León XIV mueve ficha en el Vaticano y confía en una princesa europea para controlar las finanzas de la Santa Sede
La aristócrata de 36 años, con una amplia trayectoria en banca y gestión de grandes patrimonios, se incorpora al órgano que supervisa las finanzas de la Santa Sede. Su nombramiento refuerza además la presencia de mujeres laicas en las estructuras de gobierno del Vaticano.

León XIV mueve ficha en el Vaticano y confía en una princesa europea para controlar las finanzas de la Santa Sede.
El papa León XIV ha puesto sus ojos en una figura poco convencional para reforzar el órgano encargado de vigilar las finanzas de la Santa Sede. Gisela de Liechtenstein, de 36 años y vinculada a una de las casas reales más antiguas de Europa, ha sido designada como nueva integrante del Consejo para la Economía del Vaticano, en un nombramiento anunciado oficialmente el pasado 11 de agosto.
Su incorporación llama la atención por una doble circunstancia. Por un lado, pertenece a la familia principesca de Liechtenstein y su árbol genealógico la conecta directamente con la antigua casa imperial de Austria. Por otro, su carrera profesional se ha desarrollado fundamentalmente en el mundo de las finanzas internacionales, lejos de la vida institucional de la corte.
Una princesa con formación financiera internacional
Gisela nació el 26 de junio de 1990 en Feldkirch, Austria, y es la hija menor del príncipe Michael de Liechtenstein y de Hildegard Berta Peters. Su ascendencia la sitúa dentro de una extensa red de vínculos con la aristocracia centroeuropea: es bisnieta de la archiduquesa Elisabeth de Austria, hija del emperador Carlos I, último soberano del Imperio austrohúngaro.
Sin embargo, su trayectoria personal y profesional se ha alejado del tradicional papel asociado a la aristocracia. Gisela apostó desde el principio por una sólida preparación académica y por una carrera desarrollada en distintos mercados internacionales.
Estudió Ingeniería Medioambiental, tanto en el grado como en el máster, en la ETH de Zúrich, una de las grandes instituciones universitarias europeas. Posteriormente amplió sus conocimientos con una especialización en gestión fiduciaria en la Universidad de Liechtenstein.
Su carrera profesional la llevó a trabajar en países como Canadá, Singapur, Suiza y Reino Unido. En Londres ocupó uno de sus puestos de mayor responsabilidad, como vicepresidenta del banco de inversión Hannam & Partners.
Regreso a Liechtenstein y salto a la gestión patrimonial
Después de varios años de experiencia internacional, Gisela regresó a Vaduz. En 2020 pasó a formar parte del consejo de administración de Industrie- und Finanzkontor, una firma de gestión patrimonial fundada en 1948 por miembros de su propia familia.
Dos años después dio un paso más y asumió la dirección ejecutiva de la compañía. La empresa está especializada en la planificación y estructuración de patrimonios internacionales, así como en la conservación a largo plazo de grandes fortunas familiares y empresariales.
Ese planteamiento basado en el largo plazo es precisamente uno de los elementos que mejor encajan con el cometido que ahora asumirá en Roma. Su filosofía profesional apuesta por preservar el patrimonio a través de distintas generaciones y por tomar decisiones pensando más allá de los resultados inmediatos.

Gisela de Liechtenstein.
La propia Gisela ha resumido esta manera de entender la gestión patrimonial señalando que la riqueza y la familia deben abordarse desde una perspectiva global y con una mirada puesta en las generaciones futuras.
Un nuevo perfil para las finanzas del Vaticano
El Consejo para la Economía nació en 2014, durante el pontificado del papa Francisco, dentro del proceso de reformas destinado a mejorar la transparencia, la supervisión y la gestión económica de la Santa Sede.
El organismo desempeña una función central en la estructura financiera vaticana. Entre sus responsabilidades se encuentra la aprobación del presupuesto anual de la Santa Sede y la supervisión de las principales instituciones económicas y financieras del Vaticano.

El Papa León XIV
La renovación impulsada ahora por León XIV incorpora tanto miembros del colegio cardenalicio como profesionales laicos procedentes del mundo económico y empresarial. Entre los nuevos integrantes figuran cuatro cardenales y cuatro laicos, entre ellos Gisela de Liechtenstein, Denis Duverne, Paolo Nusiner y Elena Wettstein Principato, ejecutiva vinculada a UBS.
La composición refleja la intención de combinar experiencia eclesiástica con conocimientos especializados en áreas como las finanzas, la gestión empresarial y el gobierno corporativo.
Más mujeres en los órganos de decisión de la Iglesia
El nombramiento de Gisela tiene además otra lectura: supone un nuevo paso en la incorporación de mujeres laicas a puestos de responsabilidad dentro de las estructuras de gobierno de la Iglesia.
Junto a ella se incorpora otra mujer laica al Consejo para la Economía, en línea con una apertura que se ha ido consolidando durante los últimos años. La nueva configuración institucional del Vaticano ha permitido ampliar la presencia de mujeres en puestos directivos de la Curia.
La reforma constitucional aprobada en 2022 abrió precisamente la puerta a una participación más amplia de los laicos —incluidas las mujeres— en determinadas responsabilidades de gobierno.
En este contexto, la llegada de Gisela de Liechtenstein representa algo más que la incorporación de un apellido aristocrático. Su experiencia en gestión patrimonial internacional aporta al Vaticano un perfil técnico y empresarial, en un área especialmente sensible para la Santa Sede.
Una princesa europea, formada en ingeniería y especializada en gestión de patrimonios, pasa así a formar parte del órgano que debe contribuir a controlar y orientar las finanzas vaticanas. Un perfil poco habitual que encaja con la apuesta de León XIV por combinar tradición institucional y experiencia profesional en la gestión económica de la Iglesia.