15 de Abril de 2021 Director Antonio Martín Beaumont

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Pablo Motos en El Hormiguero

Pablo Motos se emociona como nunca contando los secretos de Quique San Francisco

El actor falleció por una neumonía bilateral y el presentador de El Hormiguero comenzó su programa con un sentido homenaje en el que ha mostrado la entrañable amistad que les unía.

| Yolanda Lorenzo Medios

"Esta tarde se muerto mi amigo, Quique San Francisco, y quiero hablar de él". Así, con rostro serio y triste, comenzaba su intervención en Pablo Motos en El Hormiguero, para instante después empezar a relatar algunas de las vivencias que han compartido en los últimos años.

"Él me enseñó a estar en un escenario, me enseñó a sobrevivir en Madrid, a entender a los artistas y hasta qué extremo una persona puede ser libre. Puedes ir a trabajar, tener un horario, obedecer a tu jefe o no. Si no te da la gana no, y a Enrique no le dio la gana. Y como era libre decidió vivir por el lado salvaje de la vida", ha narrado Motos visiblemente afectado por la noticia del fallecimiento del actor, de 65, a consecuencia de una neumonía bilateral.

Además, quiso destacar que "los que estábamos cerca de él nunca nos aburríamos. A veces no tenía dinero, a veces le cortaban la luz, a veces se metía en problemas pero si le preguntabas cómo estabas siempre decía que 'bien'. Era un genio y un sabio".

"Era el mejor", sentenció Motos, para dejar indicar que "casi nunca hablábamos en serio porque él lo evitaba. Pero un día que la estaba liando muchísimo contra sí mismo le pregunté si no se daba cuenta de eso iba a acabar fatal y me contestó: 'Eso no pasará, porque siempre que estás desesperado aparece una buena persona y te ayuda'".

De hecho, ha relatado algunos de los problemas de dinero que ha atravesado el actor dubido a su carácter, recordando que "un día le indemnizaron con mucho dinero, porque le atropellaron y le destrozaron la pierna, y le dije que aprovechara para pagar las deudas pero me dijo que si le pagaban 100 millones él se gastaría 110".

 

 

Así, añadió que, a pesar de todos sus defectos, "todos queríamos a Enrique porque te hacía sentir debilidad por él y por ahí entraba y te robaba el corazón para siempre ya. Era noble, buena persona, solidario y muy valiente. Delante de él jamás se cometía una injusticia. Le daba igual perder el trabajo o meterse en una pelea".

De esta manera, ha concluido sentenciando que existen "otros actores a los que les dan premios, a Enrique la vida le dio libertad, aventura y un espíritu indestructible. Se ha marchado con esa elegancia que siempre fue su firma. Todos le recordaremos con la imagen más impresionante de esta Navidad, Enrique con su capa y su guadaña riéndose de la muerte. Seguramente esa fue su última gamberrada".