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Sudán, tres años de una guerra olvidada que arrasa al país sin visos de paz

El enfrentamiento entre el Ejército y las RSF se cronifica con una creciente implicación externa y un repunte de la violencia contra civiles, mientras millones de personas siguen atrapadas en la mayor crisis de desplazamiento del mundo.

(Foto de ARCHIVO)
ADRE, July 2, 2025  -- Sudanese refugees relocated from the eastern Chadian city of Tine prepare to get off a vehicle in Iridimi, Chad, June 25, 2025. 

(Foto de ARCHIVO) ADRE, July 2, 2025 -- Sudanese refugees relocated from the eastern Chadian city of Tine prepare to get off a vehicle in Iridimi, Chad, June 25, 2025. CONTACTO vía Europa Press

Adrián Petregal
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Sudán cumple este mes tres años desde el inicio de una guerra devastadora que ha derivado en una de las peores crisis humanitarias de las últimas décadas, marcada por la internacionalización del conflicto, el recrudecimiento de la violencia contra la población civil y la ausencia total de avances hacia un acuerdo de paz.

El conflicto estalló el 15 de abril de 2023 tras meses de tensiones entre las Fuerzas Armadas, encabezadas por Abdelfatá al Burhan, y las paramilitares Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF), lideradas por Mohamed Hamdan Dagalo, conocido como ‘Hemedti’. Las fricciones surgieron principalmente por los intentos de integrar a las RSF en la estructura del Ejército y por las disputas en torno al reparto de poder e influencia en el país.

Estas tensiones se enmarcan en la frágil transición iniciada tras el derrocamiento en 2019 del entonces presidente Omar Hasán al Bashir, tras semanas de protestas por la crisis económica. El proceso hacia un gobierno civil, liderado inicialmente por Abdalá Hamdok, quedó sin embargo lastrado por la continua injerencia militar. 

De hecho, Hamdok fue cesado en un golpe posterior encabezado nuevamente por Al Burhan y apoyado por Dagalo, aunque fue restituido brevemente antes de dimitir ante la presión social y la represión de las protestas.

A partir de ese momento, el aumento de las tensiones sociales y las ambiciones de poder de ambos líderes llevaron al país a un punto de no retorno, con la población civil atrapada en el fuego cruzado.

Un conflicto con raíces profundas

Si bien el detonante inmediato fue la pugna entre ambos líderes, el conflicto hunde sus raíces en décadas de inestabilidad. Las RSF tienen su origen en las milicias ‘yanyauid’, utilizadas durante el régimen de Al Bashir en la guerra de Darfur, iniciada en 2003 y marcada por graves atrocidades contra población civil.

Además, Sudán arrastra un largo historial de guerras civiles desde su independencia en 1956, incluyendo el conflicto entre el norte y el sur que culminó con la independencia de Sudán del Sur en 2011. Las desigualdades estructurales, las tensiones étnicas y el reparto desigual de recursos han alimentado de forma persistente la inestabilidad.

Evolución del conflicto y escalada de violencia

Las hostilidades sorprendieron a la población, con las RSF haciéndose rápidamente con amplias zonas de Darfur y Kordofán, así como con partes de la capital, Jartum, lo que obligó al Gobierno a trasladar su base a Puerto Sudán.

Desde las primeras fases del conflicto, las RSF han sido acusadas de cometer matanzas y atrocidades, como el asesinato en junio de 2023 del gobernador de Darfur Occidental, Jamis Abakar, y la masacre de más de 800 personas en noviembre de ese mismo año en Ardamata.

En 2024, el Ejército logró recuperar impulso y retomó el control de Jartum y las ciudades de Omdurmán y Bahri, en un revés para las RSF. Sin embargo, los paramilitares han mantenido su capacidad ofensiva, especialmente en el oeste del país.

El punto de inflexión más reciente llegó en octubre de 2025 con la toma de El Fasher, capital de Darfur Norte y último gran bastión gubernamental en la región. Tras su caída, se denunciaron matanzas, secuestros, torturas y violencia sexual contra la población civil, que llevaba cerca de 18 meses bajo asedio.

Left: A satellite image of Alsen village, west of el-Fasher, taken on 6 July. Right: An image from 24 July showing a segment of the berm constructed through the settlement

Left: A satellite image of Alsen village, west of el-Fasher, taken on 6 July. Right: An image from 24 July showing a segment of the berm constructed through the settlement

El conflicto se ha extendido además a la región de Kordofán, donde las RSF han avanzado con apoyo del Movimiento para la Liberación del Pueblo de Sudán/Norte-Al Hilu (SPLM-N), en medio de denuncias por el uso indiscriminado de drones y artillería pesada por ambas partes.

Internacionalización y bloqueo político

La guerra ha estado marcada desde sus inicios por una creciente internacionalización. Las autoridades sudanesas han acusado a Emiratos Árabes Unidos de respaldar a las RSF con armas y financiación, mientras que el Ejército habría contado con apoyo en distintos grados de Egipto, Irán y Turquía.

También han sido señalados otros actores, como las fuerzas leales al líder libio Jalifa Haftar o mercenarios vinculados al antiguo Grupo Wagner, lo que ha contribuido a prolongar el conflicto y dificultar cualquier salida negociada.

En el plano diplomático, los intentos de mediación han fracasado reiteradamente. Las negociaciones celebradas en Arabia Saudí en 2023 no lograron avances, y una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU en marzo de 2024 que pedía un alto el fuego tampoco se tradujo en resultados concretos.

Más recientemente, el asesor estadounidense para África, Massad Boulos, ha impulsado un plan basado en cinco pilares, incluyendo una tregua humanitaria, un alto el fuego permanente y una transición política civil. Sin embargo, la propuesta ha sido rechazada por el liderazgo militar sudanés.

Sin horizonte de paz

El propio Al Burhan ha insistido en que no aceptará ningún acuerdo que no contemple la retirada de las RSF. “Los combatiremos hasta que se rindan”, ha afirmado recientemente, evidenciando la falta de voluntad de compromiso entre las partes.

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