situaciones de mayor vulnerabilidad.
Entre ellos mencionan a personas sin hogar, inmigrantes en situación irregular y trabajadoras sexuales, además de otros colectivos que, según denuncian, encuentran mayores obstáculos para acceder a una vivienda.
Mientras tanto, la ocupación de parte del Obradoiro continúa. Aunque los organizadores han dejado de contabilizar diariamente el número de participantes, decenas de tiendas siguen instaladas en la plaza y los asistentes se organizan mediante turnos de vigilancia, pernoctaciones y reuniones.
Los participantes celebran dos asambleas abiertas cada día y explican que no todos permanecen continuamente en el campamento, ya que muchos compatibilizan la protesta con sus obligaciones laborales y académicas.
Respecto a la posibilidad de que las autoridades municipales ordenen un desalojo similar al de Madrid, los acampados aseguran desconocer si se ha producido alguna comunicación oficial en ese sentido. También reconocen que existe preocupación ante posibles sanciones o actuaciones policiales, aunque mantienen su intención de continuar con la protesta.