| 22 de Septiembre de 2021 Director Antonio Martín Beaumont

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La serie "Maricón perdido"
La serie "Maricón perdido"

Maricón perdido, una serie cargada de moralejas y aprendizajes necesarios

Bop Pop, escritor, artista polifacético y colaborador de Late Motiv, firma esta historia de resiliencia, libremente inspirada en su vida, cuya moraleja es una lección de valentía.

| Milagros Martín-Lunas Medios

 

 

Crecer sabiendo que eres diferente no es fácil. No lo fue en el pasado y tampoco lo es hoy. La sociedad se muestra muy cruel con aquellos que no forman parte del grupo, con aquellos que no cumplen los presuntos cánones de normalidad. Ya sea respecto a la orientación sexual, la capacidad de aprendizaje, incluso, por no cumplir unos patrones de belleza establecidos por quienes parece no caminan por las aceras, por aquellos que valoran rostros y cuerpos irreales sobre los reales. Crecer en la diversidad, cualquiera que sea, imprime carácter. Crecer rodeado de intolerancia, intransigencia o fanatismo y sobreponerse al infortunio se convierte en la mayor hazaña de vida que uno pueda superar. Si alguien lo tiene claro ese es Roberto Enríquez, más conocido como Bop Pop, experto en moda, columnista, escritor, bloguero colaborador de Late Motiv y autor de Maricón perdido, una serie dirigida por Alejandro Marín y producida por El Terrat cuyos tres primeros episodios se estrenan esta noche en TNT.

Crecer siendo el diferente imprime carácter, te convierte en alguien especial capaz de lograr todo lo que te propongas y, cuando el éxito llega, tanto sufrimiento te regala cierto grado de autoridad moral y epistemológica con la que volver la vista atrás para expulsar todo tipo de demonios y sufrimientos instalado en el alma. Compartí almuerzo con Bop Pop un sábado prepandemia que había quedado con mi adorada Puri Beltrán, ambos venían de la radio. Recuerdo el sabor de un japo en el centro de Madrid y un lujo de sobremesa atiborrada por la oratoria, la inteligencia y la narrativa de aquel personaje cuya voz radiofónica acababa de tomar cuerpo para mis ojos. Lo cierto es que descubro a aquel Bob recién presentado en cada fotograma de Maricón perdido.

En la serie, Bop Pop realiza un ejercicio de exorcismo al tiempo abre al mundo las puertas de su memoria, comparte malos y buenos recuerdos con los que da cientos de guantazos sin manos a aquellos que un día le agredieron por ser diferente. Sostiene Bob Pop que cuenta su historia desde la memoria tramposa, la escritura salvadora y con cierto grado de compasión. "Es mi historia, pero también es la otros tantos, la de aquellos que recorrieron un camino similar al mío", explicó el artista en la presentación de la serie en el pasado Festival de Cine de Málaga.

El reparto de la serie

En Maricón perdido, ficción libremente inspirada en la vida del escritor, el espectador acompaña al protagonista en su crecimiento personal. Desde el primer instante empatiza con este chico de pueblo que lucha contra viento y marea en busca de su identidad. La serie pulula por la década de los años ochenta, cuando es un adolescente con sobrepeso aficionado a los musicales; bulle con su resurgimiento durante la etapa de estudiante en Madrid y, finalmente, pasea por el presente, donde el espectador descubre que los sueños están para cumplirse. Hoy, aquel joven es un escritor de éxito.

Protagonizada por Gabriel Sánchez y Carlos González (que interpretan a Bob Pop en las diferentes etapas de su vida) la serie es un canto a la tolerancia, un ejercicio valiente de aceptación y una venganza elegante hacia quienes sin piedad le robaron la infancia y la adolescencia.

Resulta brutal el personaje de su padre, interpretado por Carlos Bardem, al que solo se escucha. Bob Pop invisibiliza la intolerancia haciéndolo desaparecer. Su dolor rezuma a través de la pantalla y se aferra a la piel del espectador con rabia.

La serie

Capaz de colocar un espejo frente a esta sociedad intolerante que bulle bajo ciertos populismos, Bob Pop desvela el sufrimiento, las faltas de respeto del grupo, las risas, los gestos que ha padecido por ser diferente. Lo cierto es que el 90% de lo que ocurre es real. Como sociedad necesitamos muchos Bob Pop que nos abran los ojos, no solo respecto a la orientación sexual. El sufrimiento del diferente lo padecen también menores que sufren bulling en las aulas, menores que por su físico o por sus dificultades de aprendizaje (dislexia, discalculia, TDAH) son tachados de tontos por sus iguales. Son los apestados de las aulas, que haberlos los hay.

Pero regresemos a la batalla de Bob Pop, a su capacidad de sobreponerse ante las adversidades. El autor en esta historia se transforma en un superhéroe de carne y hueso de una novela juvenil cuya moraleja no es más que una lección de humildad y valentía contada sin vergüenza, sin esconder ningún tipo de desgracias.

Mención especial merece un reparto de lujo encabezado por Candela Peña y Carlos Bardem metidos en la piel de sus padres. Mientras él, invisible, remarca el terror solo con la voz, ella construye un personaje compacto en las antípodas de la jueza de Hierro. Candela borda la figura de una madre inconscientemente tóxica que proyecta sus traumas y sus infelicidades en la figura del hijo. Un personaje tragicómico, afligido en su esencia del que no puedes dejar de apiadarte (quizá sea esta una visión subjetiva, una visión de madre a madre). Sea como fuera, el resultado es el mismo de las grandes comedias clásicas, en los momentos más duros Candela Peña es capaz de arrancar sonrisas con cierto regusto agridulce.

Destaca también la presencia de Miguel Rellán que interpreta al abuelo y Alba Flores que encarna a su mejor amiga en la universidad, a su mariladilla que diría mi querido y siempre añorado Leopoldo Alas.

Maricón perdido es una serie que engancha desde el minuto cero, una serie que deberíamos ver en familia para recapacitar y reflexionar sobre todos melones que abre en solo seis capítulos. Maricón perdido es una serie cargada de moralejas y aprendizajes todavía necesarios en el siglo XXI.